Sin dinero, los clubes hacen malabarismo para reforzarse

En uno de los mercados de pases más chatos de los últimos tiempos, algunos nombres causaron mucho ruido y pocas nueces; pasó Navidad y ahora apelan a los reyes magos

El destino parece estar marcado. La intención de los entrenadores de poder iniciar los trabajos de pretemporada con planteles completos correrá la misma suerte de todos los años: no se cumplirá.

Entonces se ingresa en el vicioso círculo de todas las temporadas que determina que los equipos se vayan acomodando conforme el paso de las fechas. Con el riesgo que ello implica.

Es que el jugador que se incorpora se suma tarde, por lo general primero es sometido a un trabajo de base física y luego necesita de un tiempo de adaptación a los nuevos compañeros.

Todo esto en un tiempo récord de 15 fechas, que es lo que dura el Clausura.

Pero hay más. En medio de la preparación y, hasta en las primeras fechas del campeonato, se concretan pases al exterior, y jugadores que se contaban dentro el plantel terminan dejando un vacío que ya no se puede llenar.

Claro que, sin dinero, poco se puede hacer. Y es lo que sucede en todos los equipos. Intentan apelar al ingenio para cumplir con los pedidos de sus entrenadores.

El hecho es que, justamente los técnicos, son los que después pagan los platos rotos.

El sistema es perverso. Y todos los años se reitera. Primero es la lucha por la fecha de inicio de las tareas, lo que determina que se otorguen ventajas a la hora de la competencia internacional. Después solicitan jugadores y sus pedidos pocas veces son complacidos en tiempo y forma. Y finalmente terminan sucumbiendo ante las evidencias de que los refuerzos pocas veces brindan réditos porque, como en todo orden de la vida, se necesita de un tiempo para la adaptación. Y acá no te esperan, exigen resultados.

Citemos ejemplos. El entrenador de Nacional, Gustavo Díaz, solicitó una serie de jugadores para cubrir las necesidades de su plantel. Un hombre que le brinde la posibilidad de ser alternativa para Álvaro Recoba, un delantero y un zaguero con velocidad.

Apuntaron a Mauricio Victorino, Sebastián Abreu y el argentino Rodrigo Díaz. El tiempo pasa. Nacional inicia las tareas el 3 de enero y el 8 se va a Colonia.

A juzgar por las noticias el tricolor no va a tener novedades hasta después de Reyes. El club modificó su postura de contrataciones. Primero aspira a saber quienes se pueden ir, pero es imposible porque el mercado está abierto y las salidas pueden ser en cualquier momento.

El tricolor tendrá que afrontar un grupo complejo en la Libertadores. ¿Qué pasará con Díaz si el equipo no supera la serie? La presión de la gente será tremenda de cara al Clausura que Nacional lo jugará con la necesidad de ganar.

La situación de Peñarol parece ser diferente.  Es que el equipo de Jorge Da Silva tiene la estructura armada. De la defensa solo podría salir Alejandro González. En el mediocampo se quedan todos y aspira a sumar un jugador.

Y arriba están los desequilibrantes del Apertura: Estoyanoff, Olivera y Zalayeta. Hace dos semanas que negocia por Urretaviscaya y Pintos pero nada se adelanta. Miguel Amado parece estar cerca.

El hecho es que desde hace no menos de 15 días se viene hablando de lo mismo, lo que determina que el actual sea uno de los mercados de pases más chatos de los últimos tiempos.

Los grandes no incorporaron a nadie. Defensor Sporting ganó con el retorno de Nicolás Olivera. El resto nada.

Así las cosas, el Clausura parece destinado a ser una especie de calco del Apertura, salvo que alguno de los clubes pueda sacudir el medio. Pero hasta ahora el mercado de pases es mucho ruido y pocas nueces, por no decir ninguna.


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