Sin copa ni técnico

En un ratito, Nacional se desinfló futbolística y anímicamente, perdió ante Fénix, se quedó sin el título y su entrenador se alejó

Parecía imposible esperar un cierre como el que tuvo el Apertura para Nacional. Por todo. Porque después del clásico sacó a relucir algo de rebeldía. Le ganó a Cerro y Miramar, y dependía de sí mismo ayer para llegar al título. Había recuperado el fútbol de Nacho González y la confianza del equipo. Y ayer, con el Parque colmado de hinchas que esperaban la vuelta olímpica, jugaba contra el penúltimo en la tabla y a los 17 minutos, sin un gran fútbol, pero con mucho de actitud y la cuota de fortuna que siempre se necesita, en el único descuido de Fénix hasta ese momento ya estaba 1-0. Además, Defensor Sporting le ganaba a River.

Parecía imposible. Porque cuando estaba en desventaja en el marcador, a los 75’ Álvaro Recoba tuvo un penal y su rival quedó con uno menos. El Chino falló el penal y se terminó de desmoronar todo. Increíble, pero cierto. En un ratito, desde que entró Hernán Novick y los visitantes salieron a buscar el triunfo, se desinfló anímicamente el tricolor, perdió el rumbo futbolístico, cayó ante los albivioletas, se quedó sin título en el Apertura y sin entrenador, porque tras el partido renunció el argentino Rodolfo Arruabarrena.

Y en esta historia cargada de decepción para los tricolores, hay que brindarle a Fénix el lugar que corresponde. Los dirigidos por Juan Tejera hicieron un buen partido, con una estrategia defensiva que se transformó en una telaraña para los tricolores en el primer tiempo. Fénix lo esperó con cuatro en el fondo y cinco en el medio, pero tres de esos volantes (Mansulino, Papa y Rojo) se desprendieron siempre para presionar en la salida y llevar peligro al arco de Bava. Aldave fue el solitario atacante, que igual se las ingenió para complicar a los tricolores.

Nacional se quedó sin espacios, pese al esfuerzo de Mascia por abrir la cancha y poner peligro en el área rival, y sufrió el despliegue del rival que, de todas formas, también falló. A los 12’, se lo perdió De los Santos y a los 17’ no perdonó Álvaro Fernández.

El tricolor había resuelto el problema en la red rival. Sin embargo, descubrió los suyos en la defensa. Bava le sacó un gol a Papa a los 37’ y enseguida, Pallas golpeó el palo con su remate. Primer aviso de que algo no andaba bien.

El técnico albivioleta cambió el libreto. Sacó marca, puso fútbol y dejó al desnudo las falencias de Nacional. Novick se vistió de villano: primero con un centro milimétrico que Pallas transformó en el 1-0 y luego con su conquista (2-1).

De todas formas, un penal de Machado a Medina puso en carrera a los tricolores. Al menos eso parecía. Pero falló Recoba y se terminó. En el Parque hubo lugar para lo imposible. Nacional, que extrañó al suspendido Iván Alonso (por segundo año consecutivo los albos definen sin su goleador), regaló el Apertura y todos los privilegios que ese título permite. El Parque vivió una tarde de desilusión. l


Fuente: Luis Eduardo Inzaurralde - twitter.com/Luisinza

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