"Si depende de mí me quedo en Nacional"

El delantero del momento, repasó su historia en el fútbol, los momentos duros y adelantó su deseo de quedarse

La primera pregunta viene con trampa: ¿qué gol festejó más, el que le hizo a Defensor Sporting el 18 de agosto de 2013 -tras volver al fútbol después de un problema en el corazón- o el del clásico pasado?
"Uhhh... Bien que me hiciste acordar, porque aquel fue un partido lindo, era la primera fecha del campeonato (Apertura). Después de todo lo que me había pasado, con la incógnita de cómo sería la vuelta, si iba a poder jugar, si no, volver y anotar el gol que además fue como a los 86 minutos, fue emocionante. Fueron emocionantes los dos, con sensaciones distintas. El del clásico era algo deseado, soñado toda la vida, de entrar y hacer un gol en la hora en ese partido. La verdad que fue increíble. No podría decir cuál fue más o menos emocionante, de los goles que más me marcaron.

Aquel de 2013 fue en su vuelta a jugar después de perderse el Mundial sub 20 por la pericarditis.
¡Cómo lo festejé1 Con todos mis compañeros, con la hinchada, fue especial por eso. Siempre el afecto de la hinchada conmigo fue muy lindo y hasta ahora, siempre que puedo, trato de agradecerles. Cuando me tocaba volver de vacaciones a Uruguay y tenía un tiempito libre iba a entrenar a Lomas de Zamora. Sigue siendo mi segunda casa.

¿Sigue el vínculo a pesar de que volvió para jugar en otro equipo?
El hincha de Liverpool, o el hincha que no sea de Peñarol y Nacional, entiende esas cosas por el bien deportivo. Cuando estuve en el club siempre traté de hacer lo mejor y siempre con respeto hacia el club. Por más que me haya ido, siempre hablé bien y reconocí lo que Liverpool me había dado.

¿Emocionalmente fue complicado aquel problema que sufrió en el corazón?
Sí. Fue un golpe feo, porque en ese momento tenía 19 años, lleno de sueños, todavía no me había tocado salir de Liverpool y soñaba con jugar el Mundial, que podía ser el salto para jugar en Europa. Me lo perdí, con el plus de que faltaba un mes para arrancar el torneo cuando me pasa eso y la selección viajaba 20 días antes para jugar unos amistosos, o sea que cuando ya estaba recuperado y con el alta médica para entrenar, recién estaba arrancando el Mundial. La verdad, me tocó vivir el torneo desde afuera, mirarlo y saber que podía estar ahí. Lo sufrí en el sentido de que quería estar, pero disfruté mucho por lo que hicieron mis compañeros y amigos, que me hicieron saber que formaba parte de ese grupo.

¿Cuál fue el peor momento?
Siempre me juntaba a ver los partidos con todos mis amigos en mi casa o en la casa de alguno de ellos. En la semifinal, que ganamos por penales a Irak, terminó el partido y el relator o comentarista empezó a decir que ocho de los jugadores que iban a jugar la final, también habían jugado la final dos años atrás en el mundial sub 17; empezó a nombrar y me nombró a mi, ahí quedé en pausa y mi mejor amigo se dio cuenta de que no la estaba pasando bien. Por más que estábamos entre amigos, siempre uno tira la broma de 'no te sientas mal', y un amigo me llevó para casa. Me acuerdo que llegué a mi casa, no había nadie y ahí me largué a llorar. Porque uno de juvenil sueña con estar en la selección, consagrarse en Primera y capaz que te sale el pase. Ahí se me cayeron todos los sueños, por eso aquel gol contra Defensor fue un desahogo.

¿En qué barrio nació?
En barrio Cadorna. Cerca de Belvedere, de la Teja, Nuevo París, Tres Ombúes. Un barrio chico.

Liverpool le quedaba cerca.
Llegué a Liverpool porque en el último año del campeonato de selecciones de baby fútbol tenía una cantidad de compañeros que estaban entrenando en la Preséptima de Liverpool. Por eso cuando Gonzalo Matto me dice para ir a praticar a Liverpool, no lo dudé. Llegué y el primer día me encantó el trato, cómo era el ambiente, y me quedé hasta llegar a Primera.

