Un palo en las ruedas

Austria dio por tierra el sueño de Los Halcones de alcanzar el Mundial A al llevarse por 3-1 el duelo por el tercer puesto

Es el final. El sueño del Mundial A se quebró. El capitán uruguayo Claudio Maeso llora sobre la mesa de control. Son lágrimas de un guerrero. Mientras, es Austria la que festeja.

Los europeos derrotaron el sábado 3-1 a Uruguay por el tercer puesto del Mundial B de Canelones y llenaron así el último cupo disponible para los ascensos al Mundial A a disputarse el año próximo en Luanda.

Uruguay, sin la resistencia física necesaria, no pudo atropellar a su rival y así se le escurrió un partido que arrancó ganando a los 45 segundos con gol de Mauro Corbo.

Austria, un equipo sin demasiado vuelo técnico pero muy ordenado y competitivo, lo dio vuelta en la primera mitad con doblete de Manuel Parfant.

En el segundo tiempo, cuidaron la ventaja, con defensa cerrada y cuando Uruguay puso a prueba al arquero Clemen Schussling (el menos vencido del campeonato) se encontró, una vez más, con una gran figura.

Lo intentó Juan Manuel Campana con una gran jugada individual que pegó en el horizontal, después probaron Maeso y Martín Battistoni. Pero todo fue estéril. El arquero fue enorme y para colmo, en un tiro con pocas pretensiones de Faul Gunter llegó el tercero de Austria.

La pequeña colonia de austríacos que existe en Canelones desde fines de la década de 1970 cuando se afincó una empresa de cables y alambres agitó la bandera blanca y roja. Los jugadores la tomaron, se abrazaron y se sacaron fotos con gritos propios de una barrita pasada de cerveza. 

Pero el público uruguayo, esta vez 800 personas, aplaude y ovaciona a los suyos. Al esfuerzo aguerrido de todo el torneo, a la actitud de protagonista, al salto de calidad deportiva.

Maeso habla después la ceremonia de clausura: "El apoyo que tuvimos en este Mundial no lo habíamos tenido nunca; el hockey uruguayo está vivo". Vivo para volver a soñar.
 
Sudáfrica, un campeón con brillo
Los Araujo, Guerra, Coimbra, Correia y compañía, sudafricanos de nacimiento pero con ascendencia portuguesa, se quedaron con la medalla de oro al derrotar a Inglaterra 4-3 en la final.

Sudáfrica tuvo un arranque de partido fulminante con su hockey veloz y técnico. Michael Guerra, Ricardo De Sousa y Claudio Araujo colocaron al equipo que en la final visitó de negro 3-0 arriba.

Pero Inglaterra descontó en los segundos finales a través de Dan Butcher y el partido se hizo más peleado y parejo en el complemento. Stewart Owen, el goleador inglés, arrimó a los británicos pero Sudáfrica estiró ventajas a través de Leandro Araujo mientras se lucía su golero Joquim Coimbra.

Cerca del final volvió a descontar John Jones, pero Sudáfrica sostuvo la ventaja y fue un merecidísimo campeón.


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