Suárez, un show

El delantero le dio a su gente el espectáculo que quería ver, ese que siempre ven en Barcelona

Qué bueno para la gente y para el periodismo poder ver in situ a un futbolista que normalmente lo ve haciendo maravillas por televisión con Barcelona. Sobre todo para esa gente que se mojó y soportó el frío que en la noche del martes partió al Centenario.

Argentina le colocó tres hombres a Luis Suárez y de todas formas, dentro de un planteamiento escasamente ofensivo, se las ingenió para complicar al menos en un par de ocasiones. "La verdad es que me sorprendió que me marcaran tantos jugadores", dijo el mejor delantero uruguayo –o mejor jugador, como usted quiera– de los últimos 50 años.

Suárez se desmarca y sus rivales no saben qué hacer. Se tira a la izquierda y los marea. Mete un pase filtrado y emociona a un estadio callado. El público está invitado a una noche de fiesta en la que el protagonista, el que se queda con la muchacha más linda, es justamente el que ellos querían que fuera. Ese actor que nunca va a ser de reparto.

En Barcelona lo ven cada dos semanas y acá se puede ver ahora una vez por mes porque se van a jugar partidos por Eliminatorias en octubre y noviembre. Sino, y como ya ocurrió la espera se hizo eterna.

Suárez arranca y la defensa paraguaya tiembla. Literalmente. Algo similar a lo que ocurrió en la final de la Copa América 2011 en Argentina. Se junta con Mathías Corujo –de enorme partido como lateral por derecha– le gana en una jugada de campito al capitán Paulo Da Silva, lo deja tirado y llega un centro-pase para el gran Edinson Cavani: 1-0.

Su velocidad es algo intrínseco, así como su potencia. Así generó el córner que Gastón Ramírez le puso en la cabeza al Cebolla Rodríguez para el segundo.

Pero la voracidad de Suárez en la búsqueda del arco rival, no lo deja tranquilo. Mucho menos a sus marcadores que esperan que esta noche de terror se termine cuanto antes.

Sí señores, el Suárez que fueron a ver, es el mismo que ven todos los fines de semana haciendo malabares con Lio Messi. Con la diferencia que, como hizo cuando volvió contra Brasil en marzo pasado, se hace el dueño de la selección, porque manda, gesticula, ordena a sus compañeros (en las dos acepciones de la palabra) y tiene una llegada tremenda en ellos. A diferencia de Barcelona, en donde es un jugador más que importante, con la celeste en el pecho se ha convertido en un líder.

Entonces, cuando ve que no van a poder con él en toda la noche, también busca su gol, el que no puede faltar para que sea una jornada redonda. A los 45, cuando se terminaba la primera parte, Pablo Aguilar lo tumba infantilmente en el área. Y su festejo también tiene tintes infantiles. Convierte el penal y besa un muñequito de su hijo Benjamín. Y sale derechito para donde está Leo Carreño de Referí, un testigo privilegiado, que lo escracha en primer plano.

Todo esto ya daba para un empacho. Sin embargo, su mejor jugada, su obra cumbre, se vería más tarde.

Porque luego de una peinada de Gastón Ramírez, recibió la pelota, le hizo un caño a Jorge Moreira con la zurda, cuando todos pensaban que se iba afuera, llegó, dejó sentado otra vez al experiente capitán Da Silva, y metió un centro medido para Cavani: 4-0 y fiesta.

El partido se había terminado hacía rato, pero este verdadero animal del área quería seguir con su show, mostrar más de su magia a su gente.

Contó con un par más de llegadas, de jugadas en las que pisó el balón y dejó pasar a sus rivales como si fueran amateurs, para hacer levantar más aún a la tribuna.

Entonces el Maestro pensó en el futuro, en que arrastra una tarjeta amarilla y decidió el cambio. Obviamente que no le gustó, como a ningún futbolista, pero acató como todos y fue la apoteosis total, el paroxismo de un Centenario que lo fue a ver y disfrutó como loco. De pie.


LAS CIFRAS

18 goles. Lleva anotados Luis Suárez defendiendo a la celeste por Eliminatorias y está solo a uno de Hernán Crespo, el máximo anotador.

2 tantos. Son los que convirtió el delantero de Barcelona en estas Eliminatorias en las cuales jugó cuatro encuentros.

46 goles. Con el convertido en la noche del martes de penal ante Paraguay, Suárez alcanzó esa cifra con la celeste en 86 presencias.


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