Un partido para sufrir

Noche de clásico. Argentina y Uruguay se ven las caras en Mendoza

Cuando uno viaja a Argentina se da cuenta de determinadas cosas que por estar inmersos en el mercado local pasan desapercibidas. Nos respetan. Es la primera y acaso gran conclusión. Podrán tener al mejor jugador del mundo, contarán con el pase más caro de la historia, reúnen una delantera de más de 250 millones de euros, juegan en Barcelona, Real Madrid, Manchester City o París Saint Germain. Pero al margen de todas las diferencias que puedan tener en lo previo y en el imaginario popular a su favor, en el fondo sienten algo. No es temor. No pasa por ese cariño que tienen por los uruguayos. Ni por ninguna otra razón que se pueda buscar. Es respeto.

Y al margen de que Uruguay jamás ganó por las Eliminatorias en estas tierras, los argentinos sienten algo que de pronto los uruguayos no. Que la misión es posible para los celestes.

Morirían por tener a Suárez, lo dicen, y temen cada vez que Lugano va al área rival. Ya lo dijo Maradona: “Ese Lugano cuando va a cabecear no le mira la cara ni a la madre”.

Así las cosas, Uruguay afronta este viernes a la hora 21 local (22 de Uruguay) en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, en donde ya supo jugar en la Copa América del año pasado, uno de los viajes de arena gruesa más duros que deparan las Eliminatorias para el Mundial de Brasil: enfrentar a Argentina en su casa. Que no es un partido más no es novedad. Que los clásicos son distintos tampoco. El análisis, ese que se puede romper en un minuto, como le pasó a Uruguay contra Colombia, marca que los celestes plantearán la lucha como siempre. Primero limitando al rival y luego intentando lastimar. No hay sorpresas en esto. Es fútbol y se sabe que la pelota la va a manejar Argentina. Y ahí está la cuestión. Ver de qué forma Tabárez va a colocar los hombres en cancha para impedir, primero que le llegue la pelota a Messi, y luego que éste la tenga, porque es inevitable, ver la forma de escalonarlo. Cuatro hombres en el fondo y cuatro por delante para armar un muro.

Claro que no todo será marca y refugiarse atrás. Argentina es flaca en el fondo. El golero no brinda seguridad y viene de recibir un gol que le baja las defensas a cualquiera. En el aprovechamiento de cada pelota detenida, esas que Suárez se ingenia para que le cobren, puede estar el negocio. Esa puede ser la llave. Uruguay por arriba suele lastimar.

Es un partido para sufrirlo. No hay vuelta. Porque eso viene atado al choque entre estos dos países, que arrastran una historia centenaria. Así fue en la Copa América de 2011 y así será esta noche. Que aguante el corazón. 

Al borde de la sanción

La selección uruguaya tiene a nueve jugadores con una amarilla y en caso de recibir otra amonestación se perderán automáticamente un partido. Los que están en la lista son Egidio Arévalo Ríos (1° fecha Boliva), Diego Godín (2° fecha Paraguay), Martín Cáceres (3° fecha Chile), Cristian Rodríguez (3° fecha Chile), Walter Gargano (7° fecha Colombia), Diego Lugano (8° fecha Ecuador), Luis Suárez (8° fecha Ecuador) y los lesionados Diego Pérez (5° fecha Venezuela) y Gastón Ramírez (8° fecha Ecuador). La selección ocupa el cuarto puesto de los combinados con más amonestados en lo que va de las Eliminatorias. Acumula 17 tarjetas contra las 25 de los bolivianos, que son los más incorrectos.


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