Tabárez va a tener que rascar

El torneo olímpico no dejó grandes valores para promover a la mayor y los que ya venían jugando quedaron en deuda

Una docena de personas repasan con máquinas de cortar césped, recorriendo de Ámsterdam a Colombes, la cancha del estadio Millenium de Cardiff, donde hace una hora se terminó el sueño olímpico de los celestes.

Ya no queda nadie en las tribunas, ni periodistas, y los pocos funcionarios que aún están en las gradas del majestuoso escenario  me miran con ganas de que termine de teclear las últimas letras.

Se apagan las luces, parece mentira, pero lamentablemente se termina el torneo de fútbol de Londres 2012 para Uruguay y con él queda planteada la duda del futuro.

Sin dramas, porque lo que aconteció en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con el equipo que dirige técnicamente Óscar Washington Tabárez no es el reflejo de la auténtica realidad del fútbol de la selección, de todas forma brinda una señal de que cuando en los procesos no se cumplen todas las etapas es muy difícil alcanzar los objetivos. Y si cuando a esos procesos le falta suerte, mucho menos.

Eso ya fue analizado. El tema en cuestión ahora es que el torneo olímpico dejó la conclusión de que el entrenador celeste va a tener que escarbar un poco más de lo previsto para encontrar futbolistas que en el futuro le puedan brindar buenos réditos en la selección mayor y que algunos de los que están en el combinado absoluto, que tan buenos rendimientos alcanzaron en otros torneos, tendrán que seguir demostrando su valor agregado.

Los Juegos Olímpicos eran para Tabárez un banco de pruebas. Lo dijo antes de partir de Montevideo y con singular expectativa esperaba empezar a descubrir a los sucesores de los jugadores que están brindando sus últimos aportes a la selección absoluta por una cuestión lógica de edad.

Era su deseo encontrar en este equipo sub 23 valores que comenzarán a renovar la selección mayor para el futuro.

Sin embargo, a primera vista, Londres 2012 dejó muy poco. O, mejor escrito, dejó menos que antes. Porque las actuaciones de los futbolistas mayores no brindaron la conformidad que se esperaba, excepto la del delantero Luis Suárez, que como siempre hizo todo, pero sin suerte ni compañeros que le hicieran su juego no pudo hacer milagros. Edinson Cavani, al que otra vez el técnico mandó al sacrificio porque lo hizo jugar desde muy atrás y doblegarse, y Egidio Arévalo Ríos no brindaron los aportes que la selección olímpica necesitaba. Tampoco Gastón Ramírez, aún sub 23, anduvo en la medida que debía, ya mirándolo como sucesor de Diego Forlán. Ni Nicolás Lodeiro.

Y es ahí donde el torneo olímpico empezó a restar en el combinado mayor, que necesita en las próximas fechas de Eliminatorias sumar los puntos que lo mantengan en posición de privilegio en la tabla para el Mundial de Brasil 2014.

Obviamente que la eliminación de Londres 2012 no repercutirá en las Eliminatorias, porque juegan futbolistas muy diferentes, porque son procesos que transcurren por distintos caminos y porque viven realidades opuestas: en tanto en la mayor se desarrolla un trabajo de seis años con Tabárez, en la sub 23 el técnico tuvo un mes de entrenamiento y dos amistosos para preparar los Juegos.

A pesar de lo macro de los proyectos, que fueron diametralmente opuestos, en lo micro, quedan agujeros negros, más de los que generó encontrar a un futbolista que resolviera con éxito la función en el lateral izquierdo.

Por esa razón, al repasar nombres queda como resultado que para el futuro Tabárez va a tener que rascar para encontrar jugadores para la mayor y, seguramente, muchos de lo que estuvieron en los Juegos Olímpicos no serán solución.

En la defensa, ni Sebastián Coates, el zaguero que surge como sucesor del capitán Diego Lugano en la zaga, confirmó rendimientos anteriores. Probablemente arrastrado por las fallas de la última línea.

El técnico le dio minutos a todos excepto a Diego Polenta, el único jugador de cancha que no ingresó, y todos brindaron saldo negativo en su producción, incluso el polifuncional Ramón Arias, uno de los más jóvenes del equipo, que jugó de todo (lateral derecho, izquierdo y de zaguero).

Sigo repasando nombres y no encuentro futbolistas que puedan ser determinantes en un proceso de selección mayor, más allá de la maduración lógica por la que deben transitar muchos de estos integrantes de la selección olímpica.

Campaña, Aguirregaray, Calzada, Diego Torito Rodríguez, Viudez, Albín, Urretaviscaya… ninguno.

El futuro de Uruguay no parece estar en la selección olímpica, excepto algunas excepciones como la de jugadores que ya actúan en la mayor, por esa razón el técnico tendrá que rascar más abajo, en las futuras selecciones sub 20, sub 17 y sub 15 futbolistas que se presenten como los sucesores para mirar el futuro con esperanza.


Fuente: @luisizna, enviado a Londres

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