Suárez levanta vuelo

El delantero de Barcelona lleva siete asistencias y dos goles en 11 partidos

Dos goles en 11 partidos es muy poco para un jugador de la talla de Luis Suárez. Pero las siete asistencias que repartió en esos encuentros son un índice revelador de cuál es el rol que juega en este Barcelona que ayer derrotó a Paris Saint-Germain 3-1 para quedarse con el primer lugar del Grupo F de la Liga de Campeones.

Como centrodelantero los 90 minutos, sin tener que rotar posiciones con Lionel Messi, de la banda derecha al centro del ataque, Suárez jugó un aceptable encuentro y le ganó a Edinson Cavani el duelo de estelares uruguayos.

Luis Enrique apostó a cambios ganadores para convertir un equipo ofensivo en ultra ofensivo con el ingreso como titular de Pedro como puntero derecho y la salida de Ivan Rakitic pasando a defender con un sistema de tres defensores y replegando a Messi.

La postura de Barcelona lo llevó a pararse muy lejos de su arco planteando cada ofensiva con muchas opciones de pase. Pero eso también lo llevó a dejar espacios en el fondo ante un equipo que se replegó y atacó rápido. Así llegó la apertura de Zlatan Ibrahimovic a los 15’.

Pero Barça respondió enseguida. Y Luis fue clave. Se metió por la izquierda tras pase largo de Mascherano y la cruzó de aire con un zurdazo que aprovechó Messi para estampar la igualdad.

Después, el partido fue un monólogo de los catalanes. Neymar marcó el segundo y Suárez el tercero tras un rebote que dejó Sirigu ante remate del brasileño.

Fue un gol de rebote. No sirve para calibrar el momento del uruguayo que solo lleva dos tantos en 729 minutos jugados y que todavía no puede romper defensas con la imponente potencia individual que desplegaba en Liverpool.

Pero este es otro equipo. Uno que cultiva las formas por encima de todo. Uno donde el estilo está antes que el resultado porque cree, ciegamente, que no se puede obtener resultados si no es jugando de esta forma: presión asfixiante, pase corto, rotación permanente, paciencia en la tenencia y triangulaciones a alta velocidad para abrir espacios cerrados.

Ahí, insertado como una pieza más de equipo, se vio lo mejor de Suárez. Como en una jugada en la que Sirigu la sacó un gol en el primer tiempo. O como la que terminó en la red para el 3-1 con tanto suyo.

Y así, de paso, ganó el duelo de los uruguayos. El matador fue él.

 


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