Sufrió para ser el uno

Sin la magia salvadora de Recoba y con el crédito del banco agotado, Nacional derrotó 2-0 a Rampla y quedó como único líder del certamen

El banco cortó el crédito. La magia del Chino brilló por su ausencia. El humilde Rampla lo tuvo a maltaer. Nacional tuvo una tarde sufrida. Sin embargo, ganó y quedó como único líder del Torneo Apertura.    

¿Qué pasó? Rampla Juniors le planteó un escenario incómodo: lo esperó en el fondo y apostó por un contraataque veloz.

Y a Nacional le faltaron ideas. Desde el planteo del entrenador que optó por un 4-3-2-1 probando una nueva fórmula en el mediocampo con Romero, Porras y Arismendi para liberar al Chino Recoba en la creación.

Pero el genio que brilló ante Wanderers clavando un gol olímpico, esta vez no pudo resolver el partido. Es cierto, le puso una pelota de gol a Iván Alonso que definió mal. Después probó desde el  borde del área y se le fue cerquita. A los 44’ remató de afuera y Bernardo Long hizo la atajada del partido.  

Pero jugando a su ritmo, Nacional no dio nunca la sensación de poder superar al picapiedra. Y cuando su juego se volvió una improductiva reiteración de pases largos y anunciados, el entrenador lo tuvo que sacar.

Mientras, el otro creador del equipo, Gastón Pereiro, deambulaba en la cancha. A tono con un torneo donde ha sido más sombra que luz. Talento tiene de sobra. El problema es que cuando encara no desnivela. Generó un par de tiros de esquina, sí. Metió un bombazo de lejos, también. Pero debe dar más. Sobre todo por la ciega confianza que le tiene el entrenador.

En un primer tiempo donde fue dominado territorialmente, Rampla mostró lo suyo. Malán lo tuvo a los 12’ luego de que Dzeruvs le ganara a Polenta en velocidad, el talón de aquiles de un zaguero que manda, gana todas las divididas, ordena y además es prolijo.

Dos minutos después Galo probó de afuera y la pelota zumbó el ángulo. El volante hizo un buen primer tiempo juntándose con Anchén y Vargas. Cerca del cierre del primer tiempo metió un cabezazo que Munúa salvó en gran intervención.

En el complemento, Nacional retrocedió en juego. Porque ni Arismendi ni Romero se pudieron desdoblar tanto en ataque. Porque el Chino se pinchó. Porque a Alonso no le llegó una.

Y Rampla se animó. Con las armas de la modestia. Llevó el  partido a la cancha del rival. Encontró en el manejo de Aprile vías de ataque también por izquierda. El rasta lo tuvo a los 62’ con un zurdazo cruzado que se fue cerquita.

Poco después Espino la sacó de la línea tras un tiro de esquina.

De dominador a dominado, Gutiérrez apeló a su banco. El que le solucionó todos los problemas que se le presentaron en el torneo: Puso a Mascia y Taborda. Sacó a los laterales y pasó a jugar con línea de tres.

Pero el crédito del banco estaba agotado.

La solución –como por arte de magia– llegó a través de una pelota quieta. Un centro frontal donde se la sacaron de la línea a Arismendi y un córner donde se quedó Galo y Pereiro saltó solo para abrir el marcador.

De yapa Alonso puso el segundo, de penal. Así le ganó Nacional a Rampla. Sufriendo. Y así quedó como único puntero del  torneo.


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