Un goleador en crisis

Tiene el respaldo del cuerpo técnico, pero Juan Manuel Olivera lleva cinco encuentros sin convertir y el equipo lo siente

En esto del fútbol no hay goleador que no haya atravesado  momentos de peleas continuas con las tres letras que le dan de comer. Ese grito internacional que es lo más lindo de este deporte: el gol.

Le pasó por estos días nada menos que a Edinson Cavani, un delantero espectacular que terminó justo el domingo con su peor sequía en el calcio italiano.

En este caso la falta de gol le llegó a Juan Manuel Olivera, uno de los mejores refuerzos que ha tenido Peñarol para esta temporada que firmó un notable contrato en julio del año pasado con la institución carbonera.

Es la crisis del goleador. La misma que sufren, sufrieron y sufrirán  varios futbolistas que se destacan como artilleros.

El hecho es que su falta de gol ha llevado a que el equipo lo sintiera. Porque no está jugando al mismo nivel que Marcelo Zalayeta y menos que Fabián Estoyanoff,  que son los dos que por el momento bancan este momento.

Olivera lleva cinco encuentros sin convertir goles para Peñarol, algo bastante inusual. Incluso, en el único partido oficial de la segunda parte de esta temporada en que anotó en el medio local–que fue ante Fénix– lo hizo mediante un golazo de media chilena para igualar el partido.

Claro que previamente había marrado un penal que muy bien le atajó el arquero panameño Luis Mejía.

El delantero había comenzado muy bien en la Copa Bridgestone Libertadores anotándole goles tanto a Deportes Iquique en Chile, como a Emelec en Montevideo. Y además, ambos tantos sirvieron para que Peñarol consiguiera la victoria ya que fueron los decisivos (el del 2-1 y el del 1-0).

Pese a este mal momento, sigue siendo el goleador del equipo en la Copa –aunque ahora compartido con Fabián Estoyanoff– con dos tantos cada uno.

“La falta de gol no me preocupa. En algún momento va a llegar”, le dijo hace algunos días a El Observador.

Algo similar había ocurrido cuando también se le consultó por lo mismo cuando venía de forma notable rompiendo redes en el Apertura, pero estuvo cuatro encuentros seguidos sin anotar, entre ellos, frente a Defensor Sporting y Nacional, los rivales directos al título y la respuesta fue exactamente la misma.

La enorme diferencia con la situación actual es que en esa ocasión –pese a esa sequía momentánea– Olivera llevaba 11 tantos en el torneo.

Si bien se sabe que en estos casos la procesión va por dentro, es claro que los nervios de cualquier futbolista en la cancha no son los mismos en una crisis goleadora. Por más que tenga todo el respaldo del cuerpo técnico y de la hinchada de Peñarol.

Más allá de ese respaldo, el pasado martes el Polilla Da Silva prefirió dejarlo en el banco de suplentes contra Vélez Sarsfield por la Copa en Buenos Aires en una decisión que fue sorpresiva.

Si se comparan los mismos partidos del torneo pasado con este Clausura, Juan Manuel Olivera a esta altura había conseguido tres tantos contra uno de ahora. La diferencia no es tan grande.

No obstante, no es un tema menor que uno de los mejores goleadores que tiene el fútbol uruguayo en la actualidad –si no el mejor– lleve tantos encuentros sin convertir.

Es que cuando se está cruzado con el gol suceden situaciones casi insólitas como los que marró el sábado ante Cerro, más allá de las buenas atajadas de Mathías Rolero.

Olivera sigue teniendo todo el crédito. Por algo, aun en las malas y al igual que le sucedía a Cavani, continúa siendo el goleador del Campeonato Uruguayo con 14 tantos.

Pero tiene que levantar su nivel, no solo en el tema del gol sino también en lo futbolístico, ya que últimamente bajó muchísimo y Peñarol lo siente.


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