Sorpresa mundial: Islandia eliminó a Inglaterra de la Euro

La isla de apenas 300 mil personas le ganó 2-1 a los ingleses y clasificó a cuartos de final
Qué deporte hermoso el fútbol. Mientras en el último año corrieron ríos de tinta sobre el Fifagate, mientras en las últimas horas se habló hasta el cansancio de la fortaleza anímica de Messi (página 4), o de las comisiones de normalización de la FIFA en la AFA y la posible desafiliación (página 5), o las reuniones entre gobierno y AUF para volver a discutió el protocolo de violencia (página 2)... mientras todo eso ocurre, la pelota es capaz de volver a acaparar los titulares con una historia tan simple como difícil de lograr: el equipo minúsculo que sorprende al gigante. Que recuerda que el fútbol es casi el único deporte en el que un equipo casi amateur puede vencer, en una tarde concreta, a uno de los equipos top del mundo. Así sea un país de 300 mil habitantes contra otro de 52 millones.

Islandia escribió en Niza la más bella gesta de la Eurocopa al ganarle a Inglaterra 2-1 y eliminarlo en octavos de final. Un milagro basado en el coraje, pero también en el buen juego, con el que fue capaz de derrotar a una selección inglesa que acabó desquiciada, y de prolongar su epopeya hasta los cuartos de final, donde se encontrará con Francia.

Lo que parecía una anécdota, la clasificación islandesa para una fase final por primera vez en su historia, ha ido creciendo hasta convertirse en una de las mayores sorpresas del fútbol mundial.

Una lección sobre cómo la ausencia de complejos puede acabar con las supuestas diferencias de calidad. Islandia demostró a Inglaterra que no le alcanza ni con la tradición ni con la chequera y el equipo de Roy Hodgson, que no seguirá en el cargo, se va de la competición por la puerta de atrás.

La imprudencia islandesa, tan capaz de lo bueno como de inocentes errores, propició, además, un divertido espectáculo. Puede que no un gran partido de fútbol, pero sí un atractivo duelo, entre un equipo que se sentía superior y no sabía como demostrarlo y otro muy inferior que estaba ante la ocasión de su historia. Y sabía cómo aprovecharla.

Inglaterra se vio con ventaja nada más comenzar, gracias a un gol de penal que anotó Rooney.
Cuatro minutos y el partido parecía sentenciado. Pero esta selección islandesa nunca se rinde. Defiende con coraje, disputa con fiereza cada balón y, en ataque, le vale cualquier llegada al área. Aprovecha algo tan simple como los poderosos saques de banda de Aron Gunnarsson hacia el área. Uno de estos trajo el gol de Sigurdsson para el empate, que ya era el gol de su vida.

Estupefacto, el equipo de Hodgson se lanzó con todo sobre el arco islandés, pero se olvidó de defender, hasta que un tiro suave de Kolbeinn Sigthorsson se le escapó a Joe Hart. 2-1.
El resto fue aguantar, aunque con la suficiente desfachatez para seguir buscando el tercero. Y al final, festejar que el cuento de hadas sigue vivo. Y para recordarle al mundo que, en el fútbol, cualquier cosa es posible.

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