Suárez está ayudando a escribir la historia del fútbol mundial

Hizo tres goles, participó en otros tres y está ayudando a que este Barcelona entre en la historia
Hay algo insultante en este Barcelona, y por ende, en el momento de este Luis Suárez. Porque es completamente indivisible uno del otro. Sí, Messi metió un golazo para abrir la cuenta, hizo un lujo que provocó el penal del cuarto y metió un lujito para el gol de Suárez en ese penal, pasándole la pelota hacia adelante. Pero esa "sobrada" es un buen microcosmos de lo que es este Barcelona.

Es tan superior que bordea al límite de la falta de respeto, pero a su vez, asombra, divierte y provoca una simpatía desacostumbrada para un equipo que gana y gana. Porque si generalmente los equipos grandes generan de parte de quienes no son sus hinchas las ganas de que pierda, con Barcelona no pasa eso: más bien, la gente se agolpa para ver la misa culé.

Obviamente eso se extiende al grado de lo insólito en Uruguay, por el factor Suárez. Ya pasaba en Liverpool, ese equipo sacrificado, entreverado y desprolijo que tenía mucho de uruguayo. Ahora, con el mejor equipo del mundo, los uruguayos se ponen traje de reyes.

Y así, semana a semana -o casi que día a día sin contamos los partidos de Copa del Rey o Champions- nos estamos acostumbrando a disfrutar de cómo se escribe la historia del fútbol mundial. Así, en una tarde sin partidos de Peñarol o Nacional, Barcelona pasa a ser el foco de todos y un Cerro-Danubio o un Defensor-Racing pasan a ser eventos sin comparación.

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Suárez asombra. Porque mete goles y asistencia, porque lo matan a patadas y se levanta, y porque no se pelea sino que eleva su nivel hasta lo insultante. Porque es al mismo tiempo el delantero todo terreno, el asistidor de lujo, el jugador de rol, el que se tira a la banda, el amigo de Messi y Neymar. Es el que tiene tal instinto goleador que le saca del buche a Neymar el gol del quinto gol, en el penal del lujo de Messi, en una jugada que había sido pensada para el brasileño pero en la que Suárez no se pudo contener.

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En este Barcelona todo es tan color de rosas que, lo que en otro momento hubiese sido una pelea de egos, se solucionó con un abrazo, un beso y una sonrisa cómplice (ver apunte). Pero sobre todo, es un equipo tan seguro de su idea que gana, que busca los 90' con el mismo estilo y, sobre todo, está empezando a escribir una página más en la historia del fútbol. Casi como una evolución de aquel Barcelona de Guardiola. Porque ahora, al toque y la posesión total le agrega peso en el área -que no tenía con aquel equipo lleno de petisos que se metían en el área con pelota y todo-. Y además, le agrega presión y marca en toda la cancha. Pesa la mano de Luis Enrique, claro. Pero también en esa evolución hay una pizca fundamental de Luis Suárez, la misma que hace que el mejor tridente del mundo se lleve como amigos del liceo dentro de la cancha.

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Suárez participó de los seis goles: el primer fue con una falta al uruguayo que Messi cambió por gol. El segundo con una definición magistral del uruguayo de sobrepique tras sombrerito de Messi, el tercero aprovechando ese pase de Messi en el penal; el quinto asistiendo a Rakitic en corto y el sexto con un cambio de frente de 40 metros a Neymar.

Suárez está a un nivel celestial y es el mejor 9 del mundo. Pero quizás estemos empezando a descubrir que está escribiendo una parte de la historia del fútbol mundial. l


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Goles. En 35 partidos lleva el uruguayo esta temporada, a razón de 23 goles por liga, 5 por Champions, 5 por Copa del Rey, 5 por Mundial de clubes y 1 por Supercopa europea. Sus 23 goles en 24 fechas de la Liga Española lo dejan como el goleador del torneo.


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