Un golpe llamado Brexit

La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea tendrá repercusiones en jugadores y ligas
Cuando los británicos se volcaron a las urnas para votar el Brexit, pocos consideraron el efecto que tendría el escenario de abandonar la Unión Europea en los deportes de la isla.

El resultado del referéndum, que provocó el anuncio de renuncia por parte de David Cameron, expuso la cara más ultranacionalista de Gran Bretaña y dejó muy mal parado al país en el concierto europeo, por lo que muchas leyes de mercado y regulaciones laborales se irán por el excusado.

Por más que las islas británicas tiene un lapso de dos años para confirmar el divorcio con el resto continente, los mercados ya comenzaron a sentir el cimbronazo de la decisión del 51.9% del electorado británico, en una postura que repercutirá en el modelo de vida de millones de ingleses, escoceses, galeses y norirlandeses.

El deporte, como expresión sociocultural arraigada al ADN de los países británicos, también sufrirá un sacudón importante a nivel local, ya en que las competiciones europeas no habrá complicaciones según confirmó Giorgio Marchetti, director de competiciones de la UEFA: "En los torneos que organiza la UEFA no hay mayores distinciones entre comunitarios o no. Simplemente exigimos que cada jugador esté correctamente federado en su federación de origen".

Sin embargo, las competiciones locales sufrirán modificaciones si no hay algún tratado o regulación laboral que salga al rescate del deporte.

De ahí se explica que el fútbol británico, y en concreto el presidente de la Premier League, Richard Scudamore, haya pedido el voto por el Bremain, la permanencia en la Unión Europea.

La nueva Premier Brexit

Con este nuevo escenario los clubes perderán el derecho de fichar juveniles menores de 18 años, ya que esto es viable únicamente por un acuerdo con FIFA y la UE.

Para los jugadores profesionales, el primer gran escollo será el derrumbe de la Ley Bosman de 1996 para el Reino Unido, ya que los futbolistas comunitarios tendrán ciertas restricciones. Según estudios hay cerca de 400 futbolistas en las islas que hoy trabajan allí amparados en esa ley y son las potencias de la Premier League las que cuentan con mayor número de jugadores importados.

Arsenal tiene en su plantel seis jugadores ingleses de 25, mientras que Chelsea y Manchester City tienen apenas tres. Incluso Leicester, que revolucionó la pasada Premier League, tuvo más extranjeros.

Con el Brexit los jugadores que contaban con pasaporte comunitario dejarán de serlo y deberán tramitar las visas de residencia y los permisos de trabajo como únicos impedimentos para poder seguir ligados a sus clubes, ya que hoy la Premier League no tiene límite para los extracomunitarios.

¿Cómo pueden tramitarse los permisos? Los futbolistas deberán cumplir con un porcentaje de partidos jugados con su selección en los dos últimos años y el porcentaje está signado por la clasificación FIFA de cada país. ¿Qué pasa si no cumplen ese requisito? Salvo que exista una nueva normativa o acuerdo laboral, los futbolistas deberán buscarse otro equipo por fuera del Reino Unido.

Con esta normativa, más de 100 jugadores no hubieran podido sumarse a equipos de la Premier League en la últimas temporadas como por ejemplo los franceses Dimitri Payet y N`Golo Kante, hoy figuras en la selección de Francia a raíz de su buen rendimiento en sus clubes.

Ingleses en el exterior

El nuevo escenario deja a los futbolistas británicos aislados del continente y también pasarán a ser jugadores extracomunitarios.

Real Madrid deberá liberar un cupo de extranjeros, ya que Gareth Bale cambia de categoría y en ese rubro ya tiene a Danilo, Casemiro y James Rodríguez.

Sin embargo, el verdadero problema estará para los jugadores británicos sin tanto destaque, ya que estarán casi condenados a jugar en el medio local.

¿Y los uruguayos?

Solo Abel Hernández, Guillermo Varela, Carlos De Pena y Christian Stuani jugarán la próxima temporada en Inglaterra, a la espera de lo que ocurra con Gastón Ramírez. Todos ellos tienen pasaporte comunitario pero no son ciudadanos ingleses, por lo que deberán tramitar las visas y los permisos de trabajo.

Amparados por la normativa actual, Hernández, Stuani y Ramírez no tendrían problemas por ser jugadores de selección, mientras que De Pena vería complicado su futuro en Inglaterra y Varela debería estar amparado por las selecciones juveniles, aunque su caso no es del todo claro.

Diferente es el caso de Diego Poyet, quien nació en España pero es ciudadano inglés y es considerado jugador "home-grown" ya que se formó durante los 16 y los 21 años en suelo británico.

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