Un domingo caliente

La emoción se repartirá en dos canchas de Montevideo y en una de San José; River Plate y Nacional dependen de sí mismos para lograr el título o forzar una final; Danubio debe ganar y esperar

Emoción a lo grande es lo que depara este domingo, repartida en tres canchas, en dos barrios de Montevideo y en uno de San José. River Plate, Nacional y Danubio cierran el torneo Apertura y los tres sueñan con el campeonato. Darseneros y tricolores dependen de sí mismos, los franjeados tienen que esperar un traspié de aquellos.

River viaja al Parque Rodó para enfrentar a Defensor Sporting en el estadio Franzini. Una parada difícil para los del Prado, más allá de que este no fue el campeonato de los violetas.

Nacional recibe en su casa del  Parque Central a Fénix, antepenúltimo del torneo, pero con la idea fija de que no le den la vuelta en la cara.

Danubio se trasladó 90 kilómetros, hasta el estadio Casto Martínez Laguarda, donde lo espera Sud América, un equipo que arrancó bien, que tuvo su bajada, pero que supo ganarle a Peñarol en el Centenario.

River y Nacional encabezan la tabla con 30 puntos (los darseneros tienen mejor promedio de goles), seguidos por Danubio con 29. Todo está por definirse este domingo.

Al frente de los equipos tres técnicos jóvenes, que están dando sus primeros pasos en la profesión. Guillermo Almada (44 años) comenzó en Tacuarembó FC y desde 2011 dirige a River Plate, donde realizó un trabajo silencioso, con futbolistas surgidos en la casa y siempre encontró respuestas para sustituir a los que se fueron yendo.

Rodolfo Arruabarrena (38 años) inició la carrera en su país, realizando una gran campaña con Tigre, al que salvó del descenso y lo llevó a ganar un vicecampeonato. Llegó a Nacional en abril de este año y si obtiene el Apertura será el primer título en su haber.

Leonardo Ramos (44 años) se inició dirigiendo equipos del ascenso argentino hasta que llegó a Progreso en 2011. Ascendió a los gauchos y este año asumió en Danubio. Ahora está ahí, pegado a los punteros, esperando un tropezón.

Un exvolante (Almada) y dos exlaterales (Arruabarrena y Ramos) que intentan que sus equipos jueguen bien al fútbol, con pelota al piso, con velocidad, con solidez.

River se hizo fuerte desde el golero. Frascarelli ha tenido un gran campeonato. Después, la experiencia de Cristian González, la zurda prodigiosa de Lucas Olaza (metió cinco goles de tiro libre), el buen pie de Hamilton Pereira, la velocidad adelante de Santos y en los últimos partidos le agregó la picardía de Alaniz.

Nacional tiene el prestigio del cuadro grande, pero además, la solidez del mediocampo con Calzada, Arismendi y Fernández, la inteligencia para jugar y llegar al gol de Nacho González y tuvo durante todo el torneo el olfato goleador de Iván Alonso, que hoy tratará de sustituirlo con Juan Cruz Mascia.

Danubio es picante adelante. Líber Quiñones y Jonathan Alvez hicieron goles de todos los colores. Después, la experiencia de Jadson Viera, la prolijidad de Porras en el mediocampo y la firmeza de Velázquez.

Cada uno tiene sus armas. Cualquiera puede dar la vuelta y si ganan River y Nacional, habrá finalísima el próximo viernes.

Pero hoy será un domingo caliente. Con los ojos en una cancha y los oídos en otra. Queriendo saber cómo van, si ya empezó, si están haciendo tiempo. Una tarde para vibrar, 90 minutos de puro fútbol.  


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