Un equipo confiable

Las virtudes que pueden conducir a Uruguay a ganar la 16ª Copa América de su historia
Cuidado! El grito cruza las canchas del Complejo de la selección. Cada vez que la pelota va dividida el alarido surge intuitivamente. El mensaje es claro. Todos se cuidan.

El cuerpo técnico desde afuera pide atención a los jugadores cuando van a trancar y estos se controlan priorizando no tocar al compañero.

La mentalidad colectiva está por encima de la individual. El detalle, que puede resultar mínimo, marca claramente los objetivos del grupo.

Abundan por el mundo los casos de jugadores de selecciones que se pelearon por ir más allá de lo debido. Sin ir más lejos, en Perú se generó una pelea de esas características antes de jugar con los celestes por las Eliminatorias.

En Uruguay no pasa. En pleno entrenamiento el Mono Pereira se deslizó por la cancha y barrió a Egidio. Y los propios jugadores paran el movimiento y se preocupan por el compañero sentido.

El sentido colectivo, el deseo de pelear por un objetivo claro, el dejar de lado el individualismo, la personalidad, y la mentalidad ganadora marcan algunos de los puntos fuertes que llevará hoy Uruguay a la Copa América Centenario de Estados Unidos.

Es cierto que el equipo, de acuerdo a los gustos futbolísticos, puede carecer de juego colectivo. Pero en cambio tiene otras virtudes que resaltan y le permiten ilusionarse con ganar la copa número 16 de su historia.

Criticado por tener poco afán ofensivo, Uruguay puede no lucir pero saca provecho de las situaciones que genera. La contundencia es una virtud.

Para un equipo con determinadas características de juego directo, el poder de la pelota aérea es una bendición.

Dice la estadística mundial que un alto porcentaje de los partidos se define por la referida vía. Uruguay encontró en Carlos Sánchez a un gran ejecutante. A la hora de buscar el cabezazo tiene especialistas como los centrales Diego Godín y José María Giménez o el oportunismo de Cavani.

La solidez defensiva es un punto fuerte en el equipo de Tabárez. Tiene para muchos al mejor zaguero del mundo. Pero el tema parte desde el arco. Con Muslera el equipo ganó en tranquilidad.

A la hora de hablar de tácticas Tabárez demostró adaptarse a las dificultades que le plantea el partido. En los últimos tiempo optó por jugar con doble cinco y dos volantes por afuera. Pero tiene jugadores con ductilidad.

Bajo esas condiciones, implorando contar con Suárez, Uruguay va. El objetivo es partido a partido. El tiempo dirá si, como dijo Tabárez en 2010, en el camino encuentran la recompensa.

1 Mentalidad
Mentalmente la celeste es fuerte. Sabe sufrir y sobreponerse a situaciones extremas. Generalmente pasa la primera ronda sufriendo y con mente fuerte.

2 Táctica
El técnico adapta la táctica de acuerdo a las dificultades que le presenta el rival. La idea se diagrama partido a partido y los cambios no afectan al colectivo.

3 Solidez
Uruguay es un equipo sólido desde el punto de vista defensivo. En el arco tiene un golero que transmite seguridad. La defensa es un punto fuerte de la celeste.

4 Contundencia
El equipo de Tabárez se carateriza por su contundencia. Las oportunidades de gol que genera las aprovecha al máximo.

5 Físico
El profesor José Herrera diagramó un trabajo físico teniendo en cuenta que muchos jugadores terminaron de jugar temporadas extenuantes.

6 Goles
Sin Suárez en los primeros partidos, el rol del gol lo deberá asumir Cavani, que se transformó en el tercer artillero de la historia de la celeste.

7 Objetivo claro
Uruguay viaja como más le gusta, siendo punto y no banca. Ningún jugador asume el rol de favorito. El objetivo es claro: la historia se construye partido a partido.

8 Liderazgo
En este rubro el combinado nacional cuenta con un jugador de ascendencia mundial como el capitán Diego Godín. Es un defensa que impone respeto.

9 Confianza
Sorprende la forma en que los jugadores jóvenes se insertan en el equipo. A ninguno le pesó la camiseta. La confianza que reciben los jóvenes es vital.

10 Aéreo
Las acciones de pelota quieta son un sello de la celeste. Con escaso juego colectivo el equipo aprovecha su virtud.

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