"Sigo dando un examen día a día en Peñarol"

El entrenador Jorge Da Silva brindó una entrevista a El Observador en la que habló de todo

Tiago, el hijo menor de Jorge “Polilla” Da Silva es testigo privilegiado de la charla del técnico campeón con El Observador. Escucha, y en su rostro se dibuja la imagen más pura de admiración. El Polilla habla. “Este plantel se armó con el objetivo de salir campeón de este Apertura porque entendíamos que era una necesidad y que para nosotros, como cuerpo técnico, teníamos que consolidar el trabajo con un título. Y se armó el plantel, se generó una gran expectativa en la gente, Peñarol fue el primero en comenzar la pretemporada, se había hecho un buen trabajo, no habíamos tenido ningún inconveniente. Y en la semana del inicio empezaron las complicaciones y en 15 días se nos desmoronó todo... ya no servíamos nosotros como cuerpo técnico, se ponían cuestionamientos de absolutamente todo, los jugadores no eran los que tenían que haber llegado. Entonces se planteó un momento muy difícil.

Fue un punto de inflexión.
A partir de ahí estuvimos con la presión de que no nos podíamos equivocar. Porque de seis puntos, logramos uno, sabíamos que el margen de error era muy pequeño y que ya no dependíamos únicamente de lo que pudiéramos hacer nosotros, sino también que los que habían arrancado mejor tuvieran algún traspié. Creo que ahí estuvo la gran virtud de este grupo y del cuerpo técnico también: de mantener la calma en los momentos más complicados y confiar en lo que teníamos y en el trabajo que se estaba haciendo. Poco a poco cambió la pisada y esa presión llevó a que el domingo existiera un desahogo de seis meses que fueron difíciles.

Y en esos dos primeros partidos en los que usted admite que pasó lo peor, ¿se le cruzó por la mente abandonar Peñarol?
No, nunca. Inclusive, después del partido contra River, que era cuando todo salía mal, porque lo encaramos con la lesión de Antonio (Pacheco), lo que había acontecido con (Enrique) Bologna en ese primer encuentro, se nos había desgarrado el Lolo (Estoyanoff)... Viste cuando decís: ‘Esto es increíble, peor no nos puede ir’. Y era consciente de que si perdía al otro domingo, me rajaban...
Esa misma noche tuve una oferta para volver a Arabia Saudita. Era la mejor oferta desde el punto de vista económico que había recibido como jugador y como técnico en mi vida. Y dije que no. Me querían convencer de todas maneras y dije que no porque no me podía ir así de Peñarol. Sabía que podía rechazar eso y a la semana quedarme sin trabajo. Pero venía con una ilusión muy grande de triunfar en este club, era un desafío enorme poder demostrar en un grande lo que había hecho en otros equipos.

¿Le costó adaptarse al club?
Sí. Uno tiene una idea de lo que es un equipo grande y mucho más lo que es Peñarol. Sabía que iba a ser algo totalmente diferente a las experiencias que había tenido como técnico. Pero la verdad es que fue difícil. Lo que más nos jugó en contra para acomodarnos rápido, era el momento que vivía Peñarol. Llegamos en una etapa difícil. Si bien se había salido vicecampeón de América, los últimos años no habían sido los mejores y la gente necesitaba resultados y ante cualquier adversidad, te lo hacía notar. En Peñarol todo es cuestionado y todo genera inconvenientes, y de a poco lo vas conociendo. Y lógicamente que el sector de prensa juega un rol muy importante.

¿En qué aspecto?
Tuve reacciones en Peñarol que no había tenido nunca. Por ahí, reaccionaba ante determinada circunstancia que se dio y que me parecía que no estaba bien, pero también ese juego es la responsabilidad que tenés. Cuando por ahí se cuestiona todo, o todo es malo, o todo se está haciendo por algo que no es real. Y, a veces, en algún sector vos ves que se actúa de mala fe. Reaccioné y no soy de actuar de esa manera. Por ejemplo: cuando se fue Osvaldo (Giménez) se cuestionó que él se iba porque tenía problemas conmigo. Eso era un bolazo. También pasó con el tema del arquero. Cuando pedí uno, fue porque consideré que (Fabián) Carini –quien es muy bueno– había terminado su ciclo en Peñarol. Después pasó lo de Bologna y se armó un problema enorme.

