Un empate con sabor a frustración

Nacional perdió una buena oportunidad de despegarse en el grupo

Nacional recibió otro golpe, ahora en su casa y por la Copa Libertadores. Empató 0 a 0 con River Plate y dejó escapar una buena oportunidad para sumar puntos importantes en el grupo 2. El equipo de Gustavo Munúa, que venía de caer frente a Plaza Colonia por el torneo local, no pudo contra el conjunto de Juan Ramón Carrasco, si bien en el segundo tiempo lo metió abajo del arco.

Un grosero error del árbitro Víctor Carrillo de Perú, anulando un gol válido de Leandro Barcia, colaboró con la igualdad en el Parque Central. El juez fue un factor clave para el resultado, porque además perdió el rumbo del encuentro y no sancionó con mayor severidad faltas fuertes, especialmente de los jugadores darseneros.

Munúa le dio un toque diferente al equipo con la inclusión de Sebastián Fernández por Nacho González. Un cambio que obligó a Nicolás López a alejarse del área. Perdió la pausa de Nacho y trató de tener velocidad por las bandas, que no siempre fueron bien aprovechadas por Nacional en el primer tiempo.

Barcia le ganó una vez a Darío Flores por derecha y Kevin Ramírez nunca pudo desbordar por el otro extremo. López perdió la profundidad de los primeros partidos y su primer remate al arco sucedió cerca del final de la primera parte.

Antes, una ejecución a quemarropa de Fernández provocó una formidable tapada de Nicola Pérez y enseguida un cabezazo de Barcia se perdió apenas afuera. Fueron esas las principales ocasiones de Nacional.

River careció prácticamente de profundidad. Un tiro libre de Michael Santos que rebotó en el caño e increíblemente no entró, fue la chance más clara. Cuando Nicolás Schiappacasse encaró a Jorge Fucile le creó problemas, pero se animó poco. Del otro lado, Santos obligó a que Alfonso Espino se quedara atrás. resignando sus habituales corridas por la banda, pero tampoco el delantero de River pudo desequilibrar.

Los errores en los pases se repitieron y fueron los que crearon mas peligro en ambas áreas. Kily González, otra vez de lateral derecho, tuvo problemas con la pelota en sus pies y así como salvó alguna desinteligencia de sus compañeros, también los complicó en ocasiones. Los tricolores también se equivocaron (Fernández fue uno de ellos en un pase atrás) y tembló la última zona.

En el segundo tiempo cambió notoriamente el viento. Nacional fue una tromba sobre el arco de Pérez. Generó un sinfín de chances, marcó dos goles (uno mal y otro bien anulado por offside de Espino), sus delanteros fallaron otros tantos y el golero de River se lució, especialmente en una tijera de Ramírez.

El opaco equipo del primer acto se transformó. Llegó mucho más por las bandas y trató de pasar por arriba a su rival desde el punto de vista anímico.

Un contragolpe que crearon Ramírez y Fernández terminó en un remate suave de López. Después la tijera de Ramírez que sacó Nicola. Más tarde el disparo de Barcia que rebotó en el travesaño y bajó adentro. Y así se fueron amontonando las ocasiones.

River también tuvo las suyas. Schippacasse en dos oportunidades probó a Conde y hasta Gorriarán se mandó una patriada; terminó tirado en el área pidiendo penal. Pero fueron esas y la mayor parte del partido jugaron en su cancha, recostados sobre su arco, con la línea de cuatro conformada por zagueros.

Munúa se demoró en los cambios y uno de ellos fue muy cuestionado por los hinchas. No gustó nada en el Parque la salida de Fernández; Ramírez había jugado menos que Papelito.

Nacional no pudo marcar, pese a que lo intentó. López se acercó al arco en el complemento, pero no encontró espacios. La gente se retiró descontenta con el juez, por supuesto, pero también con Munúa que se guardó un cambio. Después de la derrota sufrida en Colonia, el técnico comienza a ser cuestionado y el camino se le hace cuesta arriba.


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