Un corredor en chiripá y alpargatas

Dos uruguayos batieron récords nacionales de ultramaratón en Buenos Aires: uno corrió 285 en 48 horas y el otro 78 en 12

¿Cuál es el límite para correr? Para algunos pueden ser 5 o 10 kilómetros, para otros los 42,195 de una maratón. Pero hay quienes ya llegaron a esas distancias, no se conforman y van por más. Son los ultramaratonistas, que se animan a hacer 50 o 60 km, e incluso superar los 100, 200, 300 o más.

En Uruguay, esta raza de corredores suma adeptos y recientemente dos de ellos lograron récords nacionales de pista en la Ultramaratón Internacional 48 Horas de Buenos Aires: Pedro Silva, que en los dos días hizo 285,2 km, y Alejandro Tabárez, quien alcanzó 78,8 km en 12 horas.

La forma de competencia es simple. Los participantes tratan de dar la mayor cantidad de vueltas al óvalo en el tiempo de carrera, que puede ser de 6, 12, 24 y 48 horas, y cuando se para el reloj, se contabiliza el total de kilómetros. El que haga más distancia, gana.

Dueño de las 24 y 48 horas

“Es una carrera libre”, explicó Silva a El Observador. “Se puede correr, descansar, caminar, ir a bañarte, al baño, dormir… Pero cuando más corrés, más sumás para ganar. Eso si vas a competir, hay gente que va a disfrutarla”.

Este corredor, abuelo de 48 años que reside en Maldonado, posee el récord nacional de 24 horas y en Buenos Aires logró el de 48. Para eso, realizó un entrenamiento que “lleva mucho tiempo”. “Todos los domingos hago 50 km. Entre semana entreno de 20 a 30 km algunos días, a veces en doble horario”, señaló. Además de lo físico, se prepara “lo mental”, dijo Silva, “porque también tenés que estar muy concentrado, pensando en lo que vas a hacer”.

La carrera de Buenos Aires largó el viernes 31 de octubre a las 15:30 y terminó el domingo 2 de noviembre. Entre medio, hubo lluvia y viento, lo que convirtió al piso en barro. En estas pruebas, cada corredor instala su puesto, con una carpa y con un asistente. Algunos paran a recuperarse. “Yo trato de no descansar”, dice Silva. “En la de 24 horas no paré. En esta, me detuve un rato porque había demasiada lluvia y no quería terminar con  hipotermia”.

Otro tema es la alimentación. La organización dispone de las comidas principales y de una mesa junto a la pista en la que los competidores pueden hidratarse y consumir alimentos energéticos.

El gaucho récord

El otro uruguayo que logró récord en Buenos Aires, fue Alejandro Tabárez, conocido entre los corredores como “el Gauchito legendario”, ya que participa en las carreras vestido como gaucho, de alpargatas, y con banderas de Uruguay. “Iba a ir para asistir a un compañero que corría 48 horas, Juan Carlos Berochi, y dije ‘voy a correr las 6 horas’. Días antes me llegó un mail con los récords, vi el de 12 y me convencí para hacerlo”, contó a El Observador.

Su entrenamiento fue diferente al de Silva. “No me preparé. En realidad, no entrené”, dijo, y explicó sus últimas semanas: “Vengo corriendo carreras largas, la maratón de Salto a Concordia, después los 50 km de Aiguá, Buenos Aires, con dos banderas y vestido de gaucho siempre”.

Su experiencia en la pista fue la primera y quizás sea la última. “No me gusta correr como un hámster alrededor de 400 metros”, comentó el atleta del Cerrito de la Victoria, de 45 años y también abuelo, quien prefiere las travesías. “Pero capaz que vuelvo y voy por la de 48 horas, en la locura de probar cosas nuevas”, indicó.

En donde corre, llama la atención por su atuendo gauchesco. “A mí me gusta mucho la patria gaucha y mi país”, comentó. “Corrí el trayecto del Éxodo del Pueblo Oriental, Montevideo a Salto, unos 511 kilómetros. Ahí adopté esta forma de correr que me gusta y me divierte”.

Ya recuperados, Silva y Tabárez explicaron qué los llevó a ser ultramaratonistas. “Uno quiere sumar kilómetros para ver qué pasa”, dijo el primero. “Empezás con 5 o 10, 21, 42 y después ves si querés ir por más. A mí me gustó y siempre lo quise hacer”, contó. En tanto, el Gauchito dijo que corre cualquier carrera. “No importa la distancia. No lo siento como la gente que entrena meses para una carrera. No lo veo así, voy y corro. Sé que llego y si no llegamos, no llegamos. Yo me divierto, siempre voy con una sonrisa”, señaló.


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