Un empacho de fútbol

Wanderers superó 3-2 a Danubio con un juego notable, práctico y veloz, y quedó a tiro en la tabla, pasó a Nacional en la Anual y se anima a soñar con más de cara al futuro

“Vengo a ver un poco de fútbol”, fue la frase que me dijeron dos amigos periodistas por separado y que no son hinchas ni de Wanderers ni de Danubio. Y no solo estaban en lo cierto, sino que se deben haber ido pipones, llenos, casi empachados del Viera.

Los dos equipos prometieron lo que ofrecían a priori. Cumplieron con un espectáculo de grandes ribetes técnicos dentro de la cancha, algo que lamentablemente por estos tiempos, los hinchas uruguayos están desacostumbrados.

Por eso resalta tanto lo de estos equipos. Wanderers jugó un estupendo primer tiempo, más allá de que pasó alguna zozobra en defensa, sobre todo, por el lado del juvenil Martín Rivas.

Dos asistencias maravillosas de Rodrigo Pastorini primero, y del Chapita Blanco después, liquidaron a Danubio con dos tantos de Gastón Rodríguez, el gran verdugo de la franja, el mismo botija que salió del club 3 de Abril del Paso de la Arena y que le había hecho el tanto de la victoria en Jardines en el Apertura pasado.

Las espaldas de Jadson Viera y Emiliano Velázquez fueron estupendamente aprovechadas y de esa forma, Wanderers estaba 2-0 arriba en 32 minutos sobre un rival de fuste.

Danubio no encontraba la pelota, sus individualidades estaban muy alejadas de su juego habitual. Tras un buen arranque de Mayada –que luego se quedó– no aparecían Porras y mucho menos Ignacio González y Fornaroli, quienes fueron figuras nominales que prácticamente no entraron en juego.

Como contrapartida, el equipo de Alfredo Arias mostraba la lucidez mental de un mediocampo siempre atento, no solo marcando sino creando.

Pero no sería justo dejar de nombrar a Federico Cristóforo quien una vez más fue una de las figuras de la cancha con sus atajadas. Porque pese a todo lo escrito anteriormente, Danubio mostró –con escaso fútbol, es verdad– por qué es candidato a revalidar el título del Apertura.

Entonces, pese a que Jonathan Álvez estaba demasiado solo arriba, complicó mucho y allí se vio la figura del arquero bohemio.

El descuento de Martiñones le dio unos minutos de mayor emoción a un partidazo, pero casi enseguida, llegó un penal por mano de Jadson Viera (quien debió haber visto la roja porque ya tenía amarilla) y Blanco se erigió en cogoleador del Uruguayo con Iván Alonso con 15 tantos.

Álvez estampó el 3-2 que solo fue para la estadística, exclusivamente porque en los minutos de adición y tras un tiro libre de pelota preparada, Cristóforo sacó un balón increíble tras un cabezazo que se metía junto al palo.

No fue indigestión pero llegó a empacho de fútbol. Wanderers se llevó un triunfazo con sus armas y un fútbol de aquellos. Quedó a un punto de los punteros –con un partido más– y pasó a Nacional en la Anual. Como para seguir soñando.



Populares de la sección

Comentarios