Un uruguayo entre los brujos de la Conmebol

El bochornoso final de la Copa Sudamericana pone al descubierto, una vez más, los malos manejos de la entidad, de la que Eugenio Figueredo es visto como el sucesor de Nicolás Leoz

Denuncias de golpes, palos, armas de fuego, líos fuera y dentro de la cancha, y un campeón festejando sin jugar el segundo tiempo, fueron algunos de los hechos que transformaron la final de la Copa Sudamericana entre Sao Paulo y Tigre, en un espectáculo lamentable.

Si algo le faltaba a la Confederación Sudamericana de Fútbol para desprestigiar aún más su imagen era algo así. Las acusaciones de los jugadores argentinos y de su entrenador, Néstor “Pipo” Gorosito, en medio de los sucesos, no impidieron que las autoridades del organismo que maneja el fútbol sudamericano, declararan campeón a Sao Paulo y siguieran adelante con la ceremonia de entrega de premios como si nada.

El ya de por sí rocambolesco torneo tuvo así un triste desenlace. Quizás debió suspenderse el partido, investigar de oficio lo sucedido y decidir a posteriori cuando jugar el segundo tiempo, que quedó trunco después  de  la decisión de los jugadores de Tigre de no salir a disputar la segunda parte.

Pero, ¿quién le pone ese cascabel al gato? En Brasil, a estadio lleno, con el estrado de madera plagado de auspiciantes esperando un campeón, y millones de hinchas siguiendo el partido de su equipo por televisión, a las autoridades les tembló el pulso para tomar una decisión.

“Nosotros no nos ocupamos de la seguridad”, fue la escueta respuesta que dio uno de ellos a la prensa al ser consultado en el estadio Morumbí.

Por otra parte, el último comunicado de la entidad respalda lo actuado por el árbitro del encuentro y agrega que investigará lo sucedido a fin de aplicar sanciones si corresponde. En su página web oficial, la Conmebol destaca a todo color el triunfo de Sao Paulo, y parece difícil que eso vaya a cambiar.

Oscuros antecedentes
Los cuestionamientos a las decisiones del organismo no son de ahora. Vienen de muy atrás e involucran a clubes de diferentes países que de un modo u otro se han sentido perjudicados.

Pero a la Confederación esto parece no importarle demasiado y sigue adelante contra viento y marea. Además, siempre son los mismos. 

Porque afiliándose a esa tradición sudamericana de perpetuarse en el poder hasta cuando la biología lo permita, las autoridades de la Conmebol parecen poco dispuestas a dar un paso al costado.

Muy por el contrario, el presidente del organismo, el paraguayo Nicolás Leoz, de 84 años,  está listo para volver a sus funciones tras superar una cuarta operación al corazón a la que fue sometido en Brasil.

Veintiséis años de mandato no parecen suficientes para este acaudalado empresario que trabaja codo con codo con el uruguayo Eugenio Figueredo, vicepresidente que ejerció de titular durante la convalecencia de Leoz, que regresó a Paraguay hace dos días, y que ya anunció que retomará sus funciones en breve, según dijo a El Observador Gustavo del Puerto, periodista del diario paraguayo La Nación.

El cronista también comentó que desde hace mucho tiempo Figueredo viene tomando decisiones importantes en la Confederación, y que esa dupla paraguayo-uruguaya, tiene el visto bueno de otro peso pesado, el vicepresidente de la FIFA, el argentino Julio Grondona.

Por su parte, Diego Corbalán, periodista del diario Crónica, también guaraní, confirmó que ese triunvirato es el que mueve los hilos (y los negocios millonarios) que se llevan adelante desde el lujoso edificio de la Conmebol.

Corbalán sostuvo además que mientras no suceda un escándalo mayúsculo, Leoz y Figueredo seguirán al mando, al menos hasta 2015, fecha en que termina el período por el que fueron reelegidos en 2011.

“La FIFA quiere a toda costa que quien gobierne el organismo no sea ni brasileño ni argentino, así que Leoz puede seguir indefinidamente en el cargo, y de ser sucedido por Figueredo, tampoco habrá oposición”, explicó.

Figueredo fue presidente de Huracán Buceo y condujo los destinos de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) entre 1997 y 2006.

“A mí no me conocía nadie pero charlando con la gente, repartiendo tarjetas me hice conocer”, le dijo una vez a El Observador en una charla informal.

Hoy es el gran candidato para suceder a Leoz, aunque ya es él quien toma las principales decisiones en la Conmebol.

En Paraguay los ánimos están caldeados con la entidad, sobre todo por temas referidos a la selección albirroja y los arbitrajes, pero las fuentes consultadas insisten en que la Conmebol es una institución blindada y hermética, y que el acceso a la información es constantemente bloqueado.

Esa opacidad es la que genera de hecho todo tipo de especulaciones sobre sus negocios y sus polémicas  resoluciones.


Fuente: Andrés Ricciardulli

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