Tabárez: "No poder aportar, no poder discutir, complica"

El Maestro sufrió el partido dede afuera ya que estaba suspendido

"Es bravo verlo de afuera: estaba al lado del Mono (Maximiliano Pereira) y era como si hubiera jugado tres partidos, con una angustia... Es difícil para el que tiene una costumbre de muchos años de estar participando o ver el partido desde cierto lugar, sentirse prisionero, más allá de que fuimos muy bien ubicados y tratados, con una visión bárbara del partido, mejor que a nivel de campo", dijo a VTV Óscar Tabárez sobre el lugar desde donde siguió el partido.

"Pero no poder aportar, no poder discutir, complica; no es fácil de adaptarse. Por suerte todo se había hablado, participamos de la preparación del equipo, pero a partir de la llegada al estadio todo quedó en manos de quienes quedaron con los futbolistas, al mando de los cuales estaba Celso Otero", agregó.

"Me alegro por esa circunstancia, más allá de que vino por un error, por una suspensión, pero dio la prueba que en otros aspectos también funcionamos como equipo".

La planificación de la altura

"Hay que insistir y si no se logra hay que insistir la próxima vez. Hicimos alguna cosa nueva: venir desde el aeropuerto para acá fue nuevo. Y los futbolistas sabían, ya se estaban preparando mentalmente desde antes de venir acá. Y después hay que tratar de dar las cosas lo más claramente posibles, resumidas, porque no hay tiempo; siempre queda alguna cosita", afirmó.

Referí en los vestuarios

"Me sentí bastante bien. Estoy muy contento con todos porque hicimos algo histórico. Trabajamos mucho para esto. Y ahora quedamos bien parados para empezar la Eliminatoria", dijo José María Giménez a Referí.

"El tema de la altura al principio me costó mucho. Tuve mareos muy fuertes. Pero se supo llevar esa situación. Después cuando ya no daba más fue con el corazón, porque las piernas ya no respondían por la falta de oxígeno", agregó.

"Todo el equipo hizo un gran partido. Especialmente el Maestro me pidió que me quedara arriba, y que intentara lucharla con los dos zagueros. Creo que en el primer tiempo lo hice bastante bien hasta que me complicó el tema de la altura: me giraba la cabeza y no podía respirar", dijo Abel Hernández.

"Sabíamos que con Stuani la presión la teníamos que empezar nosotros y fuimos los primeros defensores del equipo. Después nos quedó un poco de aire para festejar en el vestuario porque sabemos que hicimos historia acá. Pero estamos muy tranquilos", agregó.

"Me pidieron que haga lo que estaba haciendo Stuani y que marcara al 5 y tratar de tener la pelota cuando se podía. Me sentí como todos mis compañeros; es difícil, todavía sigo ahogado", expresó Nicolás Lodeiro.