Stepanova corrió limpia y fue un desastre

La rusa que destapó la olla del dopaje sistematizado ruso, disputó el Europeo como "neutral"

El regreso a las pistas de Yuliya Stepanova, la atleta que destapó el escándalo de dopaje en el atletismo ruso, se saldó este miércoles con un fracaso, en una primera jornada del Europeo de atletismo que se disputa en Ámsterdam.

Stepanova, que por el momento es la única atleta rusa autorizada por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) a participar en competiciones internacionales, quedó eliminada en la primera serie de los 800 m.

La rusa compitió como "neutral", con la camiseta de la Federación Europea de Atletismo y se le vio completamente fuera de forma.

Participando con un dorsal con la inscripción "yo corro limpia", Stepanova perdió el contacto con el grupo a los 300 metros, llevaba 20 de retraso en el ecuador de la prueba y se paró en los 600 metros, caminando hasta la meta con un crono superior a los cuatro minutos.

Además, fue desclasificada minutos después por haber pisado un carril ladero.

Cuando fue presentada, la atleta, de 30 años, fue recibida con total frialdad por parte de los espectadores.

"He sido bien recibida por las atletas, todas las chicas que corrían mi serie han venido a felicitarme por lo que había hecho, a decirme que había sido muy valiente", explicó la atleta, dos horas después de su prueba, sentada en una silla de plástico y rodeada de periodistas.

Muchos de ellos estaban allí por ella. Su presencia en Ámsterdam es en sí una victoria mediática para Stepanova, maldita en su país después de destapar un caso generalizado de dopaje y pese a que ella misma cumplió dos años de sanción (de 2011 a 2013) por anomalías en su pasaporte biológico.

Su presencia en los Juegos Olímpicos de Río aún no está confirmada, ya que la IAAF quiere que compita bajo bandera rusa, ya que el Comité Olímpico Ruso no está sancionado, pero obviamente no va a ser nunca convocada por las autoridades rusas.

La atleta, además, ya no reside en su país sino que se exilió a Estados Unidos tras poner sobre la pista a las autoridades mundiales de un extenso programa de dopaje generalizado en el atletismo ruso.

"En primer lugar, no sé si estaré en los Juegos porque nadie me da el derecho o el permiso para ir", respondió. "En segundo lugar, habrá que ver cómo evoluciono de mi lesión".

La atleta, heroína para unos y villana para otros, explicó las dificultades que tuvo hasta que pudo exiliarse a Estados Unidos. "La presión era muy grande (...) Mucha gente no nos creía. Las cosas mejoraron ahora, pero muchos medios rusos no se creen que lo que explicamos (su marido Vitali, excontrolador antidopaje y ella) es verdad. Dice que los hacemos por venganza y es la idea que tienen los rusos de mi historia".

Su presencia fue la mayor atracción de una primera jornada del Campeonato de Europa en la que solo hubo un título en juego, el de los 10.000 m, que fue para la turca de origen keniata Yasmine Can, que justificó su estatuto de favorita cuando se escapó en el kilómetro 3.

Con un tiempo de 31.12.86, récord personal, Can ganó una prueba en la que la veterana portuguesa Dulce Felix (31:19.03) y la noruega Karoline Bjerkeli Grovdal (31:23.45) completaron el podio.

El jueves se disputará la segunda jornada, con la final de los 100 metros masculinos como plato fuerte.