Talento que apunta a Rio

Tras ser medallista en el Panamericano de cadetes de esgrima, Micaela Serna sueña con ir a los Juegos Olímpicos

En 2008 una novela de El Zorro que se emitía en Uruguay llevó a una amiga de Micaela Serna a hacer esgrima en la Asociación Cristiana de Jóvenes. La amiga probó y pasó. Pero Micaela se enganchó. Tanto que se convirtió poco después en uno de los mejores proyectos que tiene Uruguay en este deporte.

Tetra campeona federal de cadetes (sub 17) y juveniles (sub 20) y de mayores en 2011 en florete, Micaela dio este año un salto internacional al ganar en marzo la medalla de bronce del Panamericano cadete de Venezuela que se disputó en Vargas, a 60 kilómetros de Caracas.

“El pasaje me costó US$ 730, me dieron alojamiento y con la comida la fui llevando, a la uruguaya. No tenía delegado y la única hinchada que tuve fue la de una argentina cuando competí con la brasileña”, contó a El Observador.

Uruguay solo registraba una medalla panamericana a nivel de cadetes. La ganó Florencia Navatta, quien fue oro en espada en Venezuela 1997. 

Posteriormente compitió en el Preolímpico de Santiago, “donde me fue mal” y en junio se fue a competir a Londres.

“Estuve en un torneo amistosos llamado London Open que se disputó en el mismo escenario donde se competirá en los Juegos Olímpicos. Me fue bien, pude ganar dos combates, pero el nivel europeo es impresionante”, dijo.

En ese poliderportivo Excel competirán siete deportes en Londres, entre ellos el judo con el uruguayo Juan Romero.

“Es impresionante, una planta sola con gimnasios de enormes dimensiones”, explicó.

Palpitar de tan cerca los Juegos Olímpicos fue motivante. “Mi sueño es estar en Río 2016”.

Deportivamente no es imposible: hay que participar en la mayor cantidad de pruebas puntuables para entrar por ranking.

Económicamente es más complicado: “Necesito un esponsor y más apoyo. Para el año próximo quiero hacer una buena pretemporada de un mes en otro país”.

Lo dice alguien que para su cumpleaños de 15 pidió máscara y traje de competición ahorrándose unos US$ 500. El costo del equipamiento completo supera los US$ 2.000. 

Micaela cuenta con el apoyo incondicional de sus padres y del liceo donde cursa sexto de ingeniería, “voy a seguir ingeniería mecánica”.

Pero que sabe que esos apoyos son insuficientes para aspirar a algo tan grande.

“El año pasado estuve en el Mundial de Jordania. Justo en el medio de la primavera árabe. Estuve un día en que no nos dejaron salir del hotel y no había teléfono para poder hablar con mi madre”, recordó. Esa experiencia costó US$ 1.500. “Los viajes a los Sudamericanos los costea nuestra Federación”, explicó.

Micaela, formada y entrenada por Franco De Caria, sueña en grande. Y tiene con qué. A los 17 años ya es la mejor en Uruguay y un bronce panamericano brilla en su casa.


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