Sin brillo, Uruguay gana igual

Aún con la baja de individualidades importantes, la selección cumplió un partido correcto en el sector defensivo y lo que hizo en ataque le alcanzó para el triunfo
Sin Edinson Cavani, sin Álvaro Pereira y sin Cristian Rodríguez, Óscar Tabárez armó un equipo que no tuvo el brillo individual de otros partidos, pero le ganó a Ecuador con un ajustado 2-1 y es en definitiva lo más importante de cara a la clasificación para el Mundial.

Regresó Maximiliano Pereira al lateral derecho después de cuatro partidos afuera debido a una lesión. El resto de la línea de cuatro se conformó como en los últimos tiempos: Sebastián Coates, Diego Godín y Gastón Silva, quien se lesionó en el partido anterior contra Colombia y llegó justo para esta doble jornada.

El doble 5 se conformó con Matías Vecino a la derecha y Egidio Arévalo Ríos a la izquierda. Sobre la banda derecha Carlos Sánchez y sobre la izquierda Diego Rolan. Adelante, Cristhian Stuani y Luis Suárez.

Así comenzó el partido la celeste y prácticamente así jugó hasta los 61 minutos cuando entró Gastón Ramírez en lugar de Rolan. Ahí cambió un poquito el guión: Stuani se fue a jugar "de Rolan" por la izquierda y Ramírez quedó de mediapunta.

La variante de Mathías Corujo por Sánchez fue en los últimos minutos y no cambió nada, solo que entraron un par de piernas frescas para el tramo final del encuentro en el que Ecuador no cesaba de atacar.

De todas formas, Fernando Muslera tuvo poco trabajo, lo que habla de la solidez defensiva. Coates y Godín hicieron un gran partido, aunque la única vez que se les filtró Felipe Caicedo, fue gol.

Los laterales también cumplieron, aunque llegaban con dudas por la falta de ritmo. Ninguno de los dos tuvo inconvenientes en la marca en la zona, pero no se destacaron en ofensiva, uno de los puntos altos, especialmente de Pereira.

Silva falló cuando salió a detener a Renato Ibarra, el número 5, un volante que causó estragos cada vez que arrancó con pelota dominada por el medio. Él armó el contragolpe que terminó con el gol de Caicedo para el empate transitorio.

Sánchez tuvo un alto desempeño. Llegada permanente por derecha y uno de los mejores asistidores de la selección. Anoche participó en los dos goles: ejecutó el tiro de esquina en el gol de Coates y metió la pelota al medio del área para el taco de Rolan cuando se terminaba el primer tiempo.

Este gol resultó clave, no solo porque a la postre fue el de la victoria, sino porque se produjo apenas un minuto después de que Ecuador había empatado.

Rolan no hizo un buen partido. Flojo, impreciso, indeciso, estaba para salir cuando marcó el gol que cambió el rumbo del partido y justificó que Tabárez lo dejara unos minutos más en la cancha. Antes del tanto, Ramírez ya estaba calentando al costado de la cancha.

Es verdad que en la idea que plantea el entrenador, jugadores con Rolan, como Cavani en algún momento, como Stuani, tienen que realizar un despliegue extra para ofender y para defender. Rolan hizo lo que pudo, pero muchas veces a sus espaldas quedaba un espacio vacío.

Suárez, como siempre. Le cedió un gol a Stuani en la primera jugada ofensiva de Uruguay y luego recibió entre dos defensores una pelota muy larga de Vecino, tiró al medio para la entrada de Stuani y la jugada acabó en el córner previo al primer gol.

Después de esas dos ocasiones, la elaboración fue escasa. Recién hay que ir al segundo tiempo para recordar una buena jugada del avance celeste que armaron Sánchez, Ramírez, Vecino y Pereira.

A Uruguay le faltó la explosividad del Cebolla Rodríguez por izquierda. Ni la electricidad de Nicolás Lodeiro en el mediocampo. En esa posición jugó Vecino, pero con movimientos lentos, que generaban que lo encerraran enseguida.

Durante un largo lapso del primer tiempo y casi todo el segundo, Uruguay no consiguió acercarse con peligro a Dreer. Después del tanto de Rolan, que empezó con un disparo de Silva que atajó a medias el golero, Uruguay elaboró a través de un zurdazo de Suárez en una jugada individual.

Visto este panorama, lo importante para destacar es la solidez de equipo, el cooperativismo de esta selección. Juegue quien juegue, es un conjunto automatizado. A veces con más y otras con menos lucidez, pero siempre dando todo para que se luzca el grupo.

El partido de anoche es una demostración. Con pocos minutos de buen juego, a Uruguay le alcanzó para sumar los tres puntos y continuar invicto en el estadio Centenario en las actuales Eliminatorias.

Hasta el gol que recibió (el primero que le hacen de local) es positivo, porque ya lo había dicho Tabárez en los días anteriores, que mantener el cero durante tanto tiempo podía transformarse en una presión.



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