Un toque de alerta

Tacuarembó demostró las falencias del equipo aurinegro, que no jugó bien

Peñarol se fue de Rivera con un gusto amargo. Lo peor no fue el resultado sino la forma en que se dio. Tacuarembó, el último de la Tabla Anual, lo maniató, supo cómo jugarle, pegarle en donde más le duele y hacer la diferencia para robarle un empate (1-1).

Es un toque de alerta quizá en el momento justo para el entrenador Pablo Bengoechea. Porque recién van tres fechas del campeonato, falta mucho, y de todas maneras, el equipo se mantiene arriba.

El tema es que el sistema de juego ya es conocido por los rivales y la falta de sorpresa y la ansiedad que mostró el sábado por la noche el conjunto aurinegro son una alarma que se hace escuchar desde lejos.

No desniveló Urreta

Se sabe que quien hace la diferencia en el equipo es Jonathan Urretaviscaya, pero hay veces –como esta en Rivera– que no encuentra socios para su juego.

Allí se vio la principal falencia de Peñarol: en la gestación. No se crearon puentes entre los volantes, que se superpusieron mucho en una mitad del campo demasiado poblada.

El Japo Rodríguez jugó su peor partido y lo hizo en varios puestos, pero sin rendir nada. Entonces Bengoechea colocó a Antonio Pacheco como un puntero izquierdo a quien no le llegaba casi la pelota. Por eso el capitán aurinegro no gravitó absolutamente nada. Estuvo lento, sin reflejos y jugando como en segunda velocidad. De esa manera, Marcelo Zalayeta tuvo doble trabajo en la ofensiva y solo se lo vio en su salsa cuando ingresó el juvenil Facundo Rodríguez. Pero no alcanzó.

Otro de los problemas graves que mostró Peñarol en Rivera fue la falta de contundencia. Porque luego de un comienzo sin luces, en el segundo tiempo se adueñó de la pelota y creó situaciones.

El tema es que falló a la hora de definir y eso en cualquier equipo –y mucho más en un grande– es determinante. Luis Aguiar, el propio Urretaviscaya, Zalayeta, Facundo y Juan Manuel Olivera fallaron goles con errores no forzados, como si fuera tenis.

Obviamente que los resultados cambian todo. A favor y en contra. El empate ante Tacuarembó dolió y fue a tiempo.

El domingo contra Defensor Sporting será distinto y el propio Bengoechea lo tiene más claro que nadie.

Como también tiene claro íntimamente que, pese a que en conferencia declarara que el equipó jugó bien, debe mejorar unas cuantas cosas.


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