¿A qué se dedicaban sus padres?
Vivía con mi madre. Era ama de casa. Tengo un hermano chico de ocho años y muchas veces me tocó salir del liceo y cuidarlo; la práctica era a las tres y media, yo tenía que esperar en la parada del ómnibus a que bajara mi madre, porque cinco minutos después pasaba el ómnibus de Liverpool y me tenía que subir. Mi madre bajaba y yo le daba mi hermano.

Todo eso exigía una gran coordinación.
Y a veces no podía ir o se lo dejaba a algún familiar.

Porque si su madre perdía el ómnibus llegaba tarde.
Era más o menos así. Éramos tres amigos que vivíamos cerca. Íbamos en el ómnibus a las prácticas y nos volvíamos caminando desde Belvedere porque con la plata del boleto comprábamos ojitos y refrescos para hacer una mini merienda después de la práctica.

¿Es sacrificado el camino a Primera división?
Mirá, la primera vez que me citan a la selección, lo primero que hice fue llamar a uno de mis amigos, a Joaquín Pereira, que ahora juega en Sud América, para contarle y pedirle un par de vendas prestadas. Me acuerdo clarísimo porque me avisaron de la primera citación a la sub 17 un jueves, el lunes tenía que entrenar en el Complejo y el miércoles viajábamos a Chile. Todo muy rápido.

Son momentos que no se olvidan.
Siempre me acuerdo, incluso cuando las cosas no me salen o sé que va a ser un partido difícil, me pongo a pensar en lo que me costó llegar y estar donde estoy. Te ayuda a motivarte y a no bajar los brazos, porque pasaste por cosas más feas que eso como para rendirte por un partido.

¿Qué balance hace de su pasaje por Italia?
El primer año fue el más complicado porque pasé a un fútbol totalmente distinto, la dinámica era diferente, un fútbol muy táctico, el entrenamiento, tuve que cambiar hasta la forma de alimentarme porque los detalles hacían la diferencia para llegar a estar convocado en el plantel. El primer año fue muy difícil porque era todo eso, más el idioma, llegaba con 19 años de un país futbolísticamente desconocido para ellos, entonces se me hizo difícil jugar. Logré ganarme un lugar en Udinese, jugué varios partidos, llegué a jugar cuatro seguidos de titular, pero como siempre digo, también hay que tener ese toque de suerte que no me acompañó de hacer un gol o dos. Y en un partido me lesioné y el compañero que estaba detrás mío entró, hizo un gol, al otro partido hizo dos goles y me tuve que ir. Después de un año en Udinese y seis meses en Empoli, llegué a Perugia en la B; ahí encontré la confianza de sentir que no era tan malo y que podía jugar.

¿Se lo cuestionaba?
Sí, porque al pasar un año y medio y no encontrar mi nivel o el que tenía cuando jugaba todos los partidos en Liverpool, me cuestioné si era buen jugador y más estando mucho tiempo solo, tenés tiempo de pensar. Después llegué a Perugia y jugué 18 partidos. En los primeros no rendí, no dí lo mejor de mi, pero ahí voy a lo importante que es la confianza que te da el entrenador, porque me consultó dónde quería jugar y yo le dije dónde me sentía más cómodo y cambió el módulo.

¿En qué puesto le dijo?
Le dije que me gustaba jugar más de segunda punta. Cuando llegué jugábamos 3-5-1-1, yo jugaba atrás del punta, de enganche no me sale hacerlo y pasamos a jugar 4-4-2. Ahí fue donde empecé a rendir mas, incluso el entrenador llegó a decirme que si yo no pedía el cambio o no me sentía mal, iba a jugar siempre. Eso fue fundamental. Yo me quise quedar en Perugia, pero también estaba el tema de querer jugar otra vez en la A de una liga europea y salió la posibilidad de ir a Lugano de Suiza. Capaz que ahí no tomé la mejor decisión porque no conocía el fútbol, era todo totalmente distinto a Italia, a Uruguay, era un campeonato de 10 equipos, en un parte hablaban francés, en la otra alemán, en la otra italiano. No me acostumbré, cuando llegué iban cinco fechas del campeonato y ya estaban peleando arriba, todo armado y tuve que jugar por la banda izquierda. No me sentía cómodo y fue que surgió la posibilidad de venir a Nacional, entonces no lo pensé.

¿Porque es hincha?
Sí, pero más que por ser hincha, por el tema de volver a Uruguay, con mi mujer necesitábamos volver al país y estar tranquilos acá y además jugar en Nacional.

¿Qué extrañaba?
Las mínimas cosas. Estar aburrido en casa y salir a la casa de tu madre, de tu suegra, de tu amigo, que tu amigo vaya a tu casa a tomar mate, a hablar pavadas, ir a comprar bizcochos a la pandería, cosas así que allá no las tenés. Y en Suiza menos, porque a las seis de la tarde está todo cerrado. Estábamos necesitando Uruguay, venir, jugar en Nacional, que las cosas salgan bien y sentir el cariño de la gente.

¿Se le está dando todo redondo?
Sí, y el delantero tiene que tener ese toque de suerte, de convertir para ganar confianza. Se me está dando y estoy muy contento y es lo que vine a buscar. Venía convencido de que podía hacerlo.

Excepto por esa semana del golpe en la cabeza y el corte del brazo.
Fue tremendo. Por suerte fue todo junto. Es una lástima lo que me tocó perder, la definición del Apertura, otro golpe más en lo que va de mi carrera. Pero el sufrir de afuera y querer dar una mano a tus compañeros, al equipo, y no poder hacerlo, me fortaleció como para decir tengo que estar, tengo que cuidarme más.

¿Cómo fue el accidente con la puerta de vidrio?
Estaba en mi casa, pensé que la puerta estaba abierta y me afirmé. Se rompió el vidrio y fue tremendo susto. Estaba mi señora y cuando escuchó el ruido y me vio, empezó a los gritos. Ahí llegaron como seis vecinos de la cuadra y tengo que agradecerles; uno de ellos era médico, yo estaba a punto de desmayarme y él me vendó el brazo con una toalla y me tranquilizó. Con mi señora nunca habíamos visto tanta sangre y el brazo como lo tenía.

¿Se queda seis meses más en Nacional?
Me encantaría decirte que sí, porque es lo que quiero, pero no lo sé. En estos días llega Pablo Bentancur, tengo que hablar con él y seguramente no haya problemas para que me pueda quedar hasta diciembre.

¿Si depende de usted se queda?
Si depende de mí me quedo en Nacional.

CIFRAS

22

años tiene Rodrigo Aguirre, quien nació el 1º de octubre de 1994 en el barrio Cadorna de Montevideo. Debutó en Liverpool en 2011, con 17 años.

34

partidos jugó el delantero en las selecciones juveniles. Participó en sub 17, sub 20 y olímpica (sub 23). Debutó en la sub 17 en noviembre de 2011 frente a México por la Copa Universidad Católica. El técnico era Fabián Coito.

19

partidos disputó en Nacional. Llegó a principio de año desde el Lugano de Suiza. Actuó en 10 del Torneo Apertura, seis de la Copa Libertadores y tres del Intermedio.

9

goles convirtió Aguirre con la camiseta tricolor, lo que da un promedio de un gol cada 2,1 partidos. Los dos primeros se los hizo a Danubio el 12 de febrero. A Peñarol le marcó el empate en el minuto 92. Convirtió en los tres partidos del actual torneo.

FRASES

"Los futbolistas estamos expuestos a las críticas. Y con las redes sociales todo el mundo se da el derecho de opinar. Trato de no darle importancia, porque quieras o no, si te dan un palo, te afecta. Trato de estar lo más lejos posible de los comentarios mal intencionados"

"Nosotros nos podemos acostumbrar y decir no pasa nada, pero la familia es la que más sufre en estas situaciones"En Nacional la obligación es ganar, después a todos nos gustaría tener un juego vistoso. Tratamos de mejorarlo por nosotros, porque sabemos que tenemos plantel como para resolver las cosas mejor o antes. Estamos segundos en la Anual, a un punto de Defensor y el sábado tenemos la posibilidad de quedar primeros otra vez en el Intermedio"

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