¿El equipo se acomodó solo con un poco de suerte? ¿Lo acomodó usted?
(Sonríe). Y bueno, entre tanta mala suerte, encontramos un poquito de suerte. Y a raíz de la expulsión y lesión de (Damián) Macaluso, reubicamos a Darío (Rodríguez) y le dimos la posibilidad de darle confianza a (Nicolás) Raguso. Así, el equipo en cierta forma se acomodó defensivamente. Después, producto de la necesidad, se nos terminó armando de mitad del campo hacia adelante. Tras el empate con Danubio, habíamos perdido siete puntos de 15; era mucho. Si mirás las estadísticas de los campeones, tenés que estar entre los 34 o 35 puntos. Nos veíamos obligados a tener que salir a ganar prácticamente los 10 partidos que quedaban. Lo hablamos con el plantel. Hasta hoy ganamos ocho, empatamos uno y nos queda otro.

Íntimamente, ¿terminó molesto con el resultado del clásico?
Sí. Con los días puedo decir que el empate capaz que fue un buen resultado, pensando en ganar el campeonato, que en definitiva, es lo más importante. Pero en ese momento, sí, quedé con bronca porque teníamos todo para ganarlo, éramos mejores que Nacional en todos los aspectos: futbolístico, anímico, individual. Y tuvimos un primer tiempo como para haberlos matado. Si hubiésemos convertido una o dos situaciones de las que generamos, se nos hubiese dado un partido especial. Me quedé con bronca principalmente por el hincha que estaba tan ilusionado con cortar esa racha.

¿Por qué no lo ganaron? ¿Las rachas pesan?
Pesan en todo. Era mi segundo clásico. En el del Clausura, para mí y mucha gente, Peñarol jugó mucho mejor que Nacional, generamos muchísimas situaciones más de gol y terminamos perdiendo por tres pelotas quietas. Entonces, cuando tenés toda esa onda negativa de que te cuesta y no lo podés liquidar en determinado momento, te viene eso de decir: ‘Bueno, tampoco lo voy a perder’. Por eso la situación de Danilo (Lerda), si nos hubiesen hecho ese gol, no sé, nos teníamos que enterrar en el estadio Centenario. Porque perder otro clásico de esa manera, hubiese sido insólito.

Eso mismo se trasladó a la conquista del Apertura
Eso lo veíamos en el día a día, por eso para nosotros cada partido fue una final. Nunca nos había pasado esto. Recuerdo que cuando salimos campeones con Defensor, ganamos Apertura y Clausura, veías al equipo y estaba tranquilo, no convivías con esa sensación. En Peñarol, como consecuencia de lo que había pasado anteriormente, porque había perdido campeonatos increíbles y por eso nosotros sabíamos que, tan apretada como estaba la tabla, era un traspié la diferencia y quedaban partidos muy complicados. Esa sensación la sentíamos de afuera, y vos ves el ambiente que se genera, entradas agotadas, no haber ganado ayer hubiera sido un golpe durísimo y nos hubiera esperado una semana tremenda para todos.

¿Cuánto pesaba esa mochila?
Una enormidad, porque no tenías margen de error y un traspié te tira abajo todo, porque estabas hablando de la continuidad o no del trabajo.

No era un Apertura más.
Sin dudas, y esa frase de que ganar el Apertura o no es lo mismo, es para el que no la gana, y en especial para Peñarol. De no haberlo ganado, hubiera significado una catástrofe. Porque trabajamos para conquistarlo, armamos un plantel para eso. Se cuestionó que Peñarol iba a tener en el plantel no menos de siete jugadores de más de 30 años y entendía que para este momento que íbamos a vivir necesitábamos hombres y una de las razones por las que logramos el título fue por tener a gente muy madura y que en los momentos más complicados supimos mantener la calma y comprometerse entre todos a sacar esto adelante. Y la prueba está en que cuando llego a Peñarol me encuentro con la gran preocupación de los dirigentes, con un chisme nuevo de que los jugadores trasnochaban, que estaban acá o allá, y en este semestre no hubo un solo comentario en ese sentido. Y lo pueden hacer porque son jóvenes y tienen derecho a salir y divertirse, sabiendo cuál es el momento, pero en este semestre no hubo un solo comentario, entonces eso habla muy bien de lo comprometidos que estaban todos.

