Un regalo para Tahití

Sus futbolistas, que trabajan y son amateur, no pueden creer que jugarán contra los mejores

Los futbolistas que lo desean todo en el fútbol, no conocen de obstáculos y disfrutan al superarlos. Permanentemente se destaca en Uruguay a los jugadores que pese a tener que trabajar, dejan gran parte de sus ganas para dedicárselas al fútbol, buscando allí, una vía de alivio para su bolsillo y el de sus familias, además de conseguir una gloria deportiva imposible de obtener en equipos que pagan sueldos pobres. Cuando los pagan.

Los jugadores que no logran salir de esa situación en los clubes humildes uruguayos, difícilmente puedan estar alguna vez en una prestigiosa gala futbolística como la Copa de las Confederaciones.

Sin embargo, en Tahití, el país más grande de la polinesia francesa con 180.000 habitantes, no pasa lo mismo. La selección de ese  territorio logró la clasificación al torneo de campeones de Brasil, en donde enfrentará a Uruguay en junio de 2013, al imponerse en la Copa de Naciones de la OFC de Islas Salomón por primera vez en su historia. ¿Lo curioso? Es que la mayoría de los jugadores deben trabajar para subsistir, ya que la liga en la que juegan no es profesional. “Es muy complicado, dado que comenzamos muy temprano todos los días; así que nos toca madrugar, y aunque no es un trabajo físico, resulta igualmente agotador”, dijo a la página de la FIFA el arquero Mikael Roche, profesor de secundaria en su país. “Solo me queda tiempo para ir a casa, agarrar el bolso y salir pitando para el terreno de juego”, agregó.

Oficinistas, obreros, maestros y comerciantes, todos amateur del fútbol, cumplirán sus sueños de jugar en el primer nivel, al menos por un rato. “En cuanto sonó el pitido final (en la final del certamen oceánico), lo primero que hice fue correr hacia los muchachos gritando ‘nos vamos a Brasil, nos vamos a Brasil’” a lo que agregó: “En el fútbol siempre quieres ir a más. Y ahora nos vamos a Brasil, la catedral del fútbol: es increíble”, expresó el jugador.

Sobre la posibilidad de jugar contra los mejores, y el riesgo que ello implica, el golero de 30 años comentó: “Es fantástico. Todos los fines de semana vemos por televisión a los futbolistas de Real Madrid y Barcelona, así que medirnos a los mejores del mundo es sencillamente un regalo”.

Por su parte, Nicolás Vallar, zaguero y capitán de la selección de Tahití, elegido mejor jugador del torneo en esa oportunidad, declaró también a la FIFA: “Es el sueño de todo futbolista enfrentarse a las grandes potencias y contra los mejores jugadores del planeta. Y lo es todavía más para un pequeño equipo como el nuestro”.

Sin dudas, jugar en Brasil para los tahitianos será una experiencia única, y para muchos de sus jóvenes una oportunidad de mostrarse ante los ojos de la elite mundial.

“Va a ser un trabajo muy, muy, muy, muy complicado. Al mismo tiempo, es algo maravilloso. Mucha gente me pregunta ‘¿no tienes miedo?’. Pero yo les digo no, solo disfruto” concluyó el entusiasmado golero Mikael Roche.


Populares de la sección

Comentarios