Una caricia al alma

Peñarol consiguió un triunfo impostergable y disfrutó una tarde en la que le ganó a la ansiedad y la presión que imponían su situación y su juego

Jorge “Tito” Goncálvez va una y otra vez sobre la línea para dar indicaciones. Gesticula. El estadio queda en silencio y enseguida cambia por un “uhhh” cuando a los 38 minutos Juan Castillo no puede retener de primera una pelota que pica delante de sus pies y de los de un futbolista de Miramar Misiones, que lo apura en un centro sin riesgos. En el aire se respira la necesidad de ganar como una obligación. Antonio Pacheco los corre a todos, con la misma ansiedad y nerviosismo que cuando volvió a Peñarol en el Apertura 2012 ante Fénix, la tarde en la que se fracturó tibia y peroné.
Arengó a sus compañeros y les pidió que presionaran la salida. No era un partido más. Era el partido. Entonces, cuando de pronto el fútbol le da una tregua a los aurinegros, cuando el sufrimiento deja paso al placer, Pacheco celebra cada conquista como si se tratara de una final. Los hinchas vuelven a disfrutar con los goles, y en la cancha los jugadores quieren ir por más. La necesidad de encontrar los caminos para redescubrirse y demostrar que el fútbol de los aurinegros está vigente, no tiene límites. Ni precio. Peñarol volvió a disfrutar. Y eso es como un oasis en medio del desierto.

Después de tanta agonía en las primeras ocho fechas, probablemente nadie en Peñarol quiso cuantificar el logro de ayer, por la calidad del rival, que sin dudas es uno de los más débiles del Apertura –marcó dos goles en nueve fechas–, sino por las circunstancias por las que atravesaban los mirasoles. Y si se mira desde ese costado, la goleada fue goleada, y no un triunfo más.
Por la situación en la que se encontraba Peñarol, los aurinegros ayer tenían mucho más que un partido contra Miramar Misiones, debían jugar contra sí mismo, contra sus limitaciones, contra las dificultades para desarrollar en el campo lo que un buen plantel como el de los aurinegros exige.

Con esa presión salió Peñarol. Y en cada movimiento quedó en evidencia la necesidad que tenía el equipo de recomponer la traumática situación por la que atraviesa el equipo en la tabla.

Ese escenario condujo a que todos quisieran resolver solos, que la presión en la salida del rival se transformara en una arriesgada decisión porque exponían a sus físicos al límite. El único que intentó ponerle velocidad con criterio fue el argentino Mauro Fernández. En tanto, del otro lado, Miramar Misiones hizo simple lo difícil. Tocó y jugó, pero le faltó profundidad. No registra por casualidad solamente dos goles en nueve fechas. Entonces, el partido transcurrió entre la desesperación de los aurinegros y la incapacidad de los cebritas por resolver en el área del golero Castillo.
Peñarol recurrió sistemáticamente al pelotazo casi como única alternativa para llegar al arco rival. Se salteó líneas. No importó nada. A los 27 minutos Aguiar quedó de frente al arco, fuera del área, y probó al arco. El balón se fue afuera.

La ansiedad superó la paciencia. El murmullo de la tribuna inquietó. Hasta que en la última pelota del primer tiempo, como para que el intervalo no generara más incertidumbre, Aguiar estableció el 1-0. Gol y alivio.

Entre el bálsamo que fue para los aurinegros el gol y la necesidad de Miramar de salir a buscar el triunfo, el resto del partido se hizo fácil para Peñarol. Porque los aurinegros recuperaron la confianza. Jonathan Rodríguez estableció el 2-0 a los 48 minutos, Pacheco el tercero y el cuarto, y Núñez el quinto para cerrar una lotería que llegó con buen fútbol, a un toque y con velocidad. Como para empezar a ver el fútbol con otros ojos.

Peñarol 5 - Miramar Misiones 0

Peñarol: Juan Castillo; Emiliano Albin, Gonzalo Viera, Damián Macaluso y Maximiliano Gómez; Sebastián Pìriz, Luis Aguiar, Jorge Rodríguez y Antonio Pacheco; Mauro Fernández y Jonathan Rodrìguez. Director Técnico: Jorge Goncálvez

Miramar Misiones: Adrián Berbia; Cristian Colman, Luis Maldonado, Pablo Pallante y Facundo Tealde; Marcelo Broli, Sebastián Pérez, Jonathan Ríos e Ignacio Christophersen; Ignacio Lemmo y Federico Fernández. Director Técnico: Gonzalo De Los Santos

Cambios en Peñarol: 62' Carlos Núñez por Jonathan Rodríguez, 68' Ignacio Nicolini por Luis Aguiar y 73' Augusto Medina por Sebastián Píriz

Cambio en Miramar Misiones: 45' Rodrigo Schram por Cristian Colman, 61' Jhony Galli por Ignacio Lemmo y 70' Ignacio Colombini por Ignacio Christophersen

Estadio: Centenario
Árbitro: Jonathan Fuentes
Asistentes: Gabriel Popovits y Antonio Fedorczuk
4° Árbitro: Daniel Rodríguez

Goles: 45' Luis Aguiar, 47' Jonathan Rodríguez, 53' y 57' Antonio Pacheco (Peñ) y 66' Carlos Núñez
Tarjeta amarilla: J. Ríos (Mir)

 

 

 


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