Un domingo para sufrir

La goleada de Peñarol el sábado y el empate de Defensor Sporting de la mañana potenciaron el golpe que significó para Nacional la derrota ante El Tanque Sisley

Eso tiene los domingos. De la misma forma en la que puede servir como un potenciador del éxito, también se puede transformar en un martirizador en los instantes más difíciles. Por estas horas lo sufre Nacional, que lejos de disfrutar la consolidación de su fútbol, de los triunfos y su recorrida triunfal como líder del Apertura, padeció la novena fecha, por lo que no pudo hacer y por lo que sí consiguió su rival de todas las horas. Porque la derrota del domingo de tarde, después de la goleada de Peñarol, el sábado, y del empate de Defensor Sporting, en el partido de la mañana, adquiere ribetes más dramáticos que una simple caída.

Y atrás de eso vienen todas las connotaciones tradicionales de la tribuna futbolera que, al ritmo de un péndulo, se hamaca de un lado al otro, sin término medio y ajustando sus sentimientos al exclusivo resultado deportivo.

Nacional no jugó bien, extrañó a Álvaro Recoba –lesionado, y a quien esperan llegue en su mejor forma para el clásico del domingo 11 de noviembre–, El Tanque Sisley defendió como lo hacen habitualmente los equipos que dirige Raúl Möller, Matías Cabrera no asumió el papel protagónico que necesitaba el tricolor, Adrián Luna ya no rinde como en los primeros partidos y los fusionados le dejaron la pelota a Facundo Píriz, quien se destaca más por la destrucción que por elaboración y los resultados quedaron a la vista, y los defensas tricolores tuvieron una tarde fatal. Fatal por el resultado en sí mismo, que maquilló en la última pelota del partido Gonzalo Bueno cuando estableció la caída por mínima diferencia, y por lo que significó para Nacional en la tabla de posiciones. Todo eso, por cada detalle, fue desmoronando el domingo en el que los hinchas de Nacional imaginaban seguir construyendo ese liderazgo, que se sostenía en el fútbol del Chino y en los triunfos consecutivos que lo mantuvieron hasta la octava fecha como líder en la tabla.

El hincha de Nacional sufrió el domingo, por lo que aconteció el fin de semana, que no estaba en la línea de lo que había disfrutado hasta el momento en el Apertura, y porque empezó a analizar el momento de su equipo y comprendió que el único capaz de conducir con éxito el fútbol de los tricolores es Recoba, que estuvo ausente en los dos últimos partidos.

A seis fechas del final del torneo, y con el clásico del 11 de noviembre en el medio, este último domingo dejó gusto amargo para Nacional porque depende demasiado de Recoba y si no está el Chino nada funciona igual, mientras Peñarol aparece cada vez más sólido con un ataque feroz que hace de a cuatro goles. Por suerte para Nacional, la semana que viene juega un sábado y el domingo Peñarol-Defensor Sporting.


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