Suárez: dos vueltas al mundo en un mes

A pesar de los kilómetros y las presiones, Suárez es la figura de la selección uruguaya

Luis Suárez está acostumbrado a esta vida llena de vértigo, por propia elección y porque el mundo del fútbol lo fue llevando a ese rincón en el que es tan difícil sostenerse. Sin embargo, sigue en pie, con las mismas fortalezas de siempre y con el carácter que lo transformó en uno de los mejores jugadores del planeta. Y nada lo detiene, ni las casi dos vueltas al mundo que dio en las últimas cuatro semanas con los consiguientes cambios de huso horario (ver interactivo).

El salteño sabe de grandes momento. El 11 de noviembre de 2011 Uruguay enfrentó a Chile por las Eliminatorias para el Mundial de Brasil 2014. A los cuatro minutos, después de pelear una pelota en el área rival, salió del campo, llamó al médico y al kinesiólogo de la selección, y les señaló que tenía una molestia en una pierna. Esa contractura, esa molestia hubieran sido síntomas suficientes como para que cualquier jugador tomara precauciones, se cuidara o pidiera el cambio. Ese mismo día, con la incomodidad muscular incluida, Suárez le convirtió cuatro goles y protagonizó una actuación histórica. Marcó a los 42’, 45’, 67’, 73’ y el entrenador lo sustituyó a los 76’. Esa noche recibió la mayor ovación en su historia. El Estadio Centenario le rindió un tributo como nunca había recibido.

De hazañas. En el Mundial de Sudáfrica, además de los goles y de calidad futbolística, le brindó a Uruguay la picardía del campito cuando con la mano desvió un disparo que iba al arco y que tenía como destino marcar la clasificación de Ghana a las semifinales. La acción de Suárez evitó el gol, la eliminación de los celestes y le dio al combinado el último impulso que necesitaba para hacer de la participación en el torneo de 2010 uno de los puntos más altos de la historia de la AUF.

De hazañas individuales. A los 25 años se transformó en el goleador histórico de la Asociación Uruguaya de Fútbol. Actualmente con 36 tantos comparte con Diego Forlán el primer lugar en la tabla de artilleros.

También sabe demostrar fortalezas anímicas como ningún otro jugador. Se sobrepuso a todas las polémicas acciones que rodearon su carrera, la mordida en Holanda, la injusta situación en la que quedó envuelto por el caso de racismo promovido por Evrá y toda la parafernalia de Alex Ferguson, y la mordida a Ivanovic del último torneo, que le cuesta aún arrancar la Premier League 2013-2014 con seis partidos de suspensión.

Sabe de otros récords. En 2011 fue el jugador uruguayo por el que más pagaron en la historia. Los € 26.500.000 que invirtió Liverpool a Ajax por su transferencia establecieron una nueva marca para un futbolista de la AUF. Recién este año lo superó Edinson Cavani, con € 64.000.000 por su pase a PSG. Y en este caso se plantea un detalle que no es menor: Cavni jugó 20 minutos en su debut con el equipo francés y sufrió una sobrecarga muscular, que le impidió viajar al amistoso con Japón. A Suárez nada lo detiene.

Y en estos días sumó otra muestra de su valor agregado. En el momento en el que está más cuestionado por su club, después que expresó su deseo de abandonar el fútbol inglés; que soporta la presión de los hinchas de Liverpool, del técnico y del dueño del club; entre el 21 de julio y este jueves dio casi dos vueltas al mundo que incluyeron un viaje Uruguay-Australia, Australia-Inglaterra, Inglaterra-Japón y Japón-Inglaterra. Los cambios de huso horario llevaron a que el salteño cambiara 38 horas, entre las 13 que sumó cuando se trasladó a Melbourne, las -9 de su viaje a Liverpool, las +8 y -8 de ida y vuelta a Japón para jugar con Uruguay el amistoso del miércoles. Con todo eso, que para cualquier ser humano sería una carga extra difícil de sostener, más lo que ya soportaba en Liverpool, en el amistoso ante los asiáticos convirtió un gol y fue la figura de Uruguay.

Definitivamente la que vive por estos días Suárez es otra prueba de que se trata de un superdotado. Y apenas tiene 26 años.


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