"Tenemos que formar una coraza"

El gerente deportivo de Peñarol habló sobre la experiencia que vive en el club y los proyectos que tiene

¿Con qué se encontró en su nueva función como gerente deportivo de Peñarol? ¿Cómo se siente en ese lugar?
Cada vez más cómodo, porque se empezó a desmistificar esta función, porque se ve como que es algo muy grande, que es cierto, es un cargo que tiene responsabilidad, pero también lo hace fácil el entorno, el cuerpo técnico, los jugadores, los funcionarios –que conocía desde hace años–, los dirigentes. Hace un mes que estoy y me siento muy bien. Siempre me tuve mucha fe y mucha confianza para desarrollar esta función, pero hoy veo que estoy capacitado para lo que me trajeron.

Queda la sensación de que busca hacer todo muy simple.
Sí, porque hay que simplificar todo. Peñarol tiene un gerente en cada área y sería muy demagogo de mi parte meterme en temas en los que hay expertos. Uno a veces tiende a dimensionar su cargo para tornarlo poco menos que imprescindible, sin embargo soy de los que cree que en el fútbol los únicos imprescindibles son los jugadores y los técnicos. Y no descubro nada con esto que digo, pero es así: si tenés buenos jugadores y un buen cuerpo técnico vas a estar cerca de ganar.

¿Se considera un elegido? Se lo pregunto porque ganó títulos importantes en Peñarol, trabajó en el cuerpo técnico de Aguirre y fue campeón, y ahora asume como gerente y va por la primera vuelta.
No, no soy ningún elegido. Como jugador fui muy limitado, pero tuve la suerte de estar en planteles que fueron campeones, después tuve la suerte de estar con Diego (Aguirre) y ahora me toca estar en este rol, pero en este campeonato tengo cero méritos porque entré en la mitad del torneo y lo único que hice fue apoyar, tratar de solucionar los problemas. Este y todos los campeonatos que pueda ganar Peñarol son y van a ser méritos de los jugadores y cuerpo técnico.

¿Cómo es su relación con Da Silva?
Excelente, con él y con todo el cuerpo técnico. También con los jugadores; a algunos ya los conocía. Además conozco a todos los funcionarios del CAR y Las Acacias, y mirá: lo primero que hago al entrar es saludar al Tito Goncálvez, una de las glorias máximas de Peñarol.

¿Nunca se imaginó en este lugar?
No, nunca. No pensé que fuera para mi. Pero uno no puede rehusar a los grandes desafíos. Estaba condenado a decir que sí, porque era algo muy importante, a lo cual no le tengo miedo y, además, me tengo una fe bárbara.

¿Por qué Peñarol está a punto de ganar el Apertura después de 16 años? ¿Que cambió?
Durante las ocho primeras fechas el torneo me tocó estar en la América mirando el equipo con una barra de ocho o 10 veteranos, de los cuales el más joven soy yo, así que imaginate lo que es la barra (se ríe). Estuve ahí cuando perdimos contra Fénix y empatamos con River; al principio lo sufrí, pero a medida que avanzó el torneo fui viendo que las piezas se acomodaban, el equipo iba funcionando. El técnico encontró el equipo, el funcionamiento y mantuvo la misma alineación y el rendimiento siempre fue parejo. Además, sin ánimo de equivocarme, Zalayeta fue por lejos el mejor jugador del campeonato.

¿Qué tiene que cambiar en Peñarol?
Lo primero que tenemos que hacer en las inferiores de Peñarol es tener sentido de pertenencia, que el jugador que está en Peñarol quiera jugar en el primero del club. La primera pregunta que vos le hacés a la mayoría de los jugadores es dónde querés jugar; la mayoría te responden que quiere ir a Europa y algunos te dicen que quieren jugar en el primero de Peñarol. Te encontrás con casos como el de un jugador que se fue a probar a Boca... ¡por supuesto ese jugador no está más, fue dado de baja! Tenemos que cambiar eso, tenemos que hacer que todo jugador que quiera venir a Peñarol quiera jugar en el primero de Peñarol. Víctor (Púa) dejó muchas cosas buenas, pero quedó trunco el proceso, porque el trabajo que hacía él lleva un poco más de tiempo. Ahora está todo encaminado, como para que se siga el trabajo que Víctor inició.

¿Cómo impone que los futbolistas quieran jugar en el primero de Peñarol?
En 2013 habrá un reglamento de disciplina y todos los jugadores tendrán que adaptarse a él, entonces quedarán los que se adecuen al reglamento y, por supuesto, juegan bien.

¿Qué establecerá ese reglamento?
No faltar a las prácticas, respetar a los funcionarios, cuidar las instalaciones como si fueran su propia casa. Porque en mi casa yo no tiro una cáscara de bananas al piso, eso se va educando desde los 13 o 14 años.Cuando ya tenés 17, 18, 19 y estás a un paso de jugar en el primero de Peñarol tenés que llegar con cierto conocimiento de lo que implica el fútbol de primera.

