Sin hazaña

Uruguay hizo un gran partido, pero en el minuto 85 Brasil consiguió el gol para llevarse la victoria 2-1

En el mejor partido que jugó Uruguay en los últimos dos años, la celeste se quedó afuera de la final de la Copa de las Confederaciones: derrota 2-1 ante Brasil en el estadio Mineirao de Belo Horizonte.

Orden táctico, sacrificio y clase en la marca y con pelota, como no se había visto quizás desde el 4-0 con Chile en el Centenario, en noviembre de 2011: Uruguay maniató por varios momentos a Brasil. Sin embargo, dejó pasar algunos momentos clave para anotar, y en el final se cerró mucho, quedando expuesto a errores que terminaron definiendo el partido.

Los celestes arrancaron a gran ritmo: con presión en toda la cancha, forzando a una posesión incómoda de Brasil, y robando para instalarse en campo rival. El equipo lució muy compacto en ese arranque, desplazándose en bloque en defensa y ataque, por lo que impidió que Brasil llevara peligro.

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Ese buen juego trajo su recompensa a los 14’: penal de David Luiz a Lugano a la salida de un córner. Diego Forlán tuvo la oportunidad de poner a Uruguay arriba, pero Julio César contuvo muy bien el penal, tirado abajo a la izquierda del arquero.

La celeste sintió el golpe, y perdió la presión en toda la cancha. Brasil se hizo con la pelota y pasó a dominar el juego. Uruguay se retrasó en el campo, y aunque se paraba bien en defensa, cada vez le daba más la pelota al rival. Y Brasil con espacios y pelota es potencialmente indetenible. Por eso Neymar, que no había tenido un buen primer tiempo, frotó la lámpara a los 40’: buen desborde, tapada de Muslera, rebote y Fred que entró por el medio para con una gran definición poner el 1-0.

Pintaba bravísima, porque se había dejado pasar una chance de oro, porque Brasil había pegado casi al final del primer tiempo. Pero Uruguay no dejó tiempo a especulaciones: arrancó el complemento con la misma intensidad del primero y con algo más: varios toques por bajo y luego corazón para morder y presionar en la salida brasileña para recuperar y que Cavani marcara el 1-1 con un golazo.

Uruguay hizo un gran segundo tiempo, manteniendo el orden y la solidaridad táctica para pasar de defensa a ataque y tener chances de contra. Sin embargo, sobre los minutos finales Brasil aumentó la presión, y fue cercando a los celestes cada vez más dentro de su área, que se fueron encerrando peligrosamente. Brasil, exigido al límite, echó el resto y llegó al gol a los 80’: Muslera no salió en un córner y Paulinho acertó de cabeza para el 2-1.

No hubo tiempo para más, aunque la celeste se fue toda arriba y tuvo un par de pelotas quietas. Se fue la chance de clasificar a la final. Pero si sirve de consuelo –vaya que debe servir mirando en el largo plazo- Uruguay encontró las herramientas anímicas para empezar a enderezar el camino tras dos años muy malos en lo que verdaderamente importa: la Eliminatoria.


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