Tiempo de silencio y confianza

La ansiedad y el nerviosismo se apropian de los futbolistas, y claramente se refleja en la cancha que Peñarol no está jugando cómodo

Tanta expectativa generada en lo previo, promovida más por los nombres que llegaron para reforzar a Peñarol que por el funcionamiento que alcanzó el equipo en la pretemporada, provocaron fastidio, impaciencia y desilusión entre sus hinchas en el arranque del torneo, porque el equipo de Peñarol no arrasó con nadie en el campo de juego, fue una sombra del que el público había imaginado y solo ganó dos partidos en cinco disputados. Eso, sin dudas, promueve inestabilidad. La ansiedad y el nerviosismo se apropian de los futbolistas, y claramente se refleja en la cancha que Peñarol no está jugando cómodo.

Ese es el peor escenario en el que puede transcurrir el equipo de Da Silva por estos días, porque no tiene suficiente aire para evolucionar como suelen hacerlo todos los equipos a lo largo de un campeonato. Además, en este caso, la oncena mirasol no brinda buenas señales de cara al futuro: de mitad de cancha para atrás, el funcionamiento defensivo es bueno, pero en la zona en la que se había conformado como para golear, defecciona, porque no genera fútbol y porque Olivera y Zalayeta aún no se entendieron.

En medio de todo eso, el gerente deportivo renunció y el técnico se embarcó en una exposición mediática que lo daña, porque cuanto más se expresa más riesgo corre en momentos en los que es recomendable guardar silencio.

En tiempos de crisis la receta es sencilla, aunque muy difícil de aplicar: silencio, paciencia y confianza. Cerrar la boca para no enrarecer más el clima que rodea al plantel; tranquilidad para esperar los resultados y confianza desde el presidente al proyecto que montó, en este caso con Da Silva como técnico, para ganar el Uruguayo. No olviden que recién transcurrieron cinco fechas. 


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