Un modelo en crisis

Una serie de incidentes y el rebrote de la violencia en las canchas de Inglaterra hacen mirar al sistema de control alemán

La moneda voló desde la tribuna y pegó de lleno en el rostro de Rio Ferdinand, defensor de Manchester United durante el clásico contra el City. Que los hinchas arrojen proyectiles a las canchas sucede a menudo en el fútbol, pero que esto pase en Inglaterra, país admirado por la forma en que erradicó a los violentos de los estadios, es para preocuparse.

“Espero que la Federación aborde el asunto. Se estaban lanzando muchos objetos al campo y el que impactó en Rio podría haberle sacado un ojo. No es nada agradable”, dijo Ashely Young, compañero de Ferdinand.

Por su parte, el director ejecutivo de la Asociación Profesional de Futbolistas, Gordon Taylor, sugirió que deberían instalarse redes tras los arcos de los estadios ingleses para proteger a los jugadores.

“Creo que hay que tener en cuenta esa posibilidad, instalar algunas redes en zonas vulnerables, como detrás de los arcos y en las esquinas”, sostuvo Taylor en declaraciones a la cadena británica BBC Radio 5.

Los hooligan desaparecieron hace años, pero el racismo o peleas aisladas como las que sucedieron últimamente en Stamford Bridge, Villa Park o en el City of Manchester, hacen tambalear un modelo exaltado durante años y que está perdiendo vigencia frente al alemán.

El uruguayo Luis Suárez ha sido víctima reiteradamente de la impertinencia inglesa.

El ejemplo es alemán
En julio de este año, la Federación alemana de fútbol aprobó reformas a su reglamento de seguridad en los estadios y votó un presupuesto de 25 millones de euros para invertir en proyectos y grupos de aficionados dedicados a la lucha contra la violencia, pasando a ser un ejemplo en Europa.

Los violentos no pueden ingresar a las canchas durante tres o cinco años, y en casos extremos la sanción será de hasta 10 años. Tampoco se puede llevar bengalas y pirotecnia y si esta medida se viola serán multados los clubes,  los individuos y las barras encargadas de encender las bengalas.

Al comienzo de los partidos los capitanes de cada equipo se dirigen a sus hinchas condenando la violencia. Además, de haber problemas en la tribuna el partido solo podrá ser interrumpido una vez por el árbitro; si los líos continúan, se suspenderá el juego.

El lunes, Dynamo de Dresde, de la segunda división de la Bundesliga alemana, quedó excluido de la Copa de Alemania tras los reiterados disturbios provocados por un sector de sus hinchas.


Fuente: El Observador

Populares de la sección

Comentarios