Un guiño al Vasco

Los futbolistas le llenaron el ojo al nuevo entrenador de Nacional –Rodolfo Arruabarrena–, que vio el partido desde el palco, ganaron en una cancha difícil y se prendieron en la lucha por el título

Al fin y al cabo consiguieron lo que querían: los tricolores le ganaron a Danubio 1-0 en Jardines, cortaron la racha negativa que arrastraban en el Clausura, confirmaron que esa mezcla de juveniles y veteranas figuras son capaces de resolver en los escenarios más difícil, se pusieron a tiro en la tabla de posiciones de este semestre y le llenaron el ojo al entrenador argentino, Rodolfo Arruabarrena, que el sábado observó su primer partido como técnico de los tricolores cómodamente sentado en el palco del estadio de Maroñas.

Parece increíble, por el momento futbolístico que atravesaba Nacional, pero fue real: como si la designación de un entrenador hubiera cambiado todo. Porque lo que logró el conjunto tricolor en Maroñas resulta excesivo con relación al bajón que había sufrido el plantel. No obstante, si se analiza por lo que se vio el sábado en el campo, el triunfo fue el premio a la propuesta de los tricolores, la clase y talento de los veteranos y la energía de los los juveniles de 20 años que hicieron el desgaste. Así, con una altísima cuota de entrega, el combo resultó perfecto.

El partido no fue bueno, porque la propuesta de ambos pasó por destruir cualquier intento de generar fútbol antes que de construir, y en ese contexto, el encuentro se hizo excesivamente cortado. Incluso, porque el objetivo de Nacional estuvo planteado primero en cuidar el cero de su arco por encima de cualquier otra ambición, mientras Danubio estuvo muy lejos de lo que prometía, especialmente después del triunfo del fin de semana anterior ante Peñarol.

Nacional se plantó en la cancha con un 4-3-3, bien claro y con tutores en todas las líneas: Cortés fue la referencia y transmitió seguridad a Maximilino Moreira, el debutante lateral izquierdo. Arismendi asumió el mismo rol en el mediocampo, en el que manejó con oficio su juego y dirigió a Prieto y Dorrego, que hicieron el desgaste y jugaron muy bien. Alonso hizo el resto en el ataque, en uno de los mejores partidos desde que llegó a Nacional, fue el que distribuyó el juego, ganó toda la tarde por arriba y generó los espacios o dio las asistencias para que Bueno y Luna entendieran qué debían hacer.

Nacional se sintió en su salsa, aunque no arriesgó hasta los 18 minutos, cuando tras una pase de Prieto, Bueno se perdió la ocasión de inflar las redes. De todas formas, marcaba el camino que iba a tomar el visitante a partir de ese momento, porque los tricolores generaron otras tres ocasiones de gol en las que el Juan Castillo se vistió de figura: a los 30’ se lo perdió otra vez Bueno, a los 35’ Luna en un mano a mano con el guardameta y a los 40’ nuevamente Bueno. En todas las incidencias el que generó el pase de gol fue Alonso.

Mientras eso sucedía, el fútbol de Danubio andaba a los tumbos. Con Canobbio controlado, no funcionaba el equipo, excepto cuando el juvenil José María Giménez se encendía y hacía un surco por la derecha.

Las dos mejores ocasiones de Danubio pasaron por Giménez: la primera a los 21’, cuando en un córners le ganó a todos y cabeceó afuera y, en la otra, a los 43’, cuando Luna perdió una pelota, el lateral se proyectó a máxima velocidad, puso un centro milimétrico en la cabeza de Carboni, que salvó Bava.

Para el complemento Danubio perdió a Jadson Viera por lesión y Ramos debió rearmar la defensa y mediocampo (Zunino, Giménez, Velázquez, Pérez). Nada sería igual para los locales, porque Alonso convirtió a los 48 minutos, tras pase de Arismendi. De ahí en más tuvieron que pelear en desventaja en el tanteador, con los riesgos que implica salir a buscar el empate. El técnico acertó con el ingreso de Tabárez, que se transformó en una pesadilla para la defensa. De todas formas no supo concretar ninguna de las acciones que generó. Al mismo tiempo, Alonso pudo liquidar el partido a los 73’, pero salvo Castillo.

En el final, tras un córners, Giménez se perdió un gol increíble y en la hora, Renato César no supo asegurar la victoria.

Nacional consiguió su objetivo, los jugadores hicieron buena letra, ganaron y el nuevo director técnico descubrió que tiene buenos jugadores, un equipo con actitud pero mucho para trabajar.

Danubio 0 - Nacional 1

Danubio: Juan Castillo; José María Jiménez, Jadson Viera y Emiliano Velásquez, Matías Pérez, Marcelo Sosa, Camilo Mayada y Matías Zunino; Hugo Soria; Fabián Canobbio y Leonardo Carboni. Director Técnico: Leonardo Ramos

Nacional: Jorge Bava, Cristian Núñez, Adrián Romero, Efraín Cortés y Maximiliano Moreira; Nicolás Prieto, Diego Arismendi y Hugo Dorrego; Adrián Luna, Iván Alonso y Gonzalo Bueno. Director Técnico: Juan Carlos Blanco

Cambios en Danubio: 45’ Ángel Cayetano por J. Viera, 55’ Marcelo Tabárez por Camilo Mayada y 65’ Gonzalo Pérez por Hugo Soria

Cambios en Nacional: 70’ Renato César por Adrián Luna, 75’ Juan Albín por Gonzalo Bueno y 79’ Santiago Romero por Nicolás Prieto

Cancha: Jardines del Hipódromo
Árbitro: Gustavo Siegler
Asistentes: Carlos Changala y Sergio Freire

Gol: 48’ Iván Alonso (Nac)
Tarjetas amarillas: 10’ J. M. Jiménez (Dan), 24’ N. Prieto (Nac), 84’ R. César (Nac) y 88’ L. Carboni (Dan)


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