¿Y el modelo de jugador?
El modelo también tiene que ver con el estereotipo del jugador de Peñarol, físico, táctico. Actualmente a un golero con menos de 1,88 m no lo quieren en Europa. Tenemos que pensar en volantes por afuera con buen ida y vuelta. Además, es importante entender que Peñarol tiene cuatro grandes entradas de dinero: socios, televisión, recaudaciones y venta de jugadores. Si te falla una de las cuatro el balance puede dar negativo, entonces hay que trabajar en todas esas áreas. Los socios están, hay 56.000, la televisión deja todos los meses la plata, los hinchas te acompañan, y a veces fallan las ventas.

¿Falta que la fábrica de jugadores funcione?
La gran diferencia que existe entre Peñarol y los demás equipos es que es más difícil jugar en el plantel principal. Todos los años se dice que tal o cual equipo saca equis cantidad de jugadores de la cantera, pero en Peñarol es difícil porque para jugar hay que tener mucha categoría, mucha personalidad, es un cuadro frontal, de ir siempre a buscar los resultados, de quedar expuesto. Es un cuadro que siempre juega a matar o morir y, cuando jugás así, tenés que estar dispuesto a morir muchas veces. Y es lo que le ha pasado a Peñarol. Lo que he visto es que cuando sale un jugador de inferiores, por ejemplo, el Cebolla (Rodríguez), Gastón Ramírez, realmente son de una gran categoría. Lo que sucede es que son pocos, porque en Uruguay salen pocos de ese nivel.

¿Peñarol no puede llenar plantel de juveniles?
No, en Peñarol no.

¿No se puede porque viene en una racha negativa o por la camiseta de Peñarol?
Por la camiseta y porque esto se tornó un ambiente de mucha presión, casi suicida, porque no puede ser que no podamos jugar un clásico, por ejemplo el del 16 de enero por la Copa Bimbo, con cinco juveniles. No entiendo por qué no.

¿Por qué no?
Porque ya pasó que pusieron a los titulares, no ganaron,  y estuvo pendiendo de un hilo la continuidad del técnico.

Pero eso es algo que está instalado en el club y usted puede cambiarlo.
Yo no creo que esté instalado en el club para adentro, aunque sí para afuera. Considero que hay jugadores que necesitan ese bautismo. Por ejemplo, Siles es un gran proyecto, ¿por qué no podría saltar el 16 de enero a jugar un clásico y darle ese bautismo en algo importante para él? Pero, ¿la gente te tolerará que pongas a Siles y quede Zalayeta afuera? Hay que ver a dónde apuntamos.

¿A dónde apuntan?
La idea del técnico, los dirigentes y la gerencia es llegar a la conclusión de que nosotros tenemos que formar una coraza y hacer lo mejor que consideramos en ese momento, porque sin dudas es lo que creemos es mejor para el club. Y si lo mejor es poner a tres juveniles en un partido, así lo haremos. A los juveniles en Uruguay se los va poniendo de a poco… los ponen 10 minutos cuando vas ganando 3-0 y eso no te da medida para el juvenil, porque vos necesitás para Peñarol juveniles con personalidad y si vos ganaste 3-0 y faltan 5 minutos es lo mismo tener personalidad o no porque el partido está liquidado.

Raguso parece ser un buen modelo, entonces.
Sin dudas, porque se impuso, no le pesó la camiseta, jugó el clásico y demostró una gran personalidad. Y no es casualidad, Raguso es terrible pibe, humilde por el lugar de donde viene y porque además él tiene una personalidad humilde y tiene personalidad para jugar en el primero de Peñarol, es hincha de Peñarol, quiere jugar en el club y eso es lo que queremos.

¿Le tiene temor a algo en la actividad que estás realizando?
Lo único que me preocupa es el periodismo.

¡El periodismo!
Sí, porque en mis primeros días surgieron algunas voces buscando la quinta pata al gato, tratando de ponerme a prueba, como diciendo: ‘dame tres bases de la gerencia’. Me molestó y vino de gente que capaz que no está preparada para ser periodista pero me cuestionaron a mi si podía ser gerente. Esa situación al principio me planteó interrogantes sobre las cosas con las que me iba a tocar bailar, pero de a poco se fue acomodando porque los grandes periodistas me hicieron sentir muy cómodo.

¿Escuchás, leés?
No, pero mis amigos me comentan. Y les dije, a los 15 días, no me comenten nada, no me digan nada, no quiero saber nada porque quiero estar un poco ajeno a todo eso. Hablo con todo el mundo, cuando me llaman. Pero siento que no estoy preparado para que alguien me haga una pregunta con mala intención, porque yo no soy de tener mala fe, tengo bajo perfil y no busco notoriedad de ningún tipo. Lo único que quiero es trabajar tranquilo, llegar todas las noches a mi casa cansado eso quiere decir que trabajé todo el día y nada más, ser un trabajador del fútbol como hay una cantidad. Sé que voy a estar expuesto, y acepto las críticas si hago las cosas mal.

¿Qué le dijo Aguirre y Paolo Montero, sus amigos, cuando le propusieron la gerencia? ¿Los consultó?
Lo primero que me dijo Diego fue: ‘Estás loco’. Después lo fue procesando y me dijo “con el perfil que tenés, que te resbala todo, podés ser un buen gerente”. Paolo fue al revés, me dijo no te quiero ver más en la empresa (ProFútbol). Pero que pasa: Diego sabía lo que es estar acá y Paolo no, esa es la gran diferencia (risas).


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