Sin Recoba, pero con Scotti y Taborda

Los tricolores sufrieron para ganarle a Bella Vista 2 a 1, pero sin su motor futbolístico habitual supieron salir airosos y llegar a la cima del torneo

Nacional tenía un desafío este miércoles por la noche en el Centenario: ganar sin Recoba. Y lo sufrió. Dominaba la pelota, era superior en todas las líneas, por lo que parecía un trámite controlado. Pero le costó. Y pudo, con más méritos individuales que colectivos, sobrellevar sus dificultades.

El primer tiempo fue de total control tricolor. Mucho dominio de pelota, también territorial, que nula incidencia tuvo en el marcador. Porque el elenco de Gustavo Díaz no tuvo capacidad de generar un pase sorpresivo en los últimos tres cuartos de cancha, y porque la velocidad de Gonzalo Bueno por izquierda y de Adrián Luna por derecha no generaron mayores problemas para el arco papal.

Bella Vista, en tanto, se mantuvo mayormente agazapado, como buscando un contragolpe que nunca concretó.

En ese sentido, y con la ausencia notoria de Recoba, los tricolores buscaban alternativas al funcionamiento habitual. Fue así que Bueno intentó diagonales y que Medina retrocedió unos metros para colaborar con Cabrera en la elaboración de juego.

Mediante ese mecanismo, a Bueno, el más desequilibrante en el primer tiempo, le cometieron un par de faltas en el borde del área, que generaron peligrosos tiros libres. Uno lo reventó Luna contra la barrera. Scotti, en la siguiente, tuvo su oportunidad: con la cara interna del pie derecho, le buscó la rosca precisa para que el balón quede lejos del alcance del guardameta Martínez, y así meterla en el ángulo superior derecho del portero: 1 a 0 a los 39 minutos.

Bella Vista pareció que sintió el cimbronazo del gol, porque antes estaba ordenado y Nacional no lo había inquietado con claridad. Costa fue a luchar una pelota dividida con Adrián Luna y sus pies terminaron encima de la pierna del jugador albo. El árbitro no dudó: roja para el bellavistense.

En el segundo tiempo, los tricolores continuaron desplegando la misma tónica. Tuvieron más la pelota e intensificaron el partido en territorio papal, dado a que hicieron sentir el hombre de más.

Bella Vista, con Vargas en cancha, apostó a su astucia goleadora en una eventual jugada o contragolpe. Y fue en la menos pensada, y más fortuita, en la que arribó el gol de la igualdad: un remate desde afuera del área generó un gran pique, Bava calculó mal, le quedó a Vargas quien no tuvo problemas en mandarla a guardar. Un error grosero, para un partido que estaba controlado.

Así, el bolso entró, sin desesperarse, en la psicología de que este partido no lo podía perder: por los puntos que estaban en disputa y por cómo se había dado el trámite. Entonces, Díaz acumuló jugadores para elaborar fútbol como los Matías Sosa y Pablo Álvarez de volante, y apeló a Taborda, una suerte de salvador en una pelota aérea.

Cristian Núñez que va y va en cada pelota, y que se destaca por su entrega, demostró una cualidad no tan explotada en su tiempo en Nacional: los centros. Y fue que esta capacidad la explotó en el momento de más necesidad para el albo en el partido. Mandó un centro preciso desde la derecha a la cabeza de Taborda, que este conectó para meter la pelota contra el primer palo, para así desatar el alivio del público tricolor.

Luego, el tricolor supo controlar lo que quedó del pleito. Cuidó el resultado como lo más preciado. Y sí, como para no hacerlo: a falta de un par de fechas para el clásico, Nacional acumuló un nuevo triunfo y llegó a la punta.


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