Tenis de gala: la importancia del Uruguay Open

Arranca este sábado el único torneo internacional del calendario uruguayo, que con astucia pelea contra la falta de recursos y se ha convertido en un favorito de los jugadores

Desde este sábado el tenis uruguayo tiene su punto más importante del calendario: el Uruguay Open, el gran –y en los últimos años único–contacto con el circuito profesional. Se trata de un torneo de la serie Challenger, la segunda en importancia tras los torneos ATP.

La lista de jugadores es lo suficientemente importante como para ser un poco más que un Challenger. Cinco jugadores top 100, entre ellos el n° 47 Nicolás Almagro, estarán desde el lunes en el Carrasco Lawn Tennis, cuando comience el main draw del torneo, luego de la qualy que irá sábado y domingo.

Además de Almagro, en cancha estarán los argentinos Diego Schwartzman (58), Horacio Zeballos (69) y Carlos Berlocq (89). Entre los uruguayos, lo más destacado es lo de Ariel Behar, que esta semana logró meterse entre los 100 mejores del mundo en la categoría dobles y es uno de los candidatos. Además también recibió una invitación Marcel Felder, quien retornó este año al circuito, también en dobles.

Detrás de la organización está el ex tenista Diego Pérez, que tras dejar la actividad se enfocó en darle algo más al tenis y lo tradujo en un torneo que suele tener buena presencia de jugadores, como este año. Porque lo que le falta de atractivo en puntos –los 90 al campeón son poco comparado con otros–, lo tiene en entorno y atención a los tenistas, que año a año vuelven encantados.

"Las instalaciones son imbatibles, el club ayuda mucho a que sea lo que es. Ayuda el barrio, el lugar, el hotel Dazzler, que está bien ubicado. Van a Arocena, a la playa, hacen todo el camino del hotel al club por la rambla. Tenés ciudades como San Pablo donde para ir del hotel al club demorás una hora , y encima la ciudad no es atractiva. Nosotros nos preocupamos de que estén bien, tratamos de cuidarlos. Cuidamos el boca a boca, que es lo que hace que los jugadores vengan y te eleva el nivel de competencia. Si bien somos un Challenger armamos algo de primer nivel. Si se pusiera la diferencia, que es una fortuna, se podría albergar un torneo ATP", cuenta Diego Pérez.

Los costos

Hablando en números: hacer un torneo ATP en Uruguay, hoy, es casi inviable. En primer lugar hay que pagar un fee de entrada de US$ 3,5 millones, y a eso sumarle costos exponenciales tanto en premios a jugadores como en alojamientos y traslados. No solo en Uruguay: a nivel mundial es cada vez más problemático monetizar este tipo de torneos, que empiezan a tener cada vez más fechas en Emiratos Árabes y en China. En Sudamérica sobreviven tres torneos: Buenos Aires, Quito, San Pablo (todos ATP 250) y Río de Janeiro, de la serie 500.

Hacer un Challenger como el de Uruguay tiene costos mucho más bajos que los ATP, pero que en Uruguay significan un esfuerzo gigante. El presupuesto aproximado del torneo es US$ 350 mil, lo que incluye alojamiento de todos los jugadores en hoteles cinco estrellas –los pasajes los pagan ellos–, premios, y todas las instalaciones para jugadores y las más de 12 mil personas que pasarán en la semana por el Carrasco Lawn Tennis. Los costos, y la participación de tenistas extranjeros, también se facilitan porque el Uruguay Open es parte de una gira que también pasa en estos días por varios ciudades de Sudamérica, como Campinas, Buenos Aires, Santiago, Lima, Guayaqil y Bogotá.

"Sale un disparate armar un torneo ATP. Solo se podría hacer si el gobierno entiende que lo queremos poner más arriba. Pero el gobierno tiene limitantes en ese sentido, como pasó con el Dakar o la Fórmula E. Yo tengo excelente relación con Turismo, con Deportes: hacen un esfuerzo grande. Uno siempre pretende un apoyo más importante, pero a veces hay que conformarse. Yo voy a todos lados a golpear las puertas porque entiendo que traer un torneo con jugadores de nivel es muy bueno para el país, para las marcas, para las empresas privadas, para que la marca país pueda difundirse", afirma Pérez.

Esa falta de torneos en Uruguay es una gran contra para los tenistas locales, que deben invertir lo que no tienen para ir al exterior y ganar puntos que les permitan crecer en el ranking. "Ahora va a haber Futures, uno en Salto, otro en Paysandú. Eso ayuda a los tenistas, porque salvo Pablo Cuevas, es ahí donde pueden ganar puntos", agrega Diego Pérez.

La mala noticia de este año es la ausencia de Pablo Cuevas, quien decidió no participar para poder tener su descanso anticipado, teniendo en cuenta que este año participará de una gira de exhibición en Asia a fines de diciembre con los mejores del mundo. "Lamentamos que Pablo no pueda estar, pero el Open ha sobrevivido sin él muchos años, como cuando estuvo lesionado. Es una pérdida. Se que él es quien lo lamenta más; le hubiera encantado estar pero el calendario no se lo permitió. El año que viene buscaremos adaptarnos, moverlo una semana como había pedido este año, pero la ATP no lo permitió", afirma sobre la gestión con el N°1 de Uruguay, que hace unos meses manifestó su pesar por no estar en el único torneo donde toda su familia está en la tribuna.

El futuro

"Siempre se puede crecer", dice Diego Pérez sobre el futuro, pensando subir dentro de la categoría Challenger, donde el Uruguay Open está en el tercer escalón, con 90 puntos y US$ 75 mil de premio al campeón, de una escala que sube a 100 y 125 puntos, y US$ 100 mil y US$ 125 mil en premios. "Estamos pensando subir los premios, pero no necesariamente se va a reflejar en el nivel de jugadores. Si esta semana repartiéramos más dinero, no estoy seguro que tuviéramos más jugadores. Porque el jugador hace su calendario y dice ¿yo voy a Montevideo'. La diferencia mayor no la hacen los premios;, la hace que el jugador le guste el torneo", sintetiza Diego Pérez, pronto a iniciar otra semana con el tenis como centro de las miradas.

LAS CIFRAS

50 ranking máximo para anotarse. Quienes están arriba (como este año, Almagro) necesitan una invitación. Otras invitaciones de este año son para Diego Schwartzman (tiene ranking pero no se había anotado esperando una citación a Copa Davis), y para los uruguayos Santiago Maresca en singles y Marcel Felder en dobles

US$ 350 mil dólares es el prespuesto del torneo. Realizar un torneo de la serie ATP cuesta 10 veces más.

US$ 75 mil dólares es el premio al ganador. Además se lleva 90 puntos para el ranking.


LA IMPORTANCIA DE LA TV

"Siempre me preocupé de que sea televisado no solo para Uruguay. DirecTV nos permite llegar a 10 millones de hogares, nos coloca en el mapamundi. Que sea a fin de noviembre, antes de temporada y que se pueda ver en toda la región es un punto que está bueno. Otra cosa que he podido mantener y defender es la denominación de Uruguay Open, porque le da más peso, le sirve a Uruguay como país para mostrarse en toda la región", sostiene Diego Pérez.



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