Un suizo tenía que estar

Stanislas Wawrinka se metió en semifinales del US Open al vencer al campeón defensor, el británico Andy Murray; La clasificación del número dos de Suiza sorprendió tanto como la eliminación de federer, su compatriota

Desde hace muchos años, la bandera de suiza colocada en la placa de semifinales de un torneo de Grand Slam es una imagen repetida. Esa sana costumbre del tenis moderno llegó de la mano del mejor de todos los tiempos, Roger Federer, quien más semanas estuvo en el primer lugar del ranking de la ATP.

Sin embargo, esta vez, con Federer eliminado, quien sacó la cara por su país fue Stanislas Wawrinka, amigo de Federer pero quien siempre estuvo a su sombra.

Hoy, con Federer ya en el epílogo, es el momento de Wawrinka. Y la forma en que consiguió ayer meterse entre los cuatro mejores del US Open 2013, nada menos que tras derrotar al campeón defensor, el británico Andy Murray, en sets corridos (6-4, 6-3, 6-2), bien puede ser el trampolín para tomar confianza y estar cada vez más a menudo en estas instancias.

Por la parta baja del cuadro se esperaba a Federer, pero este no pudo con el español Tommy Robredo días atrás, allá por octavos de final. En tanto, casi en silencio pese a haber desarrollado un gran tenis durante todo el torneo, apareció su ladero, su compañero de Copa Davis, como sacando pecho para decir que Suiza seguirá estando ahí arriba.

Es que ayer Wawrinka, número 10 del mundo, salió a la cancha a demoler a Murray, pues solo era la forma de encarar el partido para que sucediera lo que aconteció dentro de la cancha.

Trabajó los puntos con la paciencia adecuada y atacó de primera cuando la situación lo requirió. Mientras hizo que Murray perdiera la compostura, él mantuvo la calma hasta en los momentos más complicados, como fue el final del primer set.

Wawrinka dispuso de seis puntos para quedarse con el primer parcial y, lejos de perder confianza, hizo desesperar a su rival. El cierre del primer set ya marcó la línea para el resto del partido: Wawrinka con la paciencia necesaria para la sentencia y Murray rompiendo la raqueta contra el piso, ofuscado por no poder definir el juego con su saque y sucumbir luego de varios breaks salvados.

De allí en más, el británico no consiguió nunca estar en sus cabales para desplegar su mejor juego. Del otro lado de la red, el suizo buscó, contestó con potencia cuando recibió potencia y utilizó la estrategia planteada para lograr su objetivo.

El triunfo de ayer le valió el respeto de los demás rivales en el circuito y el buen humor que siempre muestra dentro y fuera de la cancha se verá recompensado en que en la semana próxima conseguirá mantenerse en el top ten y, dependiendo de los resultados que restan en el US Open, recuperar su mejor puesto en el ranking mundial, noveno, conseguido en el 9 de junio de 2008.

Hasta ahora, logró alcanzar por primera vez una semifinal de Grand Slam, pero todavía le queda energía para seguir sorprendiendo, más allá de que su próximo rival salga del último partido de cuartos de final que se jugaba anoche, al cierre de esta edición, entre el número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, y el ruso Mikhail Youzhny.

La otra semifinal quedó definida el miércoles y será entre el español Rafael Nadal y el francés Richard Gasquet.


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