Tanto remar para morir en la orilla

Danubio le ganó 3-0 a Sport Recife e igualó la serie pero falló dos penales en la definición y quedó eliminado de la Sudamericana

Danubio le ganó 3-0 a Sport Recife en el Estadio Centenario, igualó la serie pero falló dos penales en la definición y quedó eliminado de la Copa Sudamericana.

Danubio salió con una propuesta arriesgada desde el juego, la actitud y el sistema táctico, ya que paró una línea de tres hombres compuesta por Matías de Los Santos, Leandro Fernández y Damián Malrechauffe, cuatro hombres en la zona media y tres delanteros que buscaron jugar siempre en campo del rival.

Danubio utilizó la receta de jugarse la ropa con una presión alta para jugar en campo de un Sport Recife que se vio sorprendido en los extremos por el despliegue de Agustín Peña por derecha y Lucas Olaza por izquierda y arrinconó a su rival sobre el arco de Magrao.

Giovanni Zarfino jugó un primer tiempo notable, administró la pelota cuando el equipo quedaba mal parado y fue un patrón en una zona donde Danubio impuso condiciones para comenzar a ganar el partido.

A los 14 minutos una pelota suelta en el área de Sport Recife derivó un disparo seco que dio en el palo y que en el rebote aprovechó Jonathan Dos Santos para firmar la apertura del marcador y dejar en claro que Danubio salía a pelear la serie sin importar el 0-3 condenatorio de la ida.

Sport Recife sufrió el gol, replegó líneas, Fabio se diluyó en la marca de Zarfino y el desconcierto le dio aire a Ignacio González para crear a la espalda de Ronaldo, Rodrigo y Fabricio, la línea de tres hombres que puso el equipo brasileño en la contención.

Consciente de que no había ganado nada y que le faltaban otros dos goles para permitirse soñar, Danubio no perdió la calma, mantuvo la tónica y la intensidad sobre el arco rival y un claro penal le dejó la llave a tiro recién a los 21 minutos de partido.

Lucas Olaza, amo y señor de las pelotas quietas en el equipo de Gastón Machado, asumió la responsabilidad y le rompió el arco a Magrao para que Danubio pudiera convencerse de que igualar la serie estaba cerca y más ante un rival que fue un fantasma tras firmar el 2-0.

Así se fueron al descanso, con un Danubio que jugó un partido a la altura del certamen y ante un rival que mostró la cara opuesta a la exhibida en Brasil. El descanso no cambió las cartas de juego y el equipo de Machado asumió el control del juego en los segundos 45 minutos siempre con el arco de Magrao como objetivo.

Y así fue que logró igualar la serie, cuando el reloj apenas marcaba 55 minutos de partidos y Arroyo se internó en el área de Sport Recife para ser derribado. El chileno Eduardo Gamboa pitó penal y otra vez Olaza ajustició a Magrao para ponerle justicia al trámite y darle forma definitiva a la ilusión.

El 3-0 descontroló a todos. A Sport Recife porque la gran ventaja obtenida en la previa se había esfumado y porque no tenía elementos en el juego para poder salir del pozo anímico en el que se había metido. Danubio porque hizo un trabajo brillante durante 55 minutos y se expuso al dilema de ir por todo o bajar revoluciones para los penales.

Y Danubio fue. Con las armas de un equipo que jugó siempre abierto con extremos ofreciendo vías de pase permanentes y con el plus de ganar todas las pelotas divididas.

Semejante voltaje tuvo un punto de quiebre a los 22 minutos del segundo tiempo cuando una pelota quieta impactó en Zarfino y fue a parar al fondo de la red. Era el 4-0, el sueño luego de la pesadilla vivida en Brasil y la clasificación en el bolsillo, pero el línea vio mano del volante al momento de impactar con la pelota y el árbitro dio vuelta sobre sus pasos para invalidar la jugada. Danubio perdió los nervios y la protesta le valió la expulsión a Damián Malrechauffe, un experiente al que le ganaron las pulsaciones.

El partido se terminó con un 3-0 que dio paso a los penales y allí Everton Felipe, Raúl Prata, Fabricio y André tuvieron puntería de lujo para sellar los cuatro y esperar que Gonzalo González y Marcelo Tabárez hicieran figura a Magrao que se quedó con los remates y la clasificación en el bolsillo.


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