"Tengo ganas de hacer otras cosas"

Tras su decepcionante torneo, Jano dijo que se tomará un tiempo para pensar si se embarca o no en una nueva campaña olímpica

ENVIADO A RIO DE JANEIRO

Alejandro Foglia llegó a los Juegos Olímpicos de Río para pelear por una medalla en la clase finn de yachting. Mezcla de ilusión y confianza. Sin embargo, una primera jornada nefasta lo confinó a los últimos puestos donde al final terminó 20° entre los 23 participantes. De su participación, de su decepción y de su futuro deportivo que vislumbra incierto, Referí charló con Jano en Río de Janeiro.

Es evidente que su participación en Río estuvo condicionada por esa primera jornada donde tuvo una primera regata mala y otra donde fue descalificado.

Si, fue un día bravo de digerir, en este deporte la consistencia de los resultados es muy importante y aunque era una situación que se podía revertir se hacía todo más difícil.

¿Y por qué no lo pudo revertir?

Porque en los siguientes días no pude rendir ni sentirme cómodo, solo en la primera regata de la segunda jornada (noveno puesto). Luego en todas las demás estuve cerca del 20° y de los últimos puestos. No es una excusa, pero se esperaban condiciones de viento en las que me siento más cómodo navegando y en dos días hubo vientos extremos que me complicaron. Y no pude encontrar mi nivel, para cada lado que iba de la cancha no encontraba viento. No fue como en Londres donde solo tuve un día malo. Acá recién el último día me sentí cómodo.

¿Y qué sensación le dejó la última jornada con un primer y tercer puesto?

Que recién ahí me desperté, tarde. Me pregunté por qué no arranqué así de bien para después mantenerme. Pero el deporte así, soy consciente. A otros también les pasó: el francés (Jonathan Lobert) bronce en 2012 terminó 14° y el danés (Jonas Hogh-Christensen) que fue plata terminó 16°. No es algo me dé tranquilidad, pero es un índice de que este deporte es así y que te podés encontrar con estos resultados.

¿Le pesó psicológicamente a lo largo del torneo esa primera mala jornada?

No. Siempre intentás cerrar el día después de analizar las situaciones de cómo navegaste y de los errores que cometiste, siempre lo manejé así. Es importante separar todo, porque si te quedás con el bajón te puede influir. Siempre estuve tranquilo para poder encarar cada día empezando de cero.

¿Siente que la planificación que hizo de cara a Río fue la correcta?

La planificación fue muy buena, también el material que usé. Estaba muy confiado en que podía tener una buena actuación y no la tuve por cuestiones 100% mías, fue una lástima.

¿Cuánto influye pasar de mundiales y torneos con flotas grandes como lo hace habitualmente a un torneo de solo 23 barcos?

Cambia 100% un Juego Olímpico, las regatas son mucho más parejas, el margen de error es menor, cambia la táctica. En flotas más grandes tenés que arriesgar mucho más porque si no estás adelante hay que buscar los lados de la cancha para encontrar viento. Acá tener una buena largada te permite controlar la flota, pero todo se hace más peleado.

¿Y usted llegó con experiencia en este tipo de regatas?

Sí, en Río antes de los Juegos se hicieron regatas de 15, 20 barcos, y en Valencia donde vivía, estaba acostumbrado a navegar en flota chica. No fue un cambio de situación radical.

¿Siente ganas de tener revancha?

El resultado ya lo tengo más que asimilado y nada más. A veces hay cosas que se te escapan de las manos y es así. La confianza nunca la perdí, siempre peleé las regatas de la mejor manera posible, pero el resultado no se dio. En mi carrera me pasó muchas veces. Estos son los Juegos Olímpicas y es para lo que te preparás. No se dio, pero así es el deporte.

¿Piensa hacer campaña olímpica de cara a Tokio 2020?

No sé, el deporte siempre te da lindos y malos momentos. Siempre el año post olímpico es muy tranquilo y tengo ganas de hacer otras cosas. No es momento de decir si sigo o no sigo. Es una decisión que va a depender de las ganas que tenga. Dedicarse al deporte es un sacrificio muy grande, también enfrentar a potencias que tienen muchos recursos. Se necesita mucho tiempo y sacrificio, hay que ver y analizar todo eso. Más adelante ya lo veré.

¿Qué cosas distintas quiere hacer?

Quiero estar más vinculado a la náutica de Uruguay, dar una mano a la gente que viene. Tenemos chicos que entrenan muy motivados con proyecciones buenas. Creo que puedo usar toda mi experiencia con la gente de Uruguay a la que se les hace difícil por falta de presupuesto tener a alguien que los ayude y los guíe. Por ahora es solo una idea, después habrá que ver cómo concretarla.

¿A qué chicos ve con futuro?

A Hernán Umpierre, a Lola (Dolores Moreira) que es muy joven, Ignacio Rodríguez que está en el mundial sub 21 en laser, Santiago Diz otro laserista, toda gente joven que tiene ganas y ya están en campeonatos internacionales.

O sea que si alguno de esos proyectos deportivos cristaliza capaz que a Tokio 2020 va como entrenador...

Las vueltas de la vida nunca sabés. También si me llaman de un equipo de regatas de barcos grandes de Europa puedo arrancar para ese lado. Se necesitan contactos para abrir esa puerta, pero es algo que me gustaría si viene acompañado de un buen proyecto deportivo.

Después de Londres se licenció en Educación Física en Barcelona, ¿piensa trabajar de eso?

No trabajaría en colegios porque no me gusta tener horarios establecidos, me gusta poner mis horarios y dirigir todo, no me gusta tener jefes.

En 2009 se fue a vivir a Barcelona y en 2013 a Valencia, ¿dónde va a vivir ahora?

Este primer período me voy a quedar en Uruguay. El apartamento que alquilaba en Valencia lo dejé, ahora me vuelvo y voy a estar ahí, de momento viviendo con mis viejos.

¿Después de cuatro campañas olímpicas qué ha proyectado para su vida fuera del deporte más allá de haber terminado una carrera?

Esa fase de mi vida aún está en pañales. En Uruguay no tengo casa ni nada, estamos viendo con mi novia de irnos a vivirnos juntos. Esa otra de las cosas que pienso de cara a Tokio. También que en 2013 tuve una lesión de espalda muy jodida, al tiempo otra de rodilla: el cuerpo se va castigando y tengo otros proyectos de vida como tener hijos y disfrutarlos y si no los podés levantar porque te duele la espalda es bravo. Hay que poner todo en la balanza.

¿Teme que en caso de seguir compitiendo tenga menos apoyo económico en función de los resultados obtenidos de parte de todos los deportistas uruguayos en Río?

Puede ser, no lo sé. En Uruguay la gente que me ha apoyado me conoce, sabe mi forma de trabajar y creo que el resultado no será una condicionante. También sé que hay gente de abajo que se viene y necesita apoyo, pero en realidad no pienso mucho en eso ahora.


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