Una clase de rugby

Los All Blacks se consagraron campeones del torneo al aplastar a Los Pumas como visitantes

Una clase de rugby total. Eso fue lo que Nueva Zelanda expuso en el Único de La Plata, para golear a Los Pumas 54-15 y asegurarse el título del Rugby Championship.

Lo más duro fue ver el contraste entre la euforia del arranque, la sensación que se vivía en el aire de que Argentina estaba ante una chance histórica, y la realidad.

Los Pumas están jugando el Rugby Championship, el torneo ante los mejores equipos del mundo.

Lo que había logrado en todo el certamen, no le pasó en el partido donde la expectativa era mayor.

Por primera vez, Argentina no impuso el ritmo. El tackle –salvo los 10 primeros minutos– no fue arrollador.

Por el contrario, se erraron tackles y se retrocedió en el contacto. Se falló cuando la pelota salió cerca de la formación.

Y sobre todo, se jugó al ritmo del rival. Eso, justo ante los All Blacks, fue letal.

Y eso que Argentina había arrancado con todo. Le había respondido a cada uno de los desafíos que le planteaba el rival: pateando, jugando por afuera, Nueva Zelanda no conseguía encontrar los espacios.

Y encima, Argentina se animaba a contragolpear, a buscar los caminos, a correr pelota en mano. Y tenía su premio a los 7’, con el try de Landajo tras gran corrida de González. Try de backs al 100%, justo contra los All Blacks.

Pero la primera alerta estaba planteada desde la primera jugada.

Nueva Zelanda tackleó a Argentina como nadie antes en el torneo.

Y ese desgate se empezó a sentir. Porque los All Blacks fueron sólidos como ningún otro rival en el torneo, y percutió, fase a fase. Lastimó en un lugar extraño a Los Pumas: con la pelota cerca de las formaciones, fundamentalmente en base a un Ma Nonu imparable. Lo lastimó con un contrataque cuando Argentina lanzaba una de las pocas ofensivas que tuvo en el primer tiempo.

Empezó a ser superior en todos los aspectos de juego, hasta llegar al cuarto try antes de terminar la primera parte, con una jugada para manual: desgaste por adentro y varias fases, hasta encontrar el espacio por afuera. Esa facilidad para avanzar en el contacto, para sacarla rápido, para no dejar reposicionar al rival, para finalmente lograr el espacio. El resumen del primer tiempo era el try que dejaba las cosas 32-8, y transformaba la levantada en una quimera.

Posiciones
Nueva Zelanda    21    5    5    0    0   
Sudáfrica    12    5    2    1    2   
Australia    8    5    2    0    3   
Argentina    3    5    0    1    4


Argentina fue a sus raíces en el arranque del segundo tiempo. Si el juego integrado y veloz lo exigía de tal manera que lo dejaba desnudo ante los All Blacks, entonces había que apostar a la receta histórica: el batallar de los forwards y el juego agrupado. Así, yendo con el scrum, pidiendo line en lugar de kicks en los penales, llegó la jugada de Camacho, un buen premio al mejor jugador argentino en el torneo: 32-15.

Pero los All Blacks, se sabe, no tienen piedad. Y hacen fácil lo difícil y por eso en la recarga lastimaron otra vez: line, un par de fases con los forwards, desgaste en el ruck y pase afuera, para otro try de Jane. La simpleza de jugar al ritmo propio.

Argentina siguió poniendo corazón. Tackleó, aguantó, pero la lucha era desigual. Una de esas noches en las que no importa cuanto tacklees o cuanto ataques: la defensa neozelandesa fue perfecta. Y en las que alcanza un error para pagar. Esa noche perfecta de los All Blacks se tradujo en el 54-15 final.

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Fuente: Ignacio Chans, enviado a Buenos Aires

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