Un futbolista uruguayo en un paisaje exótico: Laos

Diego Silva desembarcó en diciembre en Laos, un mercado exótico donde se respira “paz y felicidad”

Diciembre de 2014. Diego Silva termina su vinculación con FC Jürmala de Letonia donde estuvo un año y nunca le pagaron el sueldo completo. Debe decidir entre volver a Uruguay de vacaciones o seguir su vuelta al mundo atrás de la pelota. Elige la segunda opción y poco días después desembarca en Laos. País tan lejano como extraño. Mercado exótico. Toda una aventura futbolera.

“No tenía ninguna referencia de este país ni la manera en que se vive y la verdad que me asustaba un poco. Pero futbolísticamente sentí que era bueno introducirme en un mercado nuevo”, explica a El Observador.

Colonia francesa hasta 1949 y antes conocida como la tierra del millón de elefantes –aunque ahora quedan pocos cientos–, Laos se encuentra al sureste de Asia rodeado por China, Birmania, Camboya, Tailandia y Vietnam.

Desde 1975 es gobernado por un partido comunista.

“El nivel de vida es normal, ves poca gente en la calle pidiendo o pobreza. Dicen que Laos es un país muy pobre, pero se ven cada día autos nuevos que son increíbles. Aunque me han dicho que esto se da más en la capital (Vientián), si te alejás más del centro la cosa cambia y ahí sí se pueden ver más personas de bajos recursos, viviendo en otro tipo de forma”, explica Silva, de 27 años, criado en Cordón y que escaló de la Décima a la Primera división de River Plate debutando de la mano de Juan Ramón Carrasco en 2007.

“Acá la mayoría de las personas son budistas y se los ve siempre ir a los templos a rezar. Las mujeres van con sus vestidos tradicionales. Es gente muy respetuosa y amable, nunca vas a ver a un laosiano estresado. Se respira mucha paz y felicidad”, expresa el delantero uruguayo que firmó un contrato de dos años con Lanexang United FC, equipo que picó en punta en la Lao Premier League.

“Somos siete extranjeros, hay brasileños, japoneses, serbios y cameruneses. Otros equipos han sumado varios extranjeros sudamericanos lo que ayuda a la liga a crecer para empezar a ser más fuerte”, dice Silva.

El idioma oficial es el laosiano, aunque también se habla francés. “Estoy tratando de aprenderlo de a poco, palabras sueltas, comidas, para tratar de comunicarme mejor. Aunque no hay problema ya que el técnico, presidente y varios jugadores saben inglés y yo me manejo bastante bien con el inglés”, explica.

Silva no se animó a probar platos exóticos. “Se come mucho arroz. Sea lo que pidas como pollo, carne o cerdo todo viene acompañado de arroz. También hay lugares donde se puede elegir comida no originaria de Laos. He visto algunos insectos y cosas raras que no sé qué serán, pero por ahora no me he animado”.

El uruguayo marcó la cancha de entrada anotando cinco goles en las cuatro primeras fechas.

“La liga es corta,son 11 equipos esta temporada. Antes eran menos, pero es una liga dura, no es tan fácil como parece viéndola de afuera. Hay tres, cuatro equipos con buenos jugadores locales y solo pueden jugar tres extranjeros más un asiático de otro país. En cuanto a infraestructura mi equipo es el mejor. El presidente hizo un estadio nuevo, está creando viviendas para los jugadores y todo un complejo alrededor del estadio que en unos meses va a estar listo y va a dar que hablar”.

“Económicamente no es del todo bueno”, dice Silva lleno de ilusión: “Me gustaría jugar en algún grande de Asia”. Las puertas ya están abiertas y sus goles cautivan a los budistas de Laos.

La vuelta al mundo detrás de la pelota
FC ASTRA GIURGIU (2010)
Sufrió en Rumania
“La experiencia empezó excelente firmando un contrato soñado con pretemporada de lujo y haciendo dos goles en las cuatro primeras fechas. Pero luego no se daban los resultados y empezaron los problemas. No pagaron más y me querían devolver a River. Mi representante en ese momento me dijo que el contrato estaba mal hecho y que tenía que irme. Nadie se hizo responsable y tuve que salir.Se portaron muy mal conmigo”.
Centro ítalo  (2011)
El ascenso de Venezuela
“En la última fecha no pudimos conseguir el objetivo de ascender y decidí moverme de allí. Estaba viviendo en Caracas, muy linda pero muy insegura para vivir”.
Marathón (2011)
La inseguridad de Honduras
“Me trataron muy bien, pero jugué poco ya que me costó adaptarme. La vida era difícil, no podía salir a la calle despues de las 19 horas. Mucha inseguridad y pobreza”.
Atenas de Río cuarto (2012)
La mejor hinchada
“Tiene un estadio chico pero se llena siempre con una hinchada que siempre alienta cualquiera sea el resultado. Fue una experiencia hermosa, alcancé mi mejor nivel y un representante argentino me colocó en Europa a donde tenía muchas ganas de volver”.
AEK Kouklia (2013)
Su paraíso está en Chipre
“Estuve en la ciudad de Pafos, hasta ahora ha sido el mejor lugar donde viví. Tiene todo: playas hermosas, centros comerciales y montañas. Todo en una misma ciudad. Para mí fue un paraíso”.
FC JÜRMALA (2014)
El mal trago de Letonia
“Deportivamente me fue muy bien, jugué 34 partidos, hice cinco goles. Pero el equipo nunca se comportó profesionalmente. El clima es duro, mucha nieve y por eso la gente no es muy simpática. Una vez íbamos tomando mate con unos compañeros argentinos y nos preguntaban si la yerba era marihuana (risas); increíble”.


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