Suárez contra todos

Uruguay necesita un héroe para clasificarse ante Gran Bretaña mañana en Cardiff y el delantero de Liverpool, con otro estadio en contra, es la carta de triunfo celeste

Otra vez Luis Suárez en cartel. Y nuevamente obligado a vestirse de héroe en el escenario más complejo que le pueda plantear el fútbol de Londres 2012, porque el salteño carga en sus hombros, por experiencia, talento y valor de mercado, la difícil tarea de sacar la cara por el fútbol de Uruguay en los Juegos Olímpicos. Por un fútbol que arrastra un déficit insalvable, con una brecha enorme entre blancos y negros –sin grises– y que tiene escaso margen de acción, porque está obligado a ganarle mañana a Gran Bretaña para seguir alimentando el sueño de una medalla olímpica.

Entre bajos rendimientos del equipo celeste, incluidos los de los futbolistas mayores como Edinson Cavani –que también refuerza a la selección sub 23 olímpica–, el abucheo de la tribuna británica y las facturas que le siguen cobrando al capitán de la selección celeste los aficionados locales, Suárez se planta con personalidad frente a todo. Y responde con confianza. Con esa misma que le sirvió en su carrera para vestirse las prendas de uno de los mejores goleadores de la historia del fútbol uruguayo con apenas 25 años.

“Vamos a encontrar el juego para dar el paso que nos permita avanzar en el torneo”, expresó Suárez después de la dolorosa derrota de los celestes frente a Senegal, el domingo en Wembley, y de cara al decisivo compromiso que Uruguay debe afrontar ante Gran Bretaña para definir su clasificación.

“Que los hinchas ingleses se preocupen por su selección, a mí me interesan los de Uruguay y los de Liverpool”, retrucó el delantero contra los constantes abucheos de los hinchas británicos, que sin piedad lo castigan.

Ese escenario, que está muy lejos del confort que debería rodear a un futbolista de su clase, le plantea al salteño una nueva prueba de fuego. De esas que marcan y que siguen alimentando la leyenda del futbolista ganador y capaz de resolver las situaciones más difíciles, o de las que empañan el brillo de su juego, aunque no podrán apagarlo después de tantos éxitos y goles desde que en 2007 debutó con la celeste de la selección absoluta.

De todas formas, Suárez tiene que poner otra vez la cara. Porque cuando el miércoles, a la hora 15.45 de Uruguay, los celestes enfrenten a Gran Bretaña en el último partido del grupo A, él estará frente al partido más difícil de su vida. ¿El más difícil? Sí, incluso, más que aquella tarde del 12 de febrero cuando el episodio con el francés Patrice Evra alcanzó la exposición más alta de una cadena de situaciones tras la acusación de racismo que recayó sobre el uruguayo.

¿Es exagerado que sea el partido de su vida? No, lo es porque en 90 minutos tiene que transformarse en el héroe del Uruguay que necesita sus goles o sus asistencias para consolidar con un triunfo su clasificación entre los ocho mejores, y porque el Millenium de Cardiff, un estadio para 80 mil personas en un país sin tradición futbolística pero con gran cultura rugbística, le hará sentir al salteño puro rigor.

Es el partido de Suárez y él sabe que en sus pies y en su cabeza estará la solución para los problemas. En sus pies por los goles, y en su cabeza por las fortalezas anímicas que le permitan superar el escenario desfavorable que le planteará otro estadio en contra.


Fuente: @luisinza, enviado a Londres

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