Dirigió en la selección, en Defensor Sporting, en Liverpool, en equipos argentinos, ¿es el lugar más difícil Peñarol?
Sin dudas, porque el mundo Peñarol es difícil. Seguramente otros entrenadores hayan disfrutado momentos de mucha gloria y lo pasaron de otra manera, pero el actual, el que me tocó a mi en Peñarol, es muy complejo. Pero no me arrepiento de nada, al contrario siempre pensé que llegar en el momento que lo hacía era la mejor determinación que tomaba aunque dejaba atrás Banfield después de dos meses de trabajo en el club y del triunfo de visitante ante Racing. Me costó muchísimo dejar Argentina, pero entendí que este era el momento de llegar a Peñarol. Pero esto tiene una recompensa maravillosa y un valor agregado: todo lo que estás viviendo. Escuché cosas increíbles, se cuestionó en algún momento en reuniones de directiva la forma de entrenar, si se trabaja pelotas quieta. Son cosas que vas sumando, sumando…

Pero no parece rencoroso. Al menos no le dedicó a nadie el título.
Es que yo soy un agradecido a todos y ojalá este sea el comienzo de un gran ciclo.

¿Bologna seguirá siendo el golero de Peñarol, Zalayeta-Olivera la dupla de ataque?
Sin dudas. Pero pasé momentos complicados, porque cada conferencia de prensa era increíble: así ganaras 4-0 o 5-1 siempre se cuestionaba a Bologna porque había salido de tal forma en una jugada…

¿Le da trascendencia a lo que opina la prensa?
Trato de abstraerme un poco, pero es imposible porque por algún lado te llega todo.

¿Usted escucha?
Escucho mucho menos, pero trato de estar informado, de saber cuál es la sensación, qué es lo que piensan. Porque eso muchas veces me hace crecer. Y aprendí mucho de comentarios que me parece que son productivos y sanos, pero en este tiempo también aprendí que hay muchos comentarios muy malintenciones y con mucha mala fe, buscando hacer daño, no sé si a mí, pero si a otros y yo quedo involucrado. Uno tiene que estar atento a todo lo que sucede y no me aparto de mis convicciones de que así esté equivocado siempre hago lo mejor.

¿En qué se equivocó este año?
Me lo reservo. No me gusta hacerlo público. Y si me equivoqué fue con convencimiento de que era lo que consideraba mejor en ese momento.

Para el próximo semestre Libertadores o Uruguayo?
Mmm… una de las cosas que aprendí en Peñarol es que a veces no tenés que decir lo que pensás. Como lo que me pasó en el clásico, cuando dije que veía a Nacional favorito.

¿Era verdad o parte de un juego periodístico?
Lo dije porque por los antecedentes Nacional llegaba mejor, arriba en la tabla y además porque le sacaba presión a mis jugadores, pero se planteó la discusión de que se ofendieron los dirigentes, al menos lo que decían, porque a mí ningún dirigente me expresó nada al respecto. Una de las cosas que me decía Osvaldo (Giménez) era que yo soy muy sincero y que tenía que empezar a jugar un poco con eso, pero a mi me cuesta, me cuesta porque soy frontal y digo lo que pienso, y a veces me juega en contra.

Y en este caso, ¿Uruguayo o Libertadores?
En Peñarol tenés que salir a jugar todo, pero para mí el Clausura es muy importante, ¡muy importante! Hay que cortar la racha, Peñarol tiene que volver a salir campeón Uruguayo. La Copa es un torneo precioso pero se te esfuma de un día para el otro.


Fuente: Luis E. Inzaurralde y Marcelo Decaux

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