Un floridense en un gigante dormido

Julián Lalinde, un delantero que pasó por Liverpool y Rampla Juniors, estuvo el año pasado en América de Cali, uno de los equipos más grandes de Colombia que vivió el drama de jugar en el ascenso sin poder subir

El fin de 2011 deparó un trago amargo para América de Cali: el descenso. Uno de los grandes del fútbol colombiano perdió la categoría. El 2012 arrojó otra desazón: no poder ascender. El equipo rojo cayó en la final ante Alianza Petrolera, en definición por penales y luego, en la promoción, fue vencido por Cúcuta, por lo que no logró el retorno a Primera División.

Uno de los jugadores más queridos por la hinchada del elenco rojo es el floridense Julián Lalinde, quien llegó a Cali a comienzos de 2012, junto con el también uruguayo Nicolás Schenone.

“Para la hinchada no ascender, fue algo que no estaba en los planes, hicimos un primer semestre muy bueno, salimos campeones, en el segundo semestre no encontramos el mismo nivel y debimos definir el título ante Alianza Petrolera”, contó el espigado delantero a quien le anularon un gol, que fue legítimo, en el juego decisivo: “Perdimos 2-1 en Medellín ante Alianza, ganábamos 1-0 en Cali y me anularon un gol faltando 10 minutos, por una presunta falta que no existió. Fuimos a penales y perdimos.”

Tras el sinsabor de la caída, “el equipo quedó muy mal anímicamente”, recordó Lalinde.

América tuvo una segunda oportunidad ante Cúcuta Deportivo, el elenco dirigido por Guillermo Sanguinetti y con la presencia de Damián Malrechauffe y Mateo Figoli. La serie empezó muy mal para América: “Perdimos 4-1 en el Pascual Guerrero, jugamos muy mal, la hinchada nos quería comer, al extremo que tras el partido tuvimos que salir en vehículos policiales”, contó el exjugador de Liverpool y Rampla Juniors, a lo que agregó: “para la revancha sabíamos que la diferencia era grande, ganamos 2-1 en Cúcuta, pero no alcanzó”.

Un trato espectacular
En las primeras semanas de este año, Lalinde espera su futuro tras la experiencia de un año en América de Cali: “Estaba a préstamo, hay una opción de compra, hay que ver cual es el futuro; la hinchada conmigo y Schenone se mostró espectacular y nos piden que nos quedemos”.

Lalinde jugó una buena temporada en el elenco rojo y su estadía en Cali: “Llegué allí el 13 de enero del año pasado, fui solo, primero viví en un hotel y luego en una casa enorme con piscina y mucha seguridad. El clima es, casi siempre cálido, y con una estación de lluvias. Lo que es espectacular es el paisaje, mucho verde y montañas”.

En cuanto a la seguridad el floridense no tuvo problemas: “Pasé un año espectacular, capaz que hay mayor inseguridad, pero a veces lo que trasciende de Colombia hacia el exterior es todo lo malo”.

El clima tropical ofrece una variedad gastronómica interesante: “En Cali tienen muchas frutas, algunas que no se conocen en Uruguay y toman mucho jugo de frutas con el almuerzo, como ser el jugo de lulo o de mora”.

Cinco millones de hinchas
A diferencia del fútbol de Uruguay, el que se juega casi exclusivamente en Montevideo, Colombia juega su Liga, de primera y de ascenso, por todo el país. Por otra parte América es de los más grandes de Colombia: “Tiene cinco millones de hinchas y ellos te lo hacen sentir en la calle, te piden autógrafos”.

Con costa sobre el Pacífico, el Mar Caribe, montañas y selva, Colombia tiene una gran variedad geográfica, aunque Lalinde no pudo disfrutar mucho: “Viajábamos todo el tiempo, con pocas posibilidades de conocer, ya que cuando jugamos fuera de Cali, vamos del aeropuerto al hotel, de ahí al Estadio y luego ya nos regresamos”.

En Colombia la temporada es larga: “Jugué casi 50 partidos en el año, entre el campeonato del que participan 18 equipos y la Copa Colombia, en la que juegan seis cuadros por cada zona y es a dos ruedas”.

En cuanto al estilo futbolístico el delantero floridense manifestó: “Se le da mucha preponderancia a lo físico, con gente muy rápida ya que se juega con jugadores jóvenes”.

Lalinde destacó también el buen estado de los estadios: “América siempre jugaba en los mejores estadios, quizá el único lugar donde no jugamos en canchas buenas fue en Popayán o en Cortuluá”.

Lalinde ahora espera su futuro, en Colombia o en otro destino. Pero en su currículum ya está un gigante del continente.


Fuente: Gustavo Martín, @martingustav

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