Triunfo redondo de Uruguay

Diego Forlán marcó el gol del triunfo frente a Nigeria en su partido 100 con la selección y encaminó a la celeste a semifinales

Uruguay obtuvo un triunfo redondo frente a Nigeria en la Copa Confederaciones. Porque la clasificación a semifinales depende ahora de la cantidad de goles que le haga a Tahití, porque fue el partido 100 de Diego Forlán con la celeste y porque fue el número 10 el que marcó el gol del triunfo a los 50 minutos de juego. Todo redondo.

Los celestes redondearon (valga la redundancia) una buena actuación en el segundo tiempo y fue en ese lapso que consiguieron la victoria. Tabárez cambió la línea de tres del principio del juego y se armó con cuatro hombres delante de Muslera.

De esa manera ganó en seguridad, apañado por el buen trabajo de los tres jugadores del mediocampo y por las libertades que encontraron los delanteros.

Suárez, Cavani y Forlán tuvieron espacios para atacar a los nigerianos y aprovecharon uno de los contragolpes para golpear. Después se defendió, se cerró en su campo y no permitió que los nigerianos revivieran los minutos del primer tiempo en que azotaron a los celestes.

Uruguay puede jugar bien, regular o mal, pero cuando tiene que sacar a relucir el amor propio, ahí no defrauda jamás. Eso ocurrió en el segundo tiempo. Después del segundo gol dedicó sus fuerzas a detener los avances africanos.

Lo que no hizo fue aprovechar los contraataques, porque a Cavani le faltó precisión dentro del área. El delantero de Nápoli falló un remate frente al golero (tras un pase notable de Forlán) y también de cabeza (después de otro centro milimétrico de Forlán). Las jugadas más preponderantes de los celestes en el segundo tiempo lo tienen a Forlán como protagonista. Es que el delantero de Inter de Porto Alegre resultó desequilibrante. Era un partido especial para él y quedó claro con el despliegue que realizó en el campo de juego. Volvió a ser el Forlán de Sudáfrica, el delantero de la pegada exquisita, el de la lucidez para el pase, volvió a trasmitir felicidad.

Uruguay empezó el partido cerca del arco de Enyeama. Forlán y Suárez aparecieron en dos o tres jugadas de ataque. De todas formas, no fueron más que intenciones sin profundidad porque hasta el gol de Lugano, los celestes solo llegaron con un remate del Cebolla Rodríguez al minuto de juego.

El gol del capitán afirmó la sensación de que el equipo de Tabárez estaba dominando el partido. Sin embargo, no era tan así. Nigeria avisó antes con un arranque de Musa por izquierda que Godín detuvo ilegalmente, y con un disparo de Ideye que se le escabulló entre las manos a Muslera.

Por suerte llegó el gol de Lugano, al estilo Lugano: entreverado. Forlán (otra vez Diego) ejecutó un tiro de esquina, la pelota rebotó y derivó hacia él nuevamente, la puso en el área, Cavani falló el taco (otro yerro de Edinson) y le quedó al capitán, que definió de zurda.

La apertura llegó en un momento justo porque los nigerianos estaban copando el juego. Sin embargo, un rato después, consiguieron el empate por intermedio de Obi Mikel. El jugador de Chelsea enfrentó a Lugano, lo destartaló con un amague y definió a lo crack, lejos de Muslera.

De acuerdo al desarrollo la igualdad estaba bien. Uruguay empezó mejor y consiguió la apertura, y después Nigeria desniveló al fondo uruguayo y empató.

El gol de Forlán cuando empezaba el segundo tiempo, terminando con un zurdazo al ángulo un contragolpe en el que participaron Suárez y Cavani, le brindó tranquilidad para encarar el resto del partido. Con actitud y con cambios para cerrar el juego, Uruguay consiguió el triunfo.


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