Suárez, “el futbolista más hermoso"

ESPN dedicó un reportaje al uruguayo, en el que buscaba una historia escondida -un cabezazo a un juez cuando era juvenil-, pero que termina revelando la historia de amor con su esposa, que le salvó la carrera

La revista de ESPN Estados Unidos publica esta semana un extenso reportaje sobre Luis Suárez. Si bien muchísimo se ha escrito sobre el salteño, este artículo aborda un ángulo casi desconocido. El periodista Wright Thompson comenzó la búsqueda de una historia, para lo cual viajó a Montevideo. El objetivo era verificar una anécdota que circula como mito o leyenda en Inglaterra, casi desconocida en Uruguay, y que se amolda al perfil conflictivo con el que se identifica a Luis en ese país: la historia de cómo a los 15 años cabeceó a un juez.

Para desentrañar esta historia Thompson entrevistó a periodistas, ex dirigentes como Nelson Spillman y al exgerente deportivo de Nacional, Daniel Enríquez, que en el reportaje confirma la historia. Pero ante todo descubrió en Suárez a un chico asustado, que en sus reacciones de ira en la cancha refleja a un adolescente que teme perder todo lo que le costó una vida construir. Y que sustenta el secreto de su éxito en el amor a su esposa.

“Es un muchacho increíblemente complejo. Tienes pistas, pero nunca llegas a entenderlo. Lo que más me sorprendió fue que se fue a Europa buscando a una chica, y se casaron. Veo en el Suárez de hoy ese niño de 9 años, aterrado de la vida. Cuando se vuelve loco en una cancha no es en la cancha, sino por temor a perder esa vida que se creó desde la nada”, contó Thompson en una entrevista con ESPN, posterior a la publicación del reportaje.

En la nota, el periodista relata su viaje a Montevideo en busca de la historia del cabezazo al juez. Cuenta como hablar mal de Suárez en Uruguay es casi un pecado, y como las puertas se le cerraron casi enseguida. Sin embargo, el periodista busca por todos lados, hasta que empieza a conseguir pistas.

La primera es el nombre del juez: Luis Larrañaga, al que no puede ubicar. Luego aparece la pista del ex dirigente Nelson Spillman, que supuestamente habría presionado al juez para borrar aquel incidente del legajo del salteño. Más tarde llega a los periodistas Ricardo Gabito Acevedo y Rómulo Martínez Chenlo, que dan más detalles sobre esa presión. Y finalmente entrevista a Enríquez, que le confirma que el cabezazo existió.

Sin embargo, a esa altura, el periodista ya tenía suficiente contexto sobre la vida de Suárez para que el cabezazo se hubiera convertido en una anécdota, y ya no el hecho central que define la personalidad del jugador.

“La pobreza de Suárez es una de las tantas narrativas de su vida, una de las explicaciones comúnmente usadas para explicar su violencia. Y es cierto, creció en una familia pobre; su padre los abandonó cuando era adolescente y entonces Suárez comenzó a faltar a práctica, a salir por las noches, a tomar. Estaba perdido. Su entrenador en Nacional lo iba a buscar a la casa. Jugaba con la rabia de hoy, pero sin la determinación ni la gracia. Luis Suárez estaba desperdiciando su vida”, cuenta el periodista estadounidense.

Según Thompson, lo que salvó a Suárez fue el amor. “Fue entonces que conoció a una chica. Su nombre era Sofía Balbi. Rubia y de piel suave. Luis trabajaba en las calles como limpiador, juntando monedas para ganarse unos pesos. La familia de Sofía lo “adoptó” y lo invitaba a comer. Se encargó de aclararle a Sofía que sus malas notas en el liceo eran culpa de su vagancia, no de la estupidez. Ella le demandó que trabajara más fuerte. En la familia de su novia Suárez encontró un sentido de pertenencia como nunca había tenido”, escribe el periodista de ESPN.

“Pero en 2003 la familia de Sofía se mudó a Europa. Suárez perdió a su nueva familia, a su alma gemela y a su musa inspiradora. Sus hábitos de trabajo se disiparon. Por eso su llegada al estrellato no es inevitable como parece. La razón por la que Suárez llegó a ser un gran jugador fue gracias a que amaba a Sofía. Ella vivía en Europa y el en Sudamérica. Podría limpiar calles por el resto de su vida y no podría pagarse un boleto de avión.

Entonces elaboró un plan irracional, típico de adolescente. Se dedicaría en serio al fútbol, trabajando sin descanso, hasta conseguirse un pase a Europa, cruzando el océano para volver a encontrarla. Loco, ¿no?”, escribe Thompson.

Funcionó. En 2006 Suárez consiguió un pase a un pequeño club de Holanda, y se transformó en estrella. Pasó a Ajax y después a Liverpool. Se casó con esa rubia y tuvieron dos hijos. Ama a su familia y lo que el fútbol le dio le garantizó "no volver a recoger monedas limpiando en la calle”, agrega.

“Nunca dejé de buscar al juez, pero no lo encontré. Las pistas del incidente viven en las historias que recabé en Montevideo, y en las noticias. Allí está Luis, lesionado y en duda para llegar al Mundial. Allí está Luis, bajo las luces de la TV tratando sin éxito de explicar sus sentimientos. Allí está Luis, luchando por la pelota, mordiendo a un rival. Allí está Luis, cabeceando a un juez. Allí está Luis, en su casa, jugando con sus hijos. Allí está Luis, un joven nervioso en su primera conferencia con Liverpool. Allí está, ingresando a una cancha, con su pequeña hija de la mano y sosteniendo a su hijo recién nacido. En la locura del estadio que lo rodea, sus esperanzas y miedos quedan en su interior”, concluye Thompson.


Populares de la sección

Comentarios