Todo se pone en juego para Los Teros

Los Teros se juegan la chance de seguir camino al Mundial y de mantener su proyecto

Tres años de Eliminatorias y de un proceso que cambió la historia del rugby uruguayo: todo eso estará en juego el sábado, a las 15:45, en el Estadio Charrúa, cuando Los Teros disputen ante Hong Kong la semifinal del repechaje al Mundial. No hay tanto para ganar, porque el que gane aún tendrá que jugar la final en octubre ante el ganador de la serie de Rusia-Zimbabue, pero sí muchísimo para perder porque el que pierda se despedirá de las esperanzas de seguir en carrera a la copa del mundo.

Para Uruguay está la chance de entrar en Inglaterra 2015, pero además de sustentar todo lo que ha hecho a partir de instalar su Centro de Alto Rendimiento en el Estadio Charrúa, que le permitió dar un salto de calidad a las selecciones. Los dirigentes y el head coach Pablo Lemoine han dicho una y otra vez que el proyecto va más allá de clasificar al Mundial, y que la idea es que al día siguiente haya un equipo pronto para intentar clasificar a 2019. Pero también es cierto que una clasificación sería clave para mantener el presupuesto cada vez más grande de la URU, que permite preparar a varios seleccionados simultáneamente, y también los apoyos de los espónsors que se han multiplicado. Siendo más ambiciosos, es una oportunidad única para multiplicar respaldos públicos y privados, y que el Mundial sea una plataforma de despegue definitivo para el rugby.

Los Teros son favoritos, pero no con el margen suficiente como para confiarse. Si siempre todo cuesta a los celestes, esta es una de las instancias más peligrosas. Porque al igual que el fútbol u otros deportes, el seleccionado celeste ha sabido jugar de igual a igual contra rivales mucho más fuertes, pero sufriendo contra otros más accesibles.

A eso se suma que el sábado no habrá margen de error, como sí hubo el sábado pasado ante los BC Bears, en el último amistoso exigente, que obligó a redoblar trabajos la semana que pasó, la última antes de bajar exigencias a partir de hoy.

De cara al duelo más importante de su historia rugbística, Hong Kong partió en la madrugada pasada rumbo a Montevideo, a donde arribará el miércoles tras 36 horas de un vuelo eterno.

Esa es una de las principales ventajas de Uruguay: no deberá  moverse, ya que esta instancia se juega a un solo partido, en casa del equipo con mejor ranking. Se enfrentará a un equipo a mitad de camino entre seis profesionales –los que también juegan en el seleccionado de Seven, que lucha por meterse en el Circuito Mundial– y amateurs, la amplia mayoría.


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