Un hombre más rápido que la muerte

Alex Zanardi fue piloto de Fórmula 1 y campeón de la Champ Car, en donde se accidentó gravemente en 2001 sufriendo la amputación de sus piernas; hoy debutará en los Juegos Paralímpicos de Londres en ciclismo de manos

El 15 de setiembre de 2001 el piloto italiano Alessandro Zanardi le vio la cara a la muerte. Un instante. Un bólido. Un estallido. Pero él decidió aferrarse a la vida. Sufrir la amputación de sus dos piernas. Pero vivir. Hoy comenzará su participación en los Juegos Paralímpicos de Londres. Más vivo que nunca. 

Nacido en Bologna, el 23 de octubre de 1966, Zanardi tenía 13 años cuando murió su hermana Cristina, una prometedora nadadora. Fue en un accidente de tránsito.

Eso no resultó impedimento para que Alex –como lo llaman desde que tiene memoria– se apasionara por la velocidad.

Llegó a la Fórmula 1 en 1991. Defendió a Jordan y posteriormente a Minardi y Lotus.

Siempre fue consciente de los riesgos de subirse a volar dentro de un monoplaza. En 1993, un terrible accidente en Bélgica lo sacó varios meses de los circuitos.

Tras la temporada 1994 cerró su ciclo en la F1 sin éxitos y se fue a Estados Unidos a correr en la Champ Car, la categoría de monoplazas que entonces competía con la F1.

En 1997 y 1998 resultó campeón por lo que hizo en 1999 un nuevo intento con la F1 al mando de un Williams. Pero no hubo caso y tuvo que volver a la Champ Car.

Fue entonces cuando ocurrió el terrible accidente. En el circuito EuroSpeedway Lausitz (Alemania), cuando lideraba la prueba y perdió el control del monoplaza cuando volvía a la pista tras una parada en los pits.

Un coche lo esquivó. Pero para Alex Tagliani fue imposible: le partió el auto al medio.

Zanardi sufrió la amputación de sus dos piernas por encima de las rodillas.

Pero para el italiano vivir no tiene fronteras, limitaciones ni barreras.

Por eso en 2003 estaba nuevamente en las pistas al mando de un coche adaptado a su nueva condición física.

En 2004 escribió dos libros contando su vida y en las pistas alcanzó un récord de 310 kilómetros por hora y completó el recorrido de aquel circuito en el que volvió a nacer.

En 2009 se retiró de las competiciones, pero no era falta de motivación sino el desafío de intentar nuevas experiencias.

Ya en 2007 había probado con el paraciclismo o ciclismo de manos.

Con cuatro semanas de entrenamiento logró un cuarto puesto en la maratón de Nueva York.

Lo volvió a intentar una y otra vez hasta que la conquistó el año pasado. También ganó las maratones de Roma y Florencia. 

Zanardi, casado desde 1996 y padre de Niccolo, comenzará este miércoles a disputar los Juegos Paralímpicos de Londres. Lo hará en tres pruebas en el circuito de Brands Hatch. 

Por su cabeza no pasa otra cosa que ganar la medalla de oro: “Siempre se compite pensando de la mejor manera, pero todavía quedan dudas de ganar hasta el último minuto, solo se es feliz cuando se cruza la línea de meta delante de todos los demás. Afortunadamente para mí ese sentimiento lo experimenté en mi carrera como piloto y espero volver a vivirlo en este evento”.

“Si a los 46 años puedo conseguir una medalla sería uno de los momentos más grandes de mi carrera, pero si no ocurre, tampoco sentiré que perdí el tiempo porque el camino que me trajo hasta aquí fue fantástico”, agregó.

El deportista que pone el alma en cada prueba siempre termina en el mismo lugar: ese donde la recompensa es el camino.

Bien lo sabe Zanardi para quien todavía hay camino después de que un bólido a la velocidad de la luz le partió al medio el auto en que competía dejándolo sin piernas. Porque al mismo tiempo lo dejó con nuevos sueños por conquistar.


Fuente: El Observador

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