Testigos privilegiados de una época histórica

Los uruguayos asisten a un período inigualable del fútbol celeste, con juego y récords individuales que escriben un tiempo de fútbol soñado

Antes del Mundial de Sudáfrica 2010, los que nacimos desde la década de 1970 para adelante sufrimos la desilusión de haber sido castigados con el peor costado de la historia del fútbol uruguayo. Hasta esa época, la celeste había sido protagonista de hazañas increíble, de mitos y de leyendas, de héroes, pero de ahí para adelante solo fuimos testigos de un triunfo en 30 años, el del gol de Daniel Fonseca en la hora del partido ante Corea del Sur en el Mundial de 1990.

Era demasiado castigo, sin más recompensa que algún éxito continental de la celeste o las conquistas de Nacional y Peñarol, que promovieron que el vicecampeonato en el Mundial sub 20 de Malasia 1997 la gente lo festejara con excesos para lo insignificante del logro en la historia.

Finalmente, tanto castigo tuvo su recompensa y el fútbol nos regaló a todos, a los de antes de 1970 y a los que llegamos después, uno de los mejores capítulos de la historia. La refundación de la celeste, promovida por el proyecto que el técnico Óscar Washington Tabárez defendió a ultranza desde 2006 y que con una generación revolucionó todo.

El vértigo con el que se vive en la actualidad, por la velocidad que le puso el avance de la tecnología a la comunicación, no permiten hacer la pausa para disfrutar el hecho de ser testigos privilegiados de los dos máximos goleadores de la historia de la AUF: Diego Forlán y Luis Suárez. Porque Héctor Scarone se dio el lujo de permanecer durante casi 80 años con su récord de 31 goles con la blusa celeste hasta que lo superó Forlán en 2011, ¡y eso que pasaron monstruos como Miguez y Morena! También, porque la continuidad de un proceso confirmó registros que serán muy difíciles de igualar: Tabárez se transformó en el entrenador con más partidos dirigidos, Lugano en el capitán con más encuentros y en la tabla de futbolistas con más presencias con la celeste los cuatro primeros pertenecen al ciclo actual de la selección: Forlán (el único que superó los 100), Diego Pérez, Lugano y Maximiliano Pereira. Y completan los 10 primeros lugares, Suárez y Godín. Esto quiere decir que de los 10 jugadores con más partidos en el combinado, seis pertenecen al actual proceso. El séptimo Sebastián Abreu, considerado por Tabárez hasta el año pasado.

El cuarto puesto en el Mundial de 2010, el título en la Copa América de 2011, el bajón de 2012, el cuarto puesto en la Copa de las Confederaciones 2013 y el triunfo de ayer nos regalan un lugar privilegiado en la historia de la AUF.

Se vienen las Eliminatorias y, despojados del exitismo que brindan los triunfos, Uruguay debe encarar con mesura su visita a Lima para jugar con Perú, pero con el convencimiento de que tiene en su poder las mejores armas para cerrar las Eliminatorias con las fortalezas futbolísticas con las que debió recorrer el clasificatorio para Brasil, solo interrumpido por el balón del año pasado.

Porque las actuación de Muslera, el fútbol, las ganas, el empuje y la fuerza de Suárez, y la jerarquía de Forlán, invitan a seguir disfrutando esta época soñada de la selección. Es una pena que se viva con la dinámica comunicación actual. En la época en la que el mundo se informaba con los diarios, estos momentos, según me contó mi padre, tenían mayor duración.


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