Tarántulas y monos a la carta

El delantero hace dos años que está en China y aún sigue sorprendiéndose de lo que allí comen; en las concentraciones, a veces se lleva un paquete de fideos para concinarse

Vive desde hace dos años en el país más poblado del mundo y es uno más de los 1.300 millones de habitantes. China mezcla arte milenario, con dictadura y una de las máximas potencias económicas de la actualidad.

Pero Danilo Peinado hace su trabajo: juega al fútbol. Supo ser compañero de Sergio Leal, pero ahora está en otro club: Guangdong, de la B de ese país.

Pese al tiempo que lleva allí, obviamente hay cosas a las que no logra acostumbrarse.

“Vivo en un hotel, pero a veces me cocino yo mismo. Me compré un horno y una hornalla. En dos años no logré encontrar buena carne. Sí pude comer pollo y cerdo. Al asado lo veo solo por fotos”, le dice a El Observador.

El tema de la comida es complicado. “Acá te impacta verlos a ellos comer, no solo por lo que comen, sino por cómo lo hacen, con mucha fruición. Comen cualquier tipo de planta de abajo del mar, ranas, perros, monos y hasta los ojos de los pescados. Lo más insólito que vi fue tarántulas en un almuerzo buffet”, recordó.

Pero incluso en las concentraciones es difícil. “Fui a jugar partidos luego de haber almorzado solo arroz. Ellos no se dan cuenta, pero los extranjeros no comemos lo mismo que ellos. Por más que hablamos con el cocinero, no tenemos suerte. Tanto es así que a veces me llevo un paquete de fideos y me los hago yo”.

Danilo sostiene a su vez que “la política los tiene muy sumisos. Es una cultura muy extraña. Hay seguridad por todos lados y con la dictadura existe el miedo a los delitos”.

Para el delantero, en China la gente retrasa los tiempos: “Un muchacho con 20 años largos recién empieza a buscar novia y se casan cerca de los 40. Por eso a ellos les parece extraño que yo con 29 esté casado y con dos hijas”.

Por suerte para él, en el mismo equipo se encuentra otro uruguayo: Carlos García, aquel zaguero de Liverpool y Peñarol, entre otros. Así la convivencia de hace más llevadera.

Danilo no maneja en China. “El tránsito es muy complicado porque la mayoría de la gente que maneja no respeta las señales. De repente vas en una avenida y te aparece uno a contramano y la Policía no les dice nada”.

En ese contexto, el uruguayo prefiere “tomarme un taxi o viajar en el metro. Es mucho más cómodo”.

Es que hay tanta gente que “las bicicletas abundan y se utilizan mucho también las motos eléctricas porque acá no se permiten las motos a nafta”.

Un tema que le molesta a Danilo es que la mayoría de los chinos no respetan tampoco el cartel de no fumar. “La vez pasada iba en un ascensor y había un cartel que indicaba claramente que allí no se podía fumar, pero un hombre fumaba tranquilo. Le mostré el cartel y lo apagó. Pero con otros, en diversas oportunidades, tuve que insistir bastante”.

Llegó a jugar en Pekín y allí la polución es impresionante.

“Me llamó la atención que en determinados días me pedían que no saliera a la calle por iba a haber mucho smog. La gente se cuida con tapabocas. Se ve como una niebla, como si estuviera nublado, pero es polución. En Pekín es difícil ver el sol”, afirma.

A Danilo le da bronca que los chinos no vivan el fútbol como él y el resto de los latinos.

“Cuando perdíamos, me quedaba callado y de cabeza baja en el vestuario, pero ellos hacen chistes, se ríen, viven de otra manera. Capaz que nosotros tenemos demasiada pasión porque a veces, me quedaba dos días recaliente”, recuerda.

Con su familia pudo aprovechar vacaciones para viajar por ese país que es un continente.

“Estuve en Shanghái que es muy lindo, en Hong Kong, donde se nota que fue una colonia inglesa ya que es mucho más limpio y Macao, que es como Las Vegas, porque es el único lugar en el que permiten casinos”, explica.

Claro que no fue los únicos lugares que visitó. En Pekín estuvo en la Plaza de Tiananmén, –en la que murieron más de 2 mil personas en las protestas de 1989– y visitó dos veces la muralla china. “Yo mismo me decía: ‘Mirá dónde estoy’. Es increíble, no sé cómo describirlo. Es una experiencia única, hay que conocerla. Una de las veces fui con Sergio Leal y tuve que hacer de guía turístico. No me falta nada”, dice sonriendo.

 

TARÁNTULAS SERVIDITAS PARA COMER
Así se vive en los restoranes chinos

Los diferentes restoranes internacionales de China ofrecen una enorme variedad de platos a sus comensales. Uno de los que más le llamó la atención a Danilo Peinado fue justamente una bandeja que había en un buffet en el que se ofrecían tarántulas recién horneadas. Una costumbre que para los uruguayos seguramente no será bien recibida.

 


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