Un Stuani suelto en Inglaterra

El Flaco de Tala se adapta a manejar con el volante a la derecha, a una nueva cultura, y a no ver el sol
Cristhian guardó la libreta de conducir, firmó el contrato y se encaminó rumbo al vehículo que había alquilado. Se sentó en el auto y la primera impresión lo impactó. Había que acostumbrarse a manejar con el volante del lado derecho. Todo era al revés. Los andariveles de la calle. Pero no era la única sorpresa. "Me dieron un auto manual, claro, me siento del lado derecho y los cambios los tenía del lado izquierdo. ¡Imaginate lo que fue salir de la rentadora! Fue terrible. Aparte, las rotondas son por el lado contrario. Te lleva tiempo acostumbrarte a manejar en Inglaterra. Pero más de morder alguna llanta no me pasó nada", dice entre risas Stuani a Referí desde Middlesbrough.

El Flaco de Tala, el que jugó en Danubio, cambió de idioma, de costumbres, de clima y se transformó en un Stuani suelto en Inglaterra. Allá clama para que deje de llover y salga el sol.

"Me cambió todo. El idioma, el clima, los horarios. Sabía que era una experiencia nueva y acá estoy intentando adaptarme a lo que es Inglaterra. Todo es distinto, una cultura diferente, los horarios, fijate que en España por ahí a las 9 de la noche la gente se juntaba a cenar y acá a las 19 ya están cenando. De mañana arrancan muy temprano. Conducir es todo al revés, vas por el andarivel izquierdo de la carretera y con el volante por la derecha".

El Flaco dice que lo que más extraña es el estado del tiempo. "El clima es jodido. Estamos en mayo y en casi toda Europa ya se nota la entrada del verano pero acá estamos con lluvia todos los días. Cae granizo, agua nieve, se pone a nevar. Ando todo el día de campera. ¡Sabés lo que es venir de una ciudad donde tenés el sol siempre y venir acá y verlo una o dos veces a la semana!", cuenta Stuani con nostalgia.

Y agrega más datos de la vida diaria. "Hubo un mes, en enero, que el sol salió una vez. Te querés morir. A mí me llamaba la atención que el día que salía el sol la gente andaba de sandalias y manga corta pese al frío. Claro, el sol es la novedad. Vivís a oscuras, ni hablar. Son experiencias que uno puede contar pero vivirlas no es fácil".

Con el paso de los días Stuani va aprendiendo a dominar el idioma. " Vine a lo indio. Pero estamos estudiando. Mi hija de 8 años la tiene clara porque iba a un colegio bilingüe. Ella y el nene de 2 años se adaptaron rápido. El idioma es un arma que van a tener para el futuro", comentó el delantero.
Como todo uruguayo, Stuani se las ingenia para tomar mate y prender fuego para el asado.

"El estar con Gastón Ramírez y Carlitos De Pena ayuda. Conseguimos yerba, carne uruguaya en Londres. Nos falla un poco el clima pero nos juntamos y prendemos el fuego en mi casa porque tengo todo organizado. Tengo dos parrillitas que pudimos armar y ahí hacemos el asado. La gente acá lo hace con carbón, nosotros intentamos hacer con leña pero es difícil conseguir leña de monte", revela Stuani.
Así pasan los días los Stuani en Inglaterra. Cristhian logró el ascenso a la Premier con Middlesbrough. Sus hijos y su señora se adaptan a una nueva vida.

"Hay momentos que son difíciles. La gente por ahí piensa que para el jugador es todo bonito pero hay otras cosas que son difíciles de llevar. Nadie te regala nada. Para la familia, la señora que queda sola porque en la semana tenés tres partidos. El clima no ayuda, otro idioma para criar a los niños. Hay dificultades. Y esas cosas la gente no las ve y forman parte de la vida del jugador".

De país en país

Italia
La lucha Norte-Sur
"En Italia estaba en Calabria, una ciudad del sur con buen clima. Tiene la zona costera y una rambla bonita. En la peatonal se organiza un corso que recorre todo el centro y la gente se va a tomar su café. Es costumbre tomar helado. Mi primera salida al exterior fue una experiencia que recuerdo con cariño, la pasamos bien. Con el idioma italiano la llevé bien. El Hormiga Valdez y Pablo Álvarez me ayudaron mucho. En Calabria se habla del tema de la mafia pero nunca pasó nada. El Sur era un país y el Norte otro, con gente de más poder. Te lo hacen sentir y te ponés la camiseta del Sur".

España
Cuatro ciudades para disfrutar
"En Albacete viví en Castilla-La Mancha. No tenés mar y es muy extremista en el tiempo cuando es verano mucho calor y cuando es invierno mucho frío pero me gustó. Luego Levante. Valencia es una ciudad más grande. Está la famosa playa gramada rosa. De marzo a abril nos íbamos con mi señora a caminar a la playa y nos comíamos una paella. De ahí Santander, al norte. Con una de las bahías más lindas del mundo. Tenés el mar Cantábrico, mucho verde, montaña, llueve mucho. Y luego Barcelona. Otra cosa. Una ciudad con todas las letras. No te dan ganas de irte nunca. ¡Sabés cómo extraño el clima de Barcelona